Biografía de Alí Gómez Núñez
Escrita por Domingo Carrasquero Ordaz

Fue en la madrugada  de un Lunes, cuando Andrea Josefa Núñez Núñez trajo al mundo a su primogénito Alí  del Carmen un 9 de Julio de 1.934  bajo el claror de la luna y en medio de la brisa portachuelera olorosa a robles, yaques y guamaches. Se celebraba el día de San Zenón y menos mal que a su papá, Manuel Gómez Morales, no se le ocurrió bautizar así a ese niño de corta medida y bajo peso. Agonizaba la Presidencia de Gómez quien, con la próstata destrozada, apelaba a médicos, allende los mares, para prolongar su poder y su martirio. El Jefe Civil de Tacarigua era Ángel Ignacio Merchán,  el Juez era Fernando Gil y su Secretario Luís Rafael González, quien también era el Secretario Municipal,  el Presidente de la Junta Comunal, Cándido Sánchez y su Secretario Pedro Guzmán Alfonso. Había intelecto, excelencia para la época.

Alí nació  en 1.934, el mismo año que Venezuela compró la Compagnie Generale  Aeropostale Francaise y la convirtió en la Línea Aeropostal Venezolana; nació el pintor Alirio Rodríguez en El Callao;  el pintor margariteño Ángel Fernando Guilarte;  también nació en Irapa,  el músico y compositor Isidro Espinetti; se inauguró en Porlamar, el primer proyector de cine parlante en el Cine Paramount y nació en Los Robles el educador  y escritor Nicanor Navarro. El año en que Alí nació,  funcionaba en Tacarigua la Escuela Federal Nocturna de Varones Nº 8, la Escuela de Hembras Diurna Nº 30, la Escuela Mixta Nº 28 y la de Varones Diurna Nº 119 y en San Sebastián la Escuela de Varones Diurna Nº 108 y la  Femenina Diurna Nº 26.  Alí nació en un año  ligado a la cultura. De la mano con las bellas artes.

Alí nació en Julio, el mes donde han nacido los mejores literatos del mundo, donde se engendraron los que tuvieron la pluma como norte y el pincel y la batuta como escudos. Nacieron Juan Carlos Onetti, Herman Hesse, Frank Kafka, Marcel Proust, NIcolas Guillén, Pablo Neruda, Ernest Hemingway, Antonio Machado, Alejandro Dumas, Vicent Van Gohg, Mikis Theodorakis, pero también fue el mes donde murieron Willam Faulkner, Frida Khalo, Antón Chejov, Paul Valery, Luis Buñuel. En Julio nacieron y murieron  muchas glorias del arte. Alí nació ese mes y heredó mucho del mes y del arte. Autodidacta;  manos y  pincel para trazar figuras y  dar calor a  los colores. Pintar es darle vida a los colores, que hablen, que atraigan; pintar es escribir con los colores, volcar en el lienzo ó la piedra,  el  alma, como Alí.

Yo me crié a la vera del camino que conduce a los cerros, en Tacarigüita, al lado de mis hermanos Ana y Félix;, la casa de mis padres estaba allí; eran lindos los días de lluvia y las mañanas cuando el sol salía a saludarnos cargado de amarillo.  Los montes verdecitos y los cerros llenos de paciencia y sapiencia; al lado de El Portachuelo, los pájaros cantaban y en cada trino se encerraba una música que taladraba el alma, pájaros y música eran la misma cosa…. Y nosotros allí, en la carretera vieja, llenos de brisa y esperanzas, de tutueles y sueños. Con la sombra de los robles y el amor de los padres, montando volador y jugando picha y hoyo y la luz que se iba a las nueve de la noche.

