Biografía de Josá del Pilas Díaz Rojas
Escrita por Domingo Carrasquero Ordaz

Un día lunes, cuatrocientos cincuenta años después que Colón  recaló por estos lados del mundo, cargado de fascinerosos, ladrones y convictos pero con sueños de grandeza y deseos de descubrir nuevas tierras, nació en Tacarigua, Estado Nueva Esparta, un niño, en el mismo día de la Virgen del Pilar.  José del Pilar lo nombraron; José del Pilar nació el mismo día de la Virgen del Pilar; era un 12 de Octubre y en ese día y mes también murió el escritor francés Anatole France (1924), se inauguró la Universidad de Guadalajara en México (1925), se inauguró el servicio telefónico entre España, Uruguay y Argentina, se celebra el día nacional de España, se inaugura el Hospital de Margarita, conocido después como Luís Ortega (1921) y surgieron tres periódicos y una revista en la Isla de Margarita: Albor en 1901, Marino en 1932, Margarita Monitor en 1977 y Margarita Feliz en 1978.  Siete años antes de nacer José del Pilar, había nacido una de las voces más de prominentes del canto lírico mundial: Luciano Pavarotti.  En Tacarigua, en ese día de 1942 hubo alegría en la casa de José Simplicio Díaz Caraballo, un asuntito radicado entre nosotros hasta su muerte, conocido como Chicho y de Eulalia Guadalupe Rojas, honorable matrona, creyente y practicante de la fe católica, rezandera en los duelos, solidaridad a cuestas, a quien cariñosamente llamaban Laya, hermana de Adelaida Rojas, la de San Sebastián. Eran años duros donde la agricultura marcaba el rumbo y donde la pobreza era el fruto y el viento y los recuerdos.

…en aquellas calles llenas de charco cuando llovía, pasábamos la vida de día en la Escuela del pueblo y por las tardes y parte de las noches conversando en los quicios de las casas, oyendo los cuentos de los mayores y jugando libertad, y el escondío y el palito mantequillero y el juego de pelota en El Pozo de la Vieja y sobre todo, llevando a Belarmino González, agarrado de la mano, cuando se aproximaba la hora de apagar la luz, porque este buen amigo era medio cegato y había que guiarlo en la oscuridad;  era la vida de entonces, rutinaria pero sana, triste pero libre, segura pero nuestra…simplemente así.

Cuando nació José del Pilar, el Prefecto de Tacarigua era Francisco Quilarque y el Secretario Leoncio Romero Lista, el Juez era José Martín Romero y el Secretario Gerónimo A. González; Luego, en su niñez, José del Pilar estudió la primaria en su pueblo natal en la Escuela  Napoleón Narváez hasta el año 1958 donde egresó con su Título de Sexto Grado y posteriormente ingresó al Instituto de Comercio Juan Bautista Arismendi, culminando, en el año 1961 su carrera de Contador, en un horario intrépido de 5 de la tarde a 10 de la noche; los sacrificios para estudiar eran inmensos, los pasajes, la noche, la comida fuera de casa, los libros, los cuadernos, los lápices, todo tenía un precio y Chicho no tenía un sueldo relevante: había que hacer maromas con los reales para estudiar y sobre todo cuando te enfrentabas a otro reto, en otra ciudad, con otros condiscípulos y otros profesores.

En la escuela recuerdo a mis maestros Juan Cancio Rodríguez y a Delia Prieto y Librada y Conchita y como compañeros de estudio a Golo Marcano y a Juancho Guzmán y a Lele Marcano y a Chus Montero y a un compañero, muy privante él, que le decían Gilberto la Sombra y a un hermano de Perucho, el de Marcela, llamado Tomás Gil y a otros cuyos recuerdos se me van: de allí seguimos estudiando, ahora en La Asunción, Golo, Chus Montero y yo, quienes nos graduamos juntos, los otros se quedaron por su propia voluntad o porque los medios no eran suficientes para tantos desembolsos. También recuerdo como otro de mis condiscípulos a dos grandes personas de Santa Ana del Norte, Camilito Rojas y su hermano Frank, los cuales siempre me saludan con cariño. Son compañeros que han ido por la vida repartiendo sonrisas y albergando recuerdos.

