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Palabras de José Daniel Sánchez (El Chemarita) en el marco de la celebración de los 50 Años del CDC Pablo Romero Millán.

Palabras de José Daniel Sánchez (El Chemarita) en el marco de la celebración de los 50 Años del CDC Pablo Romero Millán.

Buenos días público presente, les saluda José Daniel Sánchez Guzmán, orgullosamente hijo del presidente del CDC, José María Sánchez, el popular Chemara.

Cómo niño de la comunidad no podía dejar pasar la oportunidad de felicitar y agradecer al gran equipo del CDC las actividades que realizan para nosotros: las clases de Cuatro con el profesor Eliut y el profesor Gustavo, las clases de Guitarra con la profesora Ysabel, las prácticas de Béisbol y Fútbol en el campo que nos permiten divertirnos y jugar con otros niños.

Sigan adelante!, y quiero pedir que colaboren con el CDC para que siga funcionando por el bienestar de la comunidad. Decirles también que con el favor de Dios en el futuro, yo también seré presidente del CDC porque es mi sueño! Gracias.

Centro Cultural Pablo Romero Millán celebra sus 50 años de labor continua. (Sol de Margarita)

Centro Cultural Pablo Romero Millán celebra sus 50 años de labor continua. (Sol de Margarita)

Su presidente, José María Sánchez acotó que «este centro cultural, que cuenta con alrededor de 40 personas que laboran y forman parte en la coordinación de este trabajo, que a honores dedican su empeño, conocimiento, y siendo ya parte de una gran familia, lo hace por el bienestar de su pueblo».

El Centro Cultural Pablo Romero Millán, del sector Tacarigua del municipio Gómez, y toda su organización efectuaron un acto protocolar para rendir homenaje a varios miembros, y así festejaron los 50 años de su fundación, una celebración que involucró a toda la comunidad que trabaja por el desarrollo, arraigo y defensa de la cultura insular.

José María Sánchez, presidente del centro cultural desde hace dos años y medio, comentó que «esta es una institución que fue fundada en 1968, la cual ha sido una cuna para varias personas que han pasado por este centro y que hoy están ejerciendo profesionalmente dentro y fuera del país».

Sánchez resaltó que en estos tiempos de dificultades, es un reto seguir promoviendo y defendiendo los valores propios de la región, pero a pesar de todo lo han estado haciendo con los niños; hoy cuentan con una escuela de cantos tradicionales, galerón, danzas, y en el deporte, la escuela de beisbol, y mencionó que han realizado la segunda Feria de la Cachapa y han contribuido con mucha labor social, reparaciones y limpiezas entre otras, en el municipio.

«Un centro cultural que cuenta con alrededor de 40 personas que laboran y forman parte en la coordinación de este trabajo que a honores dedican su empeño, conocimiento, y siendo ya parte de una gran familia, lo hace por el bienestar de su pueblo», acotó.

«Es un trabajo de lucha social, el amor por el pueblo y la comunidad y que para saber ¿quiénes somos? y ¿hacia dónde vamos?, tenemos que saber, ¿de dónde venimos?», puntualizó Sánchez.

Por su parte, el arquitecto Enrique Rivero Núñez expresó que esta es una institución que enaltece al pueblo de Tacarigua, porque la juventud del sector viene a prepararse para tocar instrumentos como cuatro o guitarra, y también en danzas, o a consultar libros en la biblioteca en tiempos escolares, así como otras materias y deportes.

«Las comunidades deben seguir este ejemplo, porque cada pueblo tiene que hacer la cultura a través de las casas de cultura y con la participación de la comunidad; nosotros en Centro Cultural Pablo Romero Millán hemos realizado actividades comunitarias en el mismo pueblo, como arborización, limpieza de calles, entre otras labores, sin esperar ayudas de los gobiernos», recalcó Núñez.

De igual forma, los niños del sector, asistentes y practicantes de cuatro del centro cultural, manifestaron que participan en varias actividades y les parece muy bien, porque les permiten desarrollar sus talentos y porque es bien para Tacarigua y la isla de Margarita.