Alí  hizo su educación primaria en Tacarigua, comenzando el Primero y Segundo Grado con el Maestro Cándido Sánchez en la Escuela Unitaria Nº 635; el Tercer Grado con el Maestro Ruben Albornoz Marcano en la Escuela Federal Nº 1370 en la casa de  José Dionisio Gil; el Cuarto Grado en la casa de José Antonio Núñez, en El Conchal, con el Maestro Aníbal Lárez y el Quinto Grado con un Maestro de Los Millanes llamado Tomás Rodríguez Mata. También existían las Escuelas Mixtas y las de Hembras, esta última dirigida por la Maestra Antonia Gil y situada en la casa de su mamá Baudilia,  al lado de lo que luego se conoció como el Bar de Ismael.

En sexto grado, el maestro  Cruz Millán García, el epónimo de la Escuela de San Sebastián, me expulsó de la Escuela porque, en dos palabras, lo llamé “bruto”. No me contuve, pensé que los niños y los jóvenes debía comer iguales en el Comedor Escolar de Tacarigua y reclamé que la mesada era diferente para los mayores quienes recibían menos; a los menores les tocaba comer mas y los castigaban obligándolos a comer todo el contenido de la bandeja y no me contuve y me expulsaron y de allí, como pude, me inscribí  en Santa Ana, en la Escuela Matasiete donde recuerdo a Drucila Salazar y a Victor Aumaitre Villarroel el instructor de Matemáticas. En Sexto grado nació mi vocación por la pintura y recuerdo que pinté un Corazón de Jesús que era el orgullo de mis compañeros y maestros. La pintura me atraía mucho…..y todos los días a pie a Santa Ana por culpa de alguien que no pudo repartir bien los platos entre niños y jóvenes. De allí me vino una preocupación por defender a los débiles, allí empecé a ver la vida de otro modo, mas equitativa, mas igualitaria, mas social, mas humanitaria y salí de sexto y busqué una beca en la Gobernación y nada ni siquiera Luís Beltrán Sánchez Bellorín me ayudó siendo Secretario General de Gobierno y fue el presidente del Concejo Municipal de Gómez, Nicolás Romero Caraballo, quien me la dio, fueron doscientos bolívares mensuales y me fui a la Escuela Técnica Industrial de Caracas en 1.948 y vino el golpe de estado a Rómulo Gallegos y no pude seguir porque me la suspendieron y empecé a hacer mandados en la pensión y me inscribí en la Juventud de Acción Democrática y en enero del 1949 me fui a El Tigre donde empecé a trabajar como portero de una gallera; doy dieces al zambo, doy al partir al marañón, yo voy a mi gallo pinto. Luego volví a regresar a Tacarigua y de la mano y el verbo de Faustino Rodríguez Bauza me inscribí en la Juventud Comunista desilusionado de la falta de valentía de los adecos de ese entonces.

La mamá de Alí, Andrea Josefa,  quería vender unos terrenos para ayudarlo a estudiar, pues su papá lo que ganaba eran cinco bolívares al día; le  prometieron trabajo en  Margarita y nada, se vino de El Tigre y se puso a estudiar en la Escuela de Comercio, donde a duras penas, solo pude estudiar un año. Era el año 1.949 y la vida transcurría entre esa Escuela, los cerros, los pájaros, sus hermanos y  aquellos quince años  que parecían mas por la madurez de haber salido de su pueblo a buscar la vida; con quince años quería devorarse el mundo con las ideas de Marx y Lenin en el cuadril pero no podía porque aun cuando sabía el Qué hacer , no lograba conciliar el Cómo hacerlo. Quería devorarse el mundo pero las dificultades económicas  frenaron su impulso y lo llevaron a otras tierras…..los margariteños siempre pioneros, siempre buscando el pan lejos de la casa, siempre haciendo caminos al andar.

Corría el año de 1951 cuando me fui a Puerto la Cruz con Argenis Marcano, el tacarigüero, y como militaba en la Juventud Comunista, Sabás Rosas, el papá del que fue Gobernador de Anzoátegui, me dio una tarjetita para José Ramón Malaver, el papá de Miguel plaga, quien estaba en la Bomba Aurora pero fue Rómulo Bor, el hermano de Modesta, quien me recomendó a Goyito Salazar, el cual tenía la Editorial Oriente y me reportó y me dijo que me pagaría cuando aprendiera y me sorprendió el primer sábado dándome treinta bolívares y salí corriendo al comisariato y compré veinte bolívares en comida y le di la mitad a la señora de la pensión y mandé la otra mitad, con Simón Caraballo, a Margarita, para mis viejos. Recuerdo que Genaro Cova, un cumanés, fue la persona quien me enseñó este oficio. Poco tiempo después empecé a ganar siete bolívares y me pagaban siete días y era supervisado por Arístides Suárez.

