Realtos de Chua

Petra I y la Teoría del Contraste

Los Carnavales de Brasil y Trinidad, podrán tener todo el esplendor y el colorido que nos muestran por Televisión; pero pongo en duda que hayan tenido alguna vez: la pasión, el entusiasmo, el fervor y el fanatismo; que tuvieron aquellos carnavales celebrados en Tacarigua en el año 1967. Ya para mediados de Enero se manifestó en todo el pueblo una entrega total de su gente a la celebración de las fiestas del Rey Momo. Se nombró una Junta Directiva. Se implementó toda una logística en lo contendiente a la fabricación de la carroza de la Reina, trajes, disfraces, bambalinas, papelillos y caramelos.

La escogencia de las candidatas no fue tarea muy fácil. Mucho menos la decisión; cuando llegó la hora de elegir a una sola de ellas como la reina oficial del pueblo. Esta decisión marcó un paréntesis en la historia Tacarigüera, pues debido a ella, por poco se divide el pueblo en dos “Republicas Independientes”.

Las dos candidatas  que quedaron como finalistas, merecían  por sus atributos representar al pueblo en la contienda carnestolenda del Estado, pero había que hacer una sola elección, y fue así como el Jurado favoreció, apenas por un voto, a  PETRA I.

El Sector que apoyaba a la Segunda candidata no estuvo de acuerdo con el veredicto, alegando que uno de los miembros del Jurado se había vendido por el ofrecimiento de un tarkarí de chivo que le habían hecho los simpatizantes de la reina ganadora. Fue por ello que decidieron nombrar su candidata, como reina del sector al cual representaban, saliendo de esta manera como único ganador el pueblo, ya que en lugar de una , fueron dos las soberanas que presentó, en la celebración de aquellos carnavales.

Todo siguió su curso normal, cada sector con su reina, afinando los preparativos para la coronación y los desfiles.

Para esa época yo apenas estaba por cumplir los trece años y me tocó, junto con mi amigo Teodoro, quedarnos en el sector donde reinaría su Majestad Petra I. El dilema se le presentó a mi otro amigo Moisés, quien quedó justo en la línea fronteriza,  y rendía pleitesía a una u otra soberana, según fuera la conveniencia.

Después del incidente hubo que activar un plan de contingencia, tendiente a la recolección de fondos para subsanar los gastos inherentes a la celebración. Se organizaron verbenas en el Bar y Cine Tropical. Se nombró como promotor principal a Euro Omar Gil, quien con un parlante se paseaba por las calles del pueblo lanzando al aire las invitaciones: “A BAILAR A GOZAR A DIVERTIRSE EN LOS SALONES DEL BAR Y CINE TROPICAL EN HONOR A SU MAJESTAD  PETRA PRIMERA. Y NO SE OLVIDEN QUE EL PRÓXIMO SÁBADO ES LA CORONACIÓN”. Al parecer todos los detalles  estaban cubiertos: carroza, traje de la reina, damas de honor, bambalinas, caramelos, serpentinas…,etc. Todos ……, menos uno: El Príncipe.

Desconozco por cual razón, a los organizadores se les había olvidado que toda Reina de carnaval, que se precie de serlo, debería llevar a su lado un Príncipe, y por lo tanto al darse cuenta de la omisión, decidieron con carácter de urgencia, llamar a concurso. Acudieron al llamado los galanes mas cotizados de la época, y para sorpresa de los organizadores y del público presente, estaba encabezando la lista,  nada mas y nada menos,  que el primo Emil.

Desde el momento que se enteró, que el pueblo tendría Reina, el Primo Emil se había prometido a si mismo, que ninguno otro,  aparte de él, se daría el lujo de pasearse por todas las poblaciones de la Isla al lado de Su Majestad.

Desconociendo la tenacidad del Primo, los Organizadores de la Junta decidieron por unanimidad nombrar a dedo, a uno de los galanes presentes; nombrándole además un suplente, y un suplente del suplente, buscando con ello neutralizar al primo Emil, por si hubiera alguna deserción a última hora. Lo que no sabían los Directivos de la Junta era que el Primo siempre ha sido un hueso duro de roer, y que implementaría todos los mecanismos que estuvieran a su alcance para lograr su objetivo.

La primera acción del Primo fue  la de impugnar la decisión, presentando fotografías  de  príncipes africanos y asiáticos, que durante milenios habían reinado al lado de sus soberanas. El alegato fue refutado, manifestándole que estábamos en el trópico, en donde convivían razas muy diferentes, y que además, solo en esos otros Continentes era valido el argumento, porque no existía ninguna diferenciación físico-étnica entre la reina y su príncipe.

Fue a través de esta explicación que el primo Emil encontró una salida para lanzar su teoría: La teoría del contraste. La misma no era otra que la teoría de fondo y forma, adaptada por el primo Emil a su propia conveniencia. Sobre esta teoría sentó sus bases, para introducir su segunda apelación.

Basaba su argumento, en que existiendo una notable diferenciación física entre la reina y su príncipe, ello permitiría resaltar aun más los dotes naturales de la soberana, y la belleza de esta se acrecentaría exponencialmente. Soportó la propuesta con ejemplos bastante elocuentes, haciendo referencia a una valla de una marca de refrescos que en esa época se publicitaba en la boca del portachuelo, en donde la botella con gotas de rocío, contrastaba con el fondo desértico del cerro.

La sesión se prolongó por mas de tres horas, sin lograr un fallo favorable para el primo.

Pero mi primo ha sido toda la vida una persona que se ha caracterizado por crecerse ante las dificultades, y muy lejos de añorgarse ante ellas, las mastica, las digiere y luego las utiliza como trampolín o como áreas de oportunidad para el aprendizaje.

Agotadas todas las instancias Legales, el primo Emil, decidió como último recurso activar lo que él optó por denominar “El Plan B”. Yo nunca pude entender a lo que se refería cuando hizo tal afirmación;  pero lo cierto es  que ese día se recibió un sospechoso telegrama de la Junta Estadal de Carnavales, dirigida a la Junta Municipal, en donde entre otras cosas decían que  para participar en la contienda carnestolenda estadal, era estrictamente necesario, que el príncipe acompañante de la reina debía ir embutido dentro de un Flux de Casimir. Esta decisión agarró por sorpresa a los organizadores, quienes no habían tomado en cuenta ese tipo de detalles, permitiendo que en los ensayos que se habían realizado, el príncipe estuviera con vestimenta normal o en guayabera. Se hizo la indagación entre los galanes, arrojando como resultado que ninguno de ellos tenía dentro de sus prendas de vestir tal atuendo. Veloz, el primo se dirigió a su casa de  habitación y en pocos minutos se presentó impecable dentro de su flux de casimir.

Fue de esta manera, como todos vimos a Petra I pasearse por todas las poblaciones de la Isla, multiplicando su belleza, apoyada en la teoría del contraste.

JESÚS “CHUA” SALAZAR

 

Fundación José Joaquín Salazar Franco

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