Proyecto Cerro Pelón

Un proyecto personal del arquitecto Enrique Rivero consiste en la elaboración de una imagen del Sagrado Corazón, que es patrono de la zona, el cual se está encaminando poco a poco. Ya hay una caminaría preparada, donde niños de las escuelas del sector suben y realizan excursiones programadas. Es un plan que busca el apoyo de organizaciones de turismo, con el apoyo que impulsará el turismo en la región.

Dura pero bonita tarea la que mi Dios puso en mí transitar por la vida.

Dura pero bonita tarea la que mi Dios puso en mí transitar por la vida.

Queridos amigos quisiera comentarles que me siento muy contento y orgulloso ya que esta bella y noble institución ubicada en Tacarigua de margarita y anclada en todos y cada uno de nuestros corazones hoy cumple medio siglo de cultura, tradición y deporte me refiero al CDC Pablo Romero Millán. Cuna de lectores, Abogados ,maestros educadores, médicos, enfermeras, administradores, ingenieros, agricultores, Campesinos, poetas, músicos, cantores, artistas, deportistas, Arquitectos, técnicos y de hombre y mujeres de bien de nuestro amado pueblo Tacarigüero.

Si ciertamente me siento muy contento y me llena de orgullo y mucha satisfacción haber participado cuando niño en muchas de las actividades que se realizaban en el CDC. Cursos de pintura, tareas dirigidas, juegos infantiles de bolas criollas, baloncesto, ajedrez, papagayos y hasta en varias oportunidades me toco participar en encuentros de diversiones bailando en varias oportunidades el pájaro guarandol, el turpial, el Guayamate, entre otros… que vaina tan buena. Sin duda alguna disfrute de mi niñez a plenitud, correteando por los pasillos del CDC con los bolsillos llenos de pichas (Metras) o algún trompo carretero con su guaral el cual le quitaba a mi querida abuela Yrene quien vivía prácticamente al frente .Disfrutando del juego de ping pong o Simplemente ayudando al viejo Pablito Romero a conectar los parlantes para alegrar al pueblo con la mejor música del mundo la nuestra la Margariteña hermano.

Sencillamente Feliz, sana y muy bonita fue mi infancia y la de mis amigos que al igual que yo tuvimos la oportunidad de vivirla en aquella época dora del CDC.

Claro pero el tiempo no se detiene y continúan pasando los días los meses y los años la tierra sigue girando y da muchísimas vueltas y en una de esas tantas ya hoy con una carrera profesional un digno empleo y una hermosa familia llega lo inesperado algo que cuando niño nunca me lo imagine ser electo presidente del CDC la casa donde tanta vaina eche y tanta huellas, vivencias e historias que hoy se encuentran grabadas en mi corazón me hacía un llamado y me invitaba a asumir ahora un rol distinto.

Todo cambio mis queridos amigos porque una cosa era correr por los pasillos, ayudar al amigo Pablito, jugar, participar y disfrutar de todas esas actividades a tener que ser tu quien dirija a un maravilloso equipo de trabajo conformado por hombres y mujeres de nuestra comunidad. Organizar, coordinar, gestionar recursos, toldos , sillas , mesas, sonidos, grupos musicales tarimas para eventos, material deportivo y cultural, refrigerios entre otras cosas y en estos tiempos Dios míoooo nada fácil mis paisanos donde todos sabemos que dar un paso o girar la mirada de un lado a otro en este país cuesta muchísimo dinero, y decir que no podemos ni bailar la burra porque no hay efectivo ja ja ja bueno en pocas palabras y como se dicen en mi querida ´población una cosa es ir montado en el burro disfrutando del paisaje y la otra distinta es arrearlo mi compay pero bueno no hay excusa Mi abuelo Tomas Sánchez desde muy pequeño me enseño que el hombre era del tamaño del compromiso que se le presentaba cuando me colocaba un azadón más grande que yo en el hombro o un mapire cargado de níspero en aquellos voladeros en el cerro chupa cachimbo. Dicho estos mis queridos hermanos todo indica que hay que seguir haciendo camino al andar remando todos en una sola dirección pidiéndole al Sagrado corazón de Jesús que nos de la sabiduría necesaria y siempre coloque en nuestro camino personas de buena voluntad que siempre estén presto aportar su granito de arena para esta noble institución y que de verdad valoren lo mucho o lo poco que hacemos por nuestra comunidad y sus habitantes.