José del Pilar encontró empleo como Contador, en el Liceo Risquez, habiéndose firmado su ingreso el día 16 de Marzo de 1.963, por cierto, un día sábado; en ese cargo ha estado por espacio de  43 años gozando de la confianza de profesores, obreros, empleados y alumnos y adelantando una labor ejemplarizante con apego a las normas y a los mas elementales principios de decencia y  responsabilidad. En ese Liceo ha visto pasar a Profesores y Directores, como Carlos José Palomo, Alberto Bittar,  Ramón Padilla, Tulio Alvarez, Carlos Coronel, Carmen Arismendi, José Villarroel, Carmen Amparán, Ramoncito Fermín Prieto, Dionisio Gil Franco,  Gaspar Dubois,  Raimundo Verde Rojas, Reinaldo Heredia Piñerúa, Aníbal Salazar, José del Carmen Gómez, Adela Abouhamad, Jorge Pereira y tantos que se le van los recuerdos evocando otros tiempos y otras circunstancias.

..recuerdo que a la caída de Pérez Jiménez íbamos subiendo la bajaíta de Carias, Lele Marcano, Osiris González y yo, cuando observamos movimientos raros de personas del pueblo contra el Maestro Cándido Sánchez por cuanto se creía que era aliado del perezjimenato y algunos familiares al vernos a los tres, pensaron que nuestra presencia era con fines de agresión y comenzaron a lanzarnos improperios; bueno, al final de la jornada, fuimos nosotros tres lo que estábamos al lado del Maestro y su familia, defendiéndolos del acoso de la poblada; no era posible que algunos quisiesen hacerle daño a un hombre que solo había tenido como norte, la educación y la enseñanza a los niños y jóvenes del pueblo. La política y la enseñanza deben ser diferentes, nadie debe, en nombre de la política, ensañarse contra los educadores, indistintamente de sus ideas; como seres humanos tienen derecho a pensar como quieran pero al educar deben regirse por los pensums y los temas objetivamente.

José del Pilar también lideró una Cooperativa de Ahorro y Crédito llamada San Isidro, ubicada en San Sebastián junto a un conjunto de personas que vieron, en ese entonces, la unión organizada, equitativa y sincera de la gente como un método de lograr ventajas y reivindicaciones en sus labores cotidianas;  de igual manera llevó la idea al Liceo Risquez y se fundó la Cooperativa de Ahorro y Crédito Francisco Antonio Risquez, cerca del mercado, en la Asunción con participación de Obreros, Empleados y Profesores, constituyéndose en una organización responsable y manejada con honestidad y honradez y sobre todo, brindando precios bajos a sus afiliados. De esta experiencia le queda el recuerdo de su asistencia a Mérida, a una Convención Nacional de Entidades de Ahorro y Crédito, donde representó a nuestro Estado Nueva Esparta y a la Cooperativa del Liceo Risquez, aportando ideas para mejorar los procesos legales del entonces. También fue Secretario de Reclamos del Sindicato de Funcionarios Públicos del Ministerio de Educación y Delegado del mismo Sindicato ante las autoridades educativas del Liceo Francisco Antonio Risquez.

..mi papá era un trabajador bregador y honesto que tenía la misión de barrer las calles del pueblo por instrucciones de la Junta Comunal y en esa faceta yo lo acompañé infinidad de veces para cumplir con el precepto que el trabajo engrandece. Con escoba, cepillo y pala, limpiábamos y recogíamos,  monte y basura y aquello era comentado favorablemente por la gente del pueblo…..estas calles estaban limpias era cuando las barría Chicho, ya ahora no, decía la gente; y ese trabajo a la vista de todos, a pleno sol y con tanta pasión, lo hacía mi padre día a día, con su sombrerito de cogollo, su mascá de tabaco y un corazón con vocación de servicio. El trabajo engrandece, el trabajo ennoblece, el trabajo creador es una visa para entrar al país de lo posible.