Tiempo después, Arístides Suárez fue reemplazado por un español en la Editorial y se fue con él a El Tigre a la Impresora El Tigre ganando diez bolívares; trabajó un año allí hasta que a Pablo Gómez se le ocurrió, en Ciudad Bolívar decir que era su sobrino y le propuso conseguirle empleo en las exploraciones de una mina de hierro “El Trueno”, en el año 1.953, donde trabajaba 2 meses seguidos y gozaba de 8 días de vacaciones; la mina estaba a 60 kilómetros de sabana de Ciudad Bolívar y a 20 kilómetros de las montañas, vivían en barracas, tenían comedores y se empleó como ayudante de cocina y por las noches era mesonero, por 2 horas, en el comedor de los americanos.

De allí me fui a Caracas de la mano de Armando Ríos. La empresa Cleveland que operaba la mina, cerró sus operaciones y yo que trabajaba en la contratista Miseca dirigida por Oswaldo De Sola, en el depósito de la misma, tomé mis macundales y me fui. Estuve tentado a irme a las minas de Guaniamo pero menos mal que no lo hice. En Caracas comencé a trabajar en una imprenta, luego el Negro Monasterios que trabajaba en la Renta de Licores y en la Heineken, me consiguió trabajo en esta y allí estuve dos años y luego fui cobrador del Colegio de Abogados donde compartí la pensión donde vivía, con Moncho, el de Chica Romero.

Alí Gómez, en Caracas vivió muchas cosas interesantes como la ocurrida en el año 1.954 cuando se celebraba en esa ciudad la X Conferencia Interamericana de Naciones y donde John Foster Dulles, Secretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, buscaría consenso para derrocar al Presidente Jacobo Arbenz en Guatemala por su postura nacionalista y soberana; Alfredo Maneiro convocó a Alí, junto a otras personas, a tomar el Cerro de Los Flores de Catia como medida de protesta a la Conferencia y cuando iban llegando a la parte superior del cerro, aparecieron 2 policías de manera accidental y las mujeres que iban con él comenzaron a gritar asustadas pensando en una emboscada; fue tanto el miedo que Alí quedó paralizado de sus extremidades inferiores, se sentó en una acera cercana y esperó que pasara el alboroto y el miedo. Allí comprendió que tenía un problema grave en sus extremidades hasta el punto que un médico amigo le recomendó no manejar máquinas por efecto de las vibraciones. El aparato locomotor empezaba a enviar mensajes. Al contárselo a Simón Sáez Mérida, este le dijo: “Tú lo que tienes es un Susto de canillas”.

Después de tantos saltos, Arsenio Ríos, un hermano de Armando, me recomendó a Patrick, un empleado del City Bank, pero me agarró la Gripe Asiática y se me olvidó aquello hasta que un día, Alberto Lovera, el mismo que asesinaron en Lecherías, me dijo que en el City Bank estaban buscando cobradores y me dio 2 bolívares para el pasaje; llegué pregunté por el señor Mirabal  y en ese momento me acordé de la tarjeta que me había dado Arsenio para el señor Patrick. Allí estuve 22 años al pié del cañón.

Alí comenzó sus estudios de pintura en Caracas de la mano de Claudio Cedeño, Director de Artes Plásticas de la Escuela Cristóbal Rojas en el año 1.976. Inició su carrera con entusiasmo y fue alumno de Anibal Ortiz Pozo, un chileno ganador de varios premios de Dibujo en Caracas y de quien guarda un cuadro que le fue regalado en prueba de amistad.

