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Saludos de Nelson España

De una u otra manera soy tacarigüero navegao con la sangre de Che Alejandro y Ángela González. Hermosa página que me recuerda al Cheguaco que conocí en mi corta estadía en Tacarigua y que se con toda seguridad que tiene produciendo su conuco de nubes y sus crónicas del cielo.

Saludos
Nelson España
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El Tigre, 21-07-2012

María Villarroel, la esposa del viejo Roque

Hoy rendimos tributo a una mujer santa: María Villarroel, la esposa del viejo Roque Nuñez, Tacariguero fallecido en el año 2.006; la hazaña de Roque y María de levantar a 7 hijos, hacerlos profesionales y llenar sus vidas de entusiasmos y esperanzas, con un sueldo de Oficinista en la Industria Petrolera, es digna de admiración y como tal, la hemos escrito….Esta es la mini-historia de dos Titanes y la dedicamos a sus hijos, nuestros hermanos de toda una vida. 

MARÍA VILLARROEL, LA ESPOSA DEL VIEJO ROQUE

En La población margariteña de Los Hatos, nombre cambiado por la modernidad a Altagracia, nació, el mismo día de la Virgen del Valle el año 1930, María Villarroel de Nuñez, mujer de temple, de sacrificios, de esfuerzos que ha marcado un hito en la responsabilidad de la mujer margariteña.  Muy joven, de apenas 14 años, se fue con su mamá y sus hermanas Teresa y Braulia, a los campos petroleros a ayudar a su padre a ganarse la vida; por allá, por el año 1946, María era, con apenas 16 años, Maestra de Taquigrafía en El Tigre cuando sus 165 centímetros de estatura, se tropezaron con la mirada atónita, los 167 centímetros  y el pelo crespo, de un Tacariguero llamado Roque Nuñez quien se desempeñaba como Oficinista en la Mene Grande Oil Company de San Tomé…. Roque quedó prendado de María y comenzó a dar vueltas por ese Instituto hasta que logró ir a su casa en la Calle La Florida Nº 32 en Pueblo a Juro de El Tigre donde el papá de María ya había empezado a construir casa para sus hijas. Comenzaron a pelar pava y el destino sabía que eran uno para el otro. Se casaron a mediados del año 1947 y un año después, en San Tomé, nació Franklin, el mayor, Licenciado en Administración Comercial y allí comenzaron María y Roque, a construir la Odisea de sus vidas y vinieron Omar (Médico Cirujano) y Roquito (Contador Público) y llegó la hembra con Yazmira (Licenciada en Administración Comercial) y Eddy (Arquitecto) y Simón (Ingeniero Naval) y Yeritza a quien le faltaron muy pocos semestres para Ingeniero Civil….Dios Santo, como hicieron ellos para levantar esa familia con un pequeño sueldo de Oficinista?? ….medio comiendo ellos para que los hijos comieran completo; migando la arepa, engañando la telita caliente, repartiendo el pan en pedazos….María estaba llena de sudores y lágrimas cuando lavaba las ropas, se confundían las gotas y ella allí, planificando el almuerzo, buscando el huevito criollo, el spam del Comisare, planchando la camisa de la Escuela, acomodando camas, barriendo el patio de la casa, yendo al mercado a pie para venir con pocas bolsas….y los niños creciendo en un mar de austeridad y las lágrimas cuando salían bien en las clases y cuando crecían las hembras y cuando llegaron al Liceo y cuando se fueron para Anaco y cuando empezaron a graduarse sus pimpollos y María lavando y cocinando y planchando, solita, con Roque ahí, solidario hasta el último suspiro, guapeando,  y lágrimas con los primeros nietos y lágrimas cuando le botaron 3 hijos de PDVSA y mas lágrimas cuando el 2006, Dios llamó a su lado a ese ser increíble que le ayudó a construir Patria a través de sus hijos y María comenzó a llenarse de viajes en cada pueblo y cada hijo y a disfrutar sus lágrimas en cada sonrisa con la satisfacción del deber cumplido….a María la enterraron este viernes en Anaco, después de haber muerto el miércoles en Valencia de Insuficiencia Renal…Se nos fue María, sus hijos y nietos la sembraron al lado del Viejo Roque y la despidieron con un aplauso entre recuerdos y lágrimas….María, María, Bendita eres entre tantas mujeres….Hay un País que te agradece esos esfuerzos por haberle dado  esos hijos que tanto amaste….una lágrima para la mujer de las lágrimas….María, La Jatera, la mujer que siempre tenía una sonrisa por fuera, aun cuando, por dentro, las lágrimas fueran sus mejores amigas….María, nuestra querida María…..Descansa en paz.