También son dignos de resaltar sus 27 años de trabajo en el Instituto Nacional de Deportes, en Porlamar, donde se desempeñó, en horario vespertino, como Contador Administrativo de esa Institución. Debemos mencionar su aporte, como Administrador, a los Juegos Nacionales Deportivos del País, donde concurrió a ocho de ellos, en un ejemplo de constancia y responsabilidad, en ocho ciudades distintas, administrando los recursos, controlando presupuestos y  presentando cuentas con la mayor honradez y la mejor de las disposiciones a una buena rendición de cuentas. De igual manera, José del Pilar ha recibido la condecoración del Ministerio del Trabajo  Honor al Mérito en su tercera clase y de la Gobernación del Estado Nueva Esparta, en el año 2.005, por sus 42 años de servicios a la orden de las instituciones educativas de su isla margariteña.

Yo milité muchos años en Acción Democrática y en ella me formé como cuadro de base, leyendo libros y actualizando mis conocimientos políticos de la mano de tantos dirigentes que tuvo el partido, pero también he tenido decepciones en el devenir del tiempo con los mismos dirigentes del partido así como con personas que aparentan compartir nuestros ideales; sigo mi militancia con algunas reservas sobre ciertos compañeros pero fiel a los principios que dieron origen a ese partido. No puedo concebir que una organización que nace para solucionar problemas, sea tomada por compañeros para su enriquecimiento personal, quizás allí esté el origen de la crisis actual que vivimos: errores garrafales donde imperaba el ego y las ansias de poder, pero vendrán tiempos mejores.

José del Pilar se casó, hace 37 años, con María Bermúdez, en su Tacarigua natal, habiendo construido un hogar sólido y digno engalanado por sus hijos José Ramón, Eumarys Josefa y Frank José, criados bajo principios de rectitud, moral y honradez.   Igualmente se constituyó en el motor principal de la creación, en 1967, del Centro Cultural, Social y Deportivo Los Andes, organización nacida al calor de una división popular en el veredicto de una Reina de Carnaval. El fue su guía y motor habiendo cumplido, en su primera etapa, una función social de mucha importancia en el desarrollo físico e intelectual de los niños y jóvenes de Tacarigua.

A esta edad mis mejores recuerdos vuelan a la infancia y juventud y me traslado a la época en la cual subíamos a la Palma Real a ver el nacimiento del río  Copeicillo y aquella quietud, aquella paz, aquella manera de contemplar las gotas como se iban engranando entre ellas para dar nacimiento a una corriente; eran momentos increíbles al lado de los conocidos de esa época, compartir y evocar forman parte de nuestras existencias;  recuerdo también cuando siendo muchacho, el señor Antonino Jiménez, vecino nuestro, me pidió el favor de ir a la Rinconada, uno de nuestros cerros, a buscar guarapo de caña del trapiche de José Gil; pasé muchas penurias para subir y bajar y al regresar le dije, en alta, clara e inteligible voz, mire, usted sabe como es la cosa, la próxima vez mande a otro que yo no vuelvo mas nunca para esa desgracia….. y hasta el sol de hoy.

En José del Pilar Díaz Rojas, los tacarigüeros reconocen al empleado honesto y honrado con sus manos limpias y la frente en alto, administrando recursos y contabilizando egresos; al innovador de acciones para abaratar los costos de la vida de sus semejantes en varias zonas de la Isla marinera mediante Cooperativas populares; al impulsor de uno de los Centros Culturales que ha marcado la historia de nuestra comunidad con una función social apegada a nuestras costumbres y tradiciones; al militante que nunca ensució sus manos con el producto del dinero ajeno y al padre ejemplar que ha sabido guiar a sus hijos por el camino del bien con la rectitud como bandera y la Tacarigüedad en el cuadril. Un hijo del pueblo que hemos visto crecer y construir parte de nuestra propia historia.

Fundación José Joaquín Salazar Franco

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