En la Cristóbal Rojas estuvo 2 años en un Taller Libre  y, un año después de su ingreso, participó en una Exposición Colectiva de los trabajadores del Banco Central de Venezuela, en Caracas, con 2 cuadros que inscribió, logrando, recibir una Mención de Honor que era el fruto de tantos esfuerzos hechos para perfeccionar su arte y comprender el marco conceptual de la pintura de la mano de los maestros mencionados. El Jurado que premió su labor estuvo constituido por Hugo Batista, José Ratto Ciarlo y Luis Pastori; este trío de formidables amantes del arte había premiado a un Tacarigüero y la emoción y el orgullo lo llenaron de valor para seguir plasmando cosas en el lienzo.

Años después, en 1.979, se vino a su  Margarita de siempre, a su propia tierra, y, por consejo de su amigo Luis Beltrán Fernández, se inscribió en la Escuela de Artes Plásticas, Mención Arte Puro, Opción Escultura, en unos cursos libres con los Profesores José y Asdrúbal Marcano, durante otros 2 años, logrando profundizar su arte en esta nueva concepción de la creación escultórica.

En  el año 1.983 participé en un Salón de Exposiciones en Pampatar y logré el Primer Premio de Escultura con una obra que todavía reposa en la Casa de la Cultura de esa población, el Jurado que valoró mi obra estuvo integrado por Luis Guevara Moreno, Jesús Manuel Subero y Asdrúbal Marcano, tres grandes del arte y la literatura margariteña. Posteriormente seguí usando el martillo y el cincel sobre la piedra de jabón y llegué a tener hasta 10 esculturas con las cuales expuse en Los Cocos, en el Hotel Bellavista en un homenaje a José Marcano, en la Universidad de Oriente y en Juangriego en el año 1.984. Por cierto, el actual Director de Cultura aún me debe una explicación de una obra de mi propiedad que reposaba en la Escuela de Artes Plásticas y él, sin mi autorización la entregó al actual Gobernador del Estado en prueba de amistad, esa obra se llamaba Penélope y confío en que, algún día, por obra y gracia de un ser consciente, me la regresen,  para que pueda estar a mi lado en mis últimos años.

Alí Gómez Núñez es un valor tacarigüero que se quedó sembrado en nuestras bellas artes, lleno de colores, oloroso a pinceles y bocetos, al lado de su humilde atril, con ganas de retar a las distancias y coronar sus sueños infantiles. Alí ha sido otro que tomó riesgos y se marchó allende los mares a desarrollar su intelecto y a aprender de la vida; Alí conserva recuerdos imperecederos como el nacimiento de su hija Isbelia Margarita Gómez Velásquez y de amigos sinceros como Alberto Lovera, Sabás Rosas, Alfredo Maneiro y Simón Saez Mérida.

Alí es un Pintor, uno de nuestros mejores pintores que un día se dio cuenta que los colores lo atraían y se llenó de fuerzas para salir a comprender el mundo de las acuarelas y los pinceles y los cinceles y los martillos y los atriles. Hoy vive en su pueblito como todos los que anhelamos ser sembrados en el surco de esta tierra, llenándose de semillas y mapires y garabatos y azadones y ajíes, es decir, llenándose de Tacarigüedad a través del suelo  y su riqueza. Alí abrazó una idea desde el año 1.949, hace 56 años y aún mantiene inquebrantable su fe en un mundo mejor, leyendo, comentando, viendo, y sobre todo, confiando  en que esas ideas puedan rendir frutos a mediano plazo, so pena de desilusionarse como en 1.948. A Erenio González, un margariteño de sepa, dice, que el  tacarigüero por quien mas le han preguntado es por  Ali Gómez……pasión a cuestas.

Alí Gómez Núñez es otro orgullo tacarigüero que ha puesto en alto en nombre de nuestra linda tierra y a quien rendimos tributo de admiración y respeto porque, a pesar de la humildad, nos dio el ánimo de seguirnos sintiendo orgullosos de ser hijos de esta tierra.

Fundación José Joaquín Salazar Franco

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