Saludos
Domingo Carrasquero Ordáz

Tacarigua, 29-07-12

Palabras para un maestro del costumbrismo

AL SIEMPRE PRESENTE JOSÉ JOAQUÍN SALAZAR FRANCO (CHEGUACO), EN LOS 86 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Euro Omar Gil
27-07-12

Para escribir estas líneas necesario es volver a la cuadra, la que siempre me aguarda. Esa cuadra inextinguible de inocencias juveniles, la misma locación, las mismas caras, más longevas que jóvenes conocidas. Ahí mi nacimiento, los rústicos juguetes infantiles, viejas y viejos cargando el peso de sus años. Con ellos mis ancestros. Risas que revolotean en el vuelo de los pájaros y su trinar inconfundible. Una paraulata delata al tiempo o un chaure anuncia embarazos ocultos despertando la suspicacia de los vecinos de Tacarigua, combinación perfecta con los lamentos de la Chinigua, caballos fantasmales, ruidos arrastracueros, duendes, chinamos o chinamitos, que nos sonríen en medio de la noche invitándonos a una compañía sin regreso. Así me lo contaron primero mis amados abuelitos, José y María. Pude oír el rezo de medianoche de las ánimas, estremecía los huesos y aumentaba el miedo. Hombres de brío si fueron capaces de seguir a la chinigua y rezar con las ánimas, aunque les diera fiebre al otro día. Nada entendía de lo etéreo, de los cuentos e historias que en tertulias, recién caída la tarde de cada día, emanaban de las mentes sanas, voces verdaderas, lejanas del mundanal ruido, de aquellos viejos de mi comuna que lo hacían, ora debajo del olivo de Chica la de Eduviges González, frente a la Casa de José Doroteo, por los lados de los Giles, ora en cualquier esquina de Toporo o el Conchal. Ahí, muy cerca de Eduviges, la casita, también de barro como muchas otras, de Viviano y su hermana Genarita. Era el espacio interpuesto, la mínima distancia entre el olivo de las tertulias con la casa de Gerónima y Eufemia Franco, madre y tía de aquel hombre, que desde joven conservó su corpulencia y estatura, y debajo de ellas, la nobleza, trato afable, humildad, sencillez de pueblo y una intelectualidad natural, innata. Eso lo comprendí después de tanto verlo y escuchar su voz que muchas veces retumbó en la puerta de nuestra casa, su mano tendida y entre sus manos el vaso que sabía de su entusiasmo, de su propia parranda, que generalmente duraba varios días, sólo que todos en su pueblo que no lo olvida nunca, le guardaban el respeto merecido y la consideración que envolvía la amistad sincera y el compadrazgo parroquial. En esos días comprendí su peregrinar y me quedé pensando en, si yo podría recitar un verso y seguir adelante entre canto y tragos, sin que mi mente desviara el camino que dictaban sus ojos y sus palabras. Tal vez, fue su voz, unida al aliento de mi tío Chus, lo que frenó mis ímpetus juveniles, sanos pero equivocados, enderezándolos y colocándolos en el camino utilitario que emprendí y nunca he abandonado después de aquel imborrable año 1966. El tiempo me fue dando forma, como la alfarera que da sentido a su cerámica cercadeña eterna. Comprendí que es imposible atrapar la vida con forma de pez y menos mantener entre los dedos la cantidad cúbica del mar. Si sé que sólo soy la forma con la que crecí, incluyendo el día que imberbe ofrecí el primer discurso de mi vida el 27 de junio de 1966. En aquella plaza porlamarense me di cuenta que estaba entre periodistas. Antes mis palabras sufrieron el rigor de la corrección de quien más tarde fuera el Cronista del pueblo. Me alentó a no detener el camino. Y miren que desde entonces no he sido más que un humilde reportero que aún sigue tras de la verdad. Por eso, en este 27 de julio, cuando han transcurrido 86 años de tu primer respiro, abro mis puertas, no para recibirte, sino para entrar en ti, a tus indescriptibles gritos en la hondonada, saborear tu ron, sentarnos al recodo del camino, seguir imaginando la esperanza de nuestra gente, llorar si es necesario por ella, emborracharnos un poco en cada casa, escuchar el cuento del pan de cada día, abrir la caja de la ignorancia y liberar nuestras letras en honor a las nuevas generaciones, así tengamos sólo que ganarnos una eternidad sin nombre.

