EMIGDIO MALAVER G. | [email protected] | @Malavermillo

Corría el mes de septiembre del año 1931 y en la ciudad de Praga, allá en Checoslovaquia, nacía un niño, quien desde muy temprana edad se dio cuenta que al lado izquierdo del pecho, en vez de un corazón, le palpitaba como un pedazo de tierra salada, lo cual debido a su ingenuidad, no lograba entender qué era aquello que le brincaba como peces y con el ruido de olas grandes y pequeñas.
Y así fue creciendo el muchacho y muy joven, y debido a los conflictos bélicos que se suscitaban por aquella época, emprendió viaje a otros destinos, pero sin imaginar siquiera que más adelante llegaría a descubrir aquel misterio que le latía desde muy niño como su órgano vital.
Fue así que por allá, en el año 1947, llegó a Venezuela y al sentirse en esta tierra grande, el corazón empezó a palpitarle más fuerte, e intuía que estaba cerca de conocer aquel enigma que lo tenía intrigado.
Más tarde, por el año 1953, por invitación de un compañero de trabajo, se llegó a Margarita y cuando vio toda esta tierra rodeada de agua, sus dos ojos se convirtieron en dos pedazos de mar y la emoción le recorrió desde la cabeza hasta los pies y se le metió en el alma y sin comprender aún toda aquella turbación, pensó que esta era su tierra, y más aún cuando conoce a su amigo de siempre, Pedro Rivero Núñez, quien lo trae a conocer al pintoresco pueblo de Tacarigua y aquí no lo pensó dos veces y dijo de inmediato: “yo soy un tacarigüero nacido en Praga, o sea un checo tacarigüero”.
Y fue así que rápidamente se impregnó de nuestras costumbres y empezó a conocer personas, entre éstas a José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco), quien le enseñó todos los vericuetos de nuestra idiosincrasia y toda la riqueza de nuestro folclore, en el cual se sumergió y comenzó a plasmarlo en cuadros, ilustraciones y hasta escribió libros sobre nuestra tierra.
Con todo esto descubrió Carlos Sthor que él nació en Praga, pero con un corazón en forma de isla de Margarita con sus pueblos, costumbres, playas, personajes y sus mitos y creencias. De eso hace 57 años y ahora este margariteño anclado cumplió 80 años bien vividos y lo felicitamos de corazón.

Tacarigua, 07-10-11