Siempre recuerdo mis primeras palabras una vez que fui electo como presidente del CDC. Queridos amigos ustedes no se imaginan la seriedad y el compromiso con que estoy asumiendo este rol ya que hoy comienzan a reposar sobre mis hombros casi cincuenta años de trayectoria de esta institución cargada de historia cultural y grandes personalidades espero ser de la talla que el CDC se merece y no defraudarlos.

Gracias Mi equipo por formar parte fundamental de esta nueva era CDC tan maravillosa que nos ha tocado vivir, cuantas historias, recuerdos, luchas, criticas, adversidades, disgustos tristezas, alegrías, momentos inolvidables somos más que un equipo de trabajo somos hermanos y juntos formamos la gran familia CDC Tacarigüera los que hacemos de tripas corazones para quedar bien en todos y cada uno de nuestros actos y actividades capaces desde agarrar las herramientas necesarias para salir a limpiar y embellecer a nuestro pueblo hasta de organizar unas de las mejores ferias que se realizan en el estado. la de la cachapa y el guarapo de caña, los carnavales tacarigüeros todo un espectáculo , el galerón, integración con nuestra iglesia en las fiestas patronales y en la semana santa, el primer reinado de señoras y señoritas, escuela de música y cantos tradicionales Eligio González, academia de beisbol ángel ñaño gil, noches retros, noches de boleros innumerables reuniones para tratar problemáticas de los servicios públicos e inseguridad de nuestra comunidad, reparación de la tapia del cementerio, el hermoso pedestal donde hoy reposa esa grandiosa imagen de nuestro santo patrono donada por el gran Amigo y Siempre colaborador y consecuente con nuestra institución Julián Salazar Hijo del gran Cheguaco, Planes vacacionales entre otras.

Gracias a Dios y la Virgencita del valle nos hemos mantenido en el tiempo siempre unidos como fieles guardianes defensores de lo nuestro que no es más que la cultura, el deporte, nuestras tradiciones y las buenas costumbres de nuestro pueblo.

Gracias al pueblo de Tacarigua y a los miembros fundadores del CDC por confiar en nosotros y tengan la plena seguridad que mientras el Dios todo poderoso lo permita nos mantendremos aquí llevando en el pecho esas tres hermosas letras cargadas de amor y sentido de pertenecía por lo nuestro luchando por seguir adelante formando hombres y mujeres de bien…

Atte. José María Sánchez G (Chemara)

El medio siglo del Comité de Desarrollo Cultural de Tacarigua (CDC)

El medio siglo del Comité de Desarrollo Cultural de Tacarigua (CDC)

Por: Julián Salazar Velásquez

Hace cincuenta años, a un grupo de habitantes de Tacarigua en la Isla de Margarita se les ocurrió la brillante idea de propiciar la creación de una institución cultural que permitiera impulsar el desarrollo de nuestro pueblo. En esos tiempos yo era un adolescente de quince años y aún recuerdo con el entusiasmo que los motivaba y las reuniones que inicialmente se comenzaron a llevar a cabo en el Bar y Cine Tropical, en la casa donde hasta hace pocos años atrás estuvo la Farmacia Hilda que hoy está cerrada.

En esas reuniones se diseñaban los primeros esbozos de lo que serían los estatutos, los planes y razón de ser de la institución que fue bautizada como Comité de Desarrollo Cultural de Tacarigua (CDC). En esa oportunidad resaltó el liderazgo de hombres como Cheguaco y Pablito Romero, quienes hoy no están con nosotros pero siempre serán recordados en nuestros corazones; de Vicente “Chente” Lárez, promotor de la idea original y también el de muchachos de aquella época como aquel joven ingeniero civil de 33 años, quien fue uno de los primeros profesionales tacarigüeros, recién egresado de la Universidad de Los Andes, que desde el comienzo fue seleccionado para dirigir la institución. Me refiero al Ing. Pedro Rivero Núñez, bajo cuyo liderazgo se inició una etapa brillante en el acontecer cultural, deportivo, social y de mejoramiento de la calidad de vida de nuestro pueblo.

Culminada la etapa de visión y fundación del CDC el 8 de Agosto de 1968, la Junta Directiva fue presidida por el Ing. Pedro Rivero Núñez y constituida por un sólido equipo compuesto por: secretaria, Elizabeth Ordaz Malaver;  comité de damas: Josefina de Rivero e Isidora Salazar (Isidora María Salazar González); secretario de cultura: Pablo Romero Millán; bibliotecario: José Joaquín Salazar Franco “Cheguaco”; tesorero: Antonio Gil Amaíz; secretario de actas y correspondencias: Agustín Landaeta ( Agustín Rafael Landaeta); vocales: Dionisio Gil Franco y Jesús Gil Millán; y de un grupo de adolescentes de esa época que conformamos la Sección Juvenil, la cual coordiné en compañía de Ismael González (Ismael González), Rafael Salazar, Alcides González (Alcides González), René Maza (René Rene Maza), María José Gil (María José Gil Salazar), José Melitón Marcano (+), Roberto y Teodorito Malaver (+) y muchos otros que sería largo enumerar.

El equipo directivo logró orientar la institución hacia la búsqueda de objetivos encaminados hacia el bienestar de la comunidad, entre los cuales es importante mencionar la creación del salón de lectura en la biblioteca “Moral y Luces”, la presentación de charlas, conferencias, cursos, eventos sociales, culturales y deportivos, apoyo a las festividades del Sagrado Corazón de Jesús; así como, relaciones e intercambios con otros centros culturales y exigencia de reivindicaciones a las autoridades para mejorar la calidad de vida de la comunidad. Mención especial  merece la edición del periódico CDC, publicado mensualmente desde octubre de 1969 por la Sección Juvenil, por casi tres años y habiendo llegado a ser ganador en tres oportunidades del Premio Regional de Periodismo en 1970, 1971 y 1972.

Aún es de grata recordación el entusiasmo reinante en aquellos momentos, que se mantuvo y prolongó durante la década de los 70, 80 y 90. Entraron y salieron varias generaciones de niños y jóvenes por sus salones. Muchos de nosotros tuvimos que emigrar por razones de estudios y de trabajo, pero Pedro Rivero y Chepina, Pablito, Cheguaco, Toño Amaíz y varios nuevos integrantes de los equipos directivos y colaboradores se mantuvieron siempre firmes, atrayendo y formando nuevas generaciones, muchos de los cuales hoy son profesionales, artistas, excelentes trabajadores y padres de familia, es decir, gente de bien.

Hay un aspecto que es muy importante destacar, como lo es el extraordinario aporte que el Ing. Pedro Rivero Núñez ha dado a nuestro pueblo de Tacarigua, no solo en los logros como líder del CDC, sino también como Director de obras Públicas del Estado Nueva Esparta a comienzos de la década de los 70. Todavía nuestro pueblo se está beneficiando de sus obras, que,  como todas las  grandes realizaciones perdurarán en el tiempo, tales como  la Casa de la Cultura y Sede del CDC,  el asfaltado total de  las calles del Sector Toporo y El Conchal, así como también otras obras como la concha acústica y la cancha de básquetbol, las cuales todavía rinden beneficios a nuestra comunidad.

Y este 8 de agosto del presente año 2018, cuando se cumple el medio siglo del CDC, así como les he mencionado brevemente las vivencias de las actividades en las que participé, es oportuno el momento para también compartir lo que aprendí en esos años.

¿Qué aprendí en el CDC?

Esto viene a mi memoria porque hace pocos días, conversando con mi querida esposa Marivalentina, para ver en qué medida podríamos colaborar con esta celebración, yo le decía que si hay que contribuir porque yo le debía mucho al CDC, institución en la cual aprendí una inmensidad  de conocimientos, muchos de los cuales me sirvieron en la etapa estudiantil y me siguen sirviendo en mi vida profesional; tales como: la dirección de reuniones, el funcionamiento de un equipo directivo, el aspecto financiero, la organización de eventos, el periodismo y el aprecio por la cultura y los valores.