86 Aniversario del nacimiento de Cheguaco

Hoy 27 de julio de 2012 conmemoramos el 86° aniversario del nacimiento de uno de los más destacados intelectuales de la Isla de Margarita, mi señor padre: José Joaquín Salazar Franco, conocido popularmente como “Cheguaco”, quien legó para la posteridad su prolífica obra literaria; y hoy, para conmemorar esta fecha, hacemos en su honor esta breve reseña de su legado literario, al cual lo podemos catalogar en cuatro principales renglones: narrativa, poesía, historia y folclor.
La obra narrativa está diferenciada en dos categorías. La primera, representada por los cuentos publicados en las dos obras, Brotes Sobre la Tierra Ñera (1979) y Los Terrazgos de Cheguaco (1981) y la segunda, por los “cuentos de camino”, incluidos en el libro Por los Senderos de Margarita (2004). Al leer los cuentos nos retrotraemos a un ambiente rural margariteño, con personajes típicamente pueblerinos, con un leguaje lleno de creencias, mitos y tradiciones, inmersos en una atmósfera de pesadumbre, azotada por las sequías interminables, con sus secuelas de pobreza campesina, que los obligan a emigrar a otras lejanas tierras a la búsqueda de oportunidades de trabajo o educación para su superación. En los cuentos de camino, el autor se nutre de las anécdotas, relatos y el humor y la sabiduría popular y muy especialmente de los cuentos de velorio y “cachos” como se conocen en Margarita a los cuentos orales.
La creación poética mantiene una tónica con amplias similitudes a la expresada en la narrativa. La misma se encuentra en sus dos obras publicadas: El Murmullo del Breñal (1996) y Un Grito en la Hondonada (2000). En ellas son recurrentes sus vivencias de la vida campesina, sus evocaciones ante la pérdida del ser amado, sus angustias y lamentos ante la cotidianidad campesina y su desasosiego frente a la modernidad. Como menciona Domingo Carrasquero, la poesía de Cheguaco es una pintura realista con profunda carga descriptiva y emotiva, que lo convierten el poeta de las cosas más simples.
Además de narrador y poeta, Cheguaco se destacó como investigador de la historia. Se nutrió de dos fuentes principales; por una parte, de la fuente documental y por la otra de la tradición oral. Sus investigaciones acerca de la historiografía de la Isla de Margarita están soportadas en su continua y rigurosa indagación en los archivos oficiales y eclesiásticos y en la extensa bibliografía consultada en las publicaciones de otros reconocidos historiadores. Es importante destacar sus logros y aportes muy originales al conocimiento histórico local, regional y nacional; tales como, desde el punto de vista local: el origen del pueblo de Tacarigua y de sus primeros pobladores