Denis Rodríguez

MIS HUNGRÍA Y MIS ADONAI

TE ACORDAS HERMANO, QUE TIEMPOS AQUELLOS. CANARO-CARUSSO

– Les voy ha confesar algo. Dijo nostálgico mi amigo Pedro Daniel. – Ví a Miss Hungría y Miss Adonai caminando por el Paseo Colón, aquí en Puerto La Cruz.-

– ¿Qué pasó?, ¿Cómo fue ese encuentro? Le pregunté.

– Que iluso fui al creer que ya las había olvidado, continuó Pedro, que fue una cosa de ayer, una aventura más. Pero al verlas junto a mí con sus pelos blancos, volvió a renacer un pasado que fue: felicidad-.

– ¿Que hiciste con esas con esas mujeres?, papá.

– Nada. – Contestó triste, calló un rato y prosiguió.-Hice como dice el tango, voltee la cara y me puse a llorar.

Todos lo que en el año 1965 tuvimos la suerte de ir al Bar y Cine Tropical de ver al Armendini Show, no olvidaremos nunca esas dos mujeres.

Cambiaron el comportamiento sexual de los jóvenes Tacarigüeros de esa época.

También en Tacarigua estuvieron por ese tiempo las bellas artistas argentinas Libertad Leblanc e Isabel Sardi, sin embargo no causaron tanto furor como las recordadas Misses.

El jueves antes de la función ya se conocía en todo el Pueblo que el sábado presentaría el Mago Armendini con ” magia y belleza”. La magia la haría él y la belleza estaría a cargo de dos mujeres que harían un ” striptease” , algo nunca visto en Margarita. Todo por el módico precio de un bolívar. Hasta el sábado a las siete de la noche nadie había visto a las dos bellezas.

A la seis de la tarde, como doscientos jóvenes estábamos ya en el Bar esperando para entrar a la función. Algunos compraron un cuarto de ron para entonarse y dirían después para coger valor. Cuando abrieron la sala, se produjo una estampida que casi envían al portero, Moro el de Elauteria, al dispensario. Todos se disputaban los primeros bancos cerca del escenario, preparado para la ocasión. Otros que no tenían como pagar se montaron en los techos de las casas de Guallilla y Victoria Ordaz para poder verlo.

A función empezó cuando el Mago con un traje parecido al de Drácula, pisó el escenario, exploto algo y salió un humo blanco. Al lado de él, estaban las dos bellas mujeres.

El primer acto de magia fue una levitación. El mago se mantuvo en el aire por espacio de unos segundos mientras que las lindas mujeres caminaban por debajo. Nadie puso atención. El segundo acto consistió en sacar conejos de una chistera que se puso el Mago. Los conejos caminaban entre los espectadores. Nadie les paraba. Había más conejos que toda la familia de Conejo de Grea junta, pero al igual que el acto anterior pasó por desapercibido. El tercer acto, el Mago cargó en sus brazos a Mis Adonai, la introdujo en una caja que parecía una urna y procedió a clavar espadas por toda caja. En este acto ya hubo más atención. Un de los espectadores gritó enardecido – gran carajo la vas a matar-El Mago como si esperaba tal grito, se voltio sereno y solemnemente dijo: – Díos me ha dado el poder para dar y quitar vida- ¡Mierda! Dije yo asustado. Cuando vimos a Mis Adonai salir sana y salva, los aplausos y gritos se hicieron sentir. En el último acto, el Mago tomó a Mis Hungría, la colocó en una caja, la cerró, hizo uno movimientos con las manos, pronunció unas palabras que nadie entendió. Después, abrió la caja y no había nadie. –Desapareció-, dijo Che Cachetón. El susto fue grande. Luego sentimos alivio y envidia cuando Mis Hungría apareció entre los espectadores besando apasionadamente a mi amigo Pedro Daniel. Muchos aplausos, no tanto por los actos de magia sino por lo que venía.

Todos tomamos aire, nos relajamos, nos acomodamos en los bancos y esperamos ver salir a las dos mujeres. El silencio era patético. Nadie se movía. Por fin salieron vestidas de odaliscas, con unos vestidos cortos y transparentes que dejaban ver unos diminutos bikinis y sus bellos cuerpos. Empezaron a moverse, era un movimiento sexy, sexy, muy sexy. Desde el primer minuto, la gente que solo había visto en películas a la Tongolele, y Carmen Miranda con su mara de frutas en la cabeza, bailando, entendió que estaba en presencia de algo fuera de lo común. Unos Tacarigüeros que estuvieron después en el Lido, el Crazi Horse y el Moulin Rouge en Paris, compararían y dirían que estas Misses eran algo extraordinario. El movimiento de estos esculturales cuerpos se hacía más interesante a cada minuto que pasaba por que a la vez se desprendían de ellos las ligeras ropas. Entonces fue cuando los bancos empezaron a grujir, la gente a aullar, hacer sonidos como toros, a frotarse las manos, hay mamaíta decían otros. De repente, una persona caminaba como un zombi directamente hacia el escenario. – Para donde va ese temiga – se preguntó la gente. -Es Emil. – dijo alguien. En efecto Emil caminó al escenario, se acercó a las dos Misses, le agarró las tiras de la parte inferior del bikini y le acomodó un billete de 100 bolívares a cada una. Las mujeres agradecidas lo besaron, bailaron en él y se dejaron tocar. Cuando caminó hacia su puesto, venía con una sonrisa, de oreja a oreja, la boca la tenía de tal forma que se podía comer una gran empanada de cazón de canto. La envidia fue general. Dicen gente que en ese momento a Emil le empezó la calvicie, le echaron un mal de ojo que le transformó el rostro y que le dieron una pantaleta firmada por Mis Hungría que aún la guarda como un amuleto sexual. Siguió el espectáculo. Hubo otro conato de interrupción, cuando el primer stripper tacarigüero y quizás nacional – Che Cachetón- caminó al escenario a compartir el Show. La intervención de un comando formado Chopo, Luis Beltrán y Pedro Mata, que actuó rápidamente, le aplicaron una llave inglesa, lo agarraron por las piernas y lo amarraron al banco. Continuaron las Misses bailando de tal forma que todos estamos extasiados, enfebrecidos hasta el final que quedaron desnudas, solo tres adhesivos blancos tapaban sus partes eróticas. Detrás de esos tres adhesivos estaba toda la dulzura del mundo. Los aplausos fueron estremecedores y largos.

Las Mises nos dieron un besos a cada uno. No la vimos más. Empezó el mito.

Los jóvenes de la Juventud Católica por razones cristianas no fueron al Show, sólo uno ellos se coleo y pasó toda la noche metido en la caseta de proyección de películas de Bar y Cine Tropical. Dicen que salió entumido y con los ojos rojos. Luego por remordimiento, hizo muchas penitencias y se volvió negro. Estos jóvenes decían sentir vergüenza ajena por los que asistimos, pero en el fondo ellos cuando se enteraron de lo que pasó, sintieron tristeza y dolor por no haber ido.

Un día se enteró el Pueblo, que las Misses habían sido compradas por un Jeque que pasó por Margarita. Pagó 10 millones de dólares al Mago y se las llevó a su harem. El señor Conejo Blanco, de Toporo, propuso mandar una carta a Caracas para que nos diera el permiso de recomprarlas, pero el permiso no llegó. El mito de las Misses comenzó a crecer. Cayetano el de Carmen Timotea, músico y cantante de rancheras puso de moda una canción que decía: “cuando estoy dormido las sueño, cuando estoy despierto las miro, por donde quiera que ando sus recuerdos van conmigo” y todos lloraban. Fueron la referencia diaria con relación a las demás mujeres. Cualquier atributo de muchacha o mujer era comparado con Mis Hungría y Mis Adonai, siempre igual o menor, pero nunca mejor. Pero sin duda su mayor influencia en los jóvenes Tacarigüeros fue la motivación por la búsqueda de satisfacer los impulsos sexuales. De hacer la diligencia.

No pasó mucho tiempo que los jóvenes de Tacarigua, empezaron a buscar muchachas para amancebarse o casarse. Tomemos citar entre otros casos, a Tico el de Heraclia, levantó a una joven; Luis Beltrán, Chopo y Che el de Juan Eustaquio, que tenían sus novias cerca, a pata e’ mingo, no esperaron terminar sus estudios para casarse; Emil y Ñeño, se volvieron unos Don Juanes, paseaban a toda muchacha que conocían de los Robles de Pío al Cementerio y del Cementerio a los Robles de Pío, (Round Trips como decían); Pedro Daniel, tuvo su día de suerte y consiguió una novia para toda la vida; y así muchos más . Se formaron familias que hoy son muy respetables. Otros, tomaron un camino que al principio que fue muy criticado. No se nombran por razones obvias. Se volvieron duendes: entraban por la noche en las casas de familia y sobaban a las muchachas que dormían; se volvieron topos: abrían huecos en las tapias o paredes para tratar de ver a las mujeres desnudas. Un amigo mío en Toporo por poco muere atropellado al caer una pared que su vecino había agujerado toda, para ver desnuda a una joven bella, que parecía sacada del jardín de las maravillas. Gracias a Díos estas personas volvieron al camino de la decencia y hoy son padres ejemplares. Por último, los románticos, apasionados y castos, que se quedaron garrete de mono, (solteros) esperando el retorno, esperando el retorno, de las bellas Miss Hungría y Miss Adonai.

Hace días un gran Tacarigüero muy humano y sensible vio a Miss Hungría y Miss Adonai, pobres, viejas y volteo la cara y se puso llorar. Comprendo a mi amigo. Que injusticia. Estas mujeres que en esa etapa de nuestra vida formaron parte de nuestros buenos sueños y de las más hermosas fantasías, que estuvieron a nuestro lado en las horas de soledad e hicieron gratos todos esos momentos, merecían vivir bellas y felices toda la vida.

Fundación José Joaquín Salazar Franco

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