Uno de estos aprendizajes, que siempre evoco y después de muchos años continúo poniendo en práctica en mi trabajo y otras actividades en los grupos que participo, fue la “dirección de reuniones”. En aquellos tiempos, observaba como se llevaban a cabo aquellas reuniones semanales del CDC. Todos los martes, de 7:00 a 8:00 de la noche, con estricta puntualidad y exacto cumplimiento del tiempo, con su director de debate bajo la guía del presidente, donde cada quien participaba previo a la solicitud de un derecho de palabra y con el respecto de los demás miembros de no interrumpir mientras se tenía la palabra. Cada quien exponía en forma breve sus resultados y planes. Pedro Rivero establecía el orden del día o agenda y ponía la pauta en las reuniones; Agustín Landaeta leía el acta y tomaba nota de los puntos en desarrollo; Toño Gil Amaíz, con su libro de contabilidad informaba de los egresos e ingresos y saldo en cuenta más los detalles de cada renglón; Cheguaco exponía sus puntos de vista acerca del funcionamiento de la biblioteca Moral y Luces, los planes de expansión y otros asuntos culturales; Pablito Romero informaba sobre los contactos con otros centros culturales, con la Federación de Centros Culturales de Nueva Esparta (FEDECENE) y las actividades semanales y diarias; Nicho Gil, los eventos culturales pendientes; Chepina de Rivero, Lolita Salazar y Maché Salazar, con respecto a las actividades del comité de damas; y este servidor  exponía sobre las actividades de la sección juvenil, los eventos y la edición mensual del CDC. Las aprobaciones, la mayoría de las veces se hacían por consenso y en alguna ocasión  por votación democrática. Al final, todo lo acordado quedaba establecido en el acta, con su responsable y  fecha de cumplimiento. Un ejemplo extraordinario de cómo llevar bien organizada una reunión de trabajo, enseñanza que reforcé luego de muchos años después en mi entrenamiento las empresas donde he trabajado.

En este mismo orden de ideas, estaba el “funcionamiento del equipo directivo”. Cada quien con sus funciones, sus planes y actividades bien establecidas. Es como lo que conocemos en la actividad gerencial como descripción de puestos, con sus planes, metas y objetivos a corto, mediano y largo plazo. Muchas de estas cosas las aprendí inicialmente en el CDC.

Otro aspecto que me impactó fue el relacionado con las “finanzas”. Conocimientos que asimilé de Toño Gil Amaíz, cuando abría su libro de contabilidad, todo excelentemente ordenado, con impecable letra de caligrafía y con sus columnas de: conceptos, ingresos, egresos, fecha y saldo. Este aprendizaje lo vine a reforzar en cursos de gerencia y de finanzas en Venezuela, USA y ahora en México. Durante éstos, me acordaba del CDC y sus conceptos muy básicos de cómo llevar orden en las escasas finanzas que se tenían. En aquella ocasión a manos de una gran persona como Toño Gil, quien después de sus labores como obrero, agricultor y conuquero cumplía con sus deberes de Secretario de Finanzas o Tesorero.

Cultivé otra enseñanza muy importante como la “organización de eventos” como aquellos auspiciados por el CDC, de tipo: culturales, deportivos, sociales y religiosos. Bajo la guía de Pablito Romero Millán aprendí a tomar en consideración todos los detalles para que cualquier actividad se llevara a cabo con éxito, teniendo siempre en cuenta: la planificación, la fecha y hora, las tareas de los miembros del equipo organizador, el presupuesto, la promoción, las invitaciones, la propaganda, la bebida y refrigerios,  los resultados esperados y el análisis de éstos. Inolvidables lecciones que después vine a saber que se llamaba gerencia de proyectos. Infinidad de enseñanzas las de Pablito Romero. Muchas de ellas, lecciones de vida dadas con el ejemplo: el entusiasmo, la dedicación, la perseverancia, la paciencia, la colaboración con las actividades útiles para la comunidad y la empatía con los jóvenes. Así como también, a jugar ajedrez, imprimir los primeros números del CDC e invitaciones en un multígrafo artesanal, tipo “batea”, a organizar eventos  y muy especialmente a tener siempre en el  corazón el amor por nuestra Tacarigua.

Una actividad novedosa que me dio grandes satisfacciones en este centro cultural fue “el periodismo” mediante la edición del órgano divulgativo “CDC”, coordinado bajo la dirección de la sección juvenil durante tres años, desde octubre de 1969 hasta mayo de 1972, con un total de 32 números y tres premios regionales de periodismo en 1970, 1971 y 1972. Toda una hazaña en esos tiempos de la máquina de escribir, el multígrafo y la imprenta. ¿Quién nos orientó en esta actividad? Ahí estuvo presente el apoyo y motivación de parte de mi señor padre Cheguaco, amante de las letras y de la divulgación cultural.

Otro aspecto importante que cultivé en nuestro CDC, en esos inicios hace media centuria, fue indudablemente el aprecio por la “cultura y por nuestros valores”. Fue ahí donde comencé a estimar el gusto por la música folclórica margariteña y venezolana. Recuerdo que la música de fondo que escuchábamos, mientras jugábamos ajedrez en la primera sede, eran los discos de Francisco “Chico Toño” Mata, los instrumentales de Inocente Carreño y el violín larense de Pablo Canela. En esos años, alguien donó unos discos de música instrumental de Frank Pourcel, un LP que recuerdo se llamaba “Pourcel pour vous” con algunas melodías que todavía escucho con añoranza como: Penny Lane, El amor es azul, La mar, Lo importante es la rosa, etc; y otro LP de los valses de Strauss como  “Danubio Azul”, “El Emperador”, “Los bosques de Viena” y muchos más, y una colección de 10 LPs de la obra clásica de Beethoven. De ahí viene mi afición por la música instrumental y clásica, que me sirve para mantenerme relajado y tranquilo, tanto en el hogar como en la oficina.

En fin mis entrañables amigos de Tacarigua,  contemporáneos y actuales del CDC, para mí ha sido una estupenda noticia de gran regocijo el saber que van a celebrar el 50 aniversario de esta noble institución, y más felicidad sentí cuando en el año 2007 reabrió sus puertas con el entusiasmo de Domingo Carrasquero e integrantes de equipos de trabajo para el reinicio de actividades; y mucha satisfacción sentí con esta nueva directiva bajo el liderazgo de José María Sánchez y su equipo, que han dado un impulso exponencial a la institución -a pesar de la situación de crisis de atraviesa actualmente el país- con actividades muy innovadoras como las campañas de limpieza del pueblo, la feria de la cachapa, el apoyo a las actividades religiosas del pueblo de Tacarigua y un sinfín de proyectos de largo enumerar.

A mí me daba mucha tristeza cuando iba a Margarita de vacaciones y veía las puertas del CDC que permanecían cerradas, pero ahora ese sentimiento se transformó en regocijo, cuando a pesar que no puedo ir por estos largos años de exilio, veo desde las redes sociales todo el inconmensurable trabajo que están haciendo por nuestro pueblo en esta nueva etapa de su renacimiento.

Saludos estimados amigos y siempre cuenten con este servidor para colaborar dentro de mis posibilidades.

Julián Salazar Velásquez

Los contraste de la vida, Nacimiento y partida

LOS CONTRASTES DE LA VIDA,
SOL DE MARGARITA Porlamar, Marzo de 2018 / www.elsoldemargarita.com.ve
NACIMIENTO Y PARTIDA

Cuando muchos exteriorizamos la alegría del nacimiento del Niño Jesús,
anunciamos con tristeza la partida del hermano Carlos Sthor. Un
muchacho que a los 17 años llega a Venezuela con su familia, perseguidos
por la inclemencia de la Segunda Guerra Mundial. Desembarcaron
por Puerto Cabello y se fueron a residenciar por un tiempo en San
Cristóbal.
Siendo muy joven, entró a trabajar en el Banco Holandés y se consiguió a
Fucho Tovar, con quien logró hacer una bonita amistad y por dicha relación, Carlos
Stohr viajó a conocer a la Isla de Margarita en el año 1953 en un vuelo de la
línea aérea Taca de Venezuela, siendo uno de sus 12 pasajeros.
Pisó tierra margariteña para enamorarse de ella. En el Bar de Pitoco, allá en
una de las fiestas de Los Robles, lo vieron bailando con su eterna enamorada, su
esposa Karem (†), un estreno bailable que luego sería conocido como emblema
musical de Colombia, “La Pollera Colorá”.
Tacarigua, su otro amor. Tierra de grandes amigos como Pedro Rivero, con
quien trabajó en el IAN, y Cheguaco Salazar, el recordado cronista de Tacarigua,
a quien le ilustró muchos de sus libros.

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Fundación José Joaquín Salazar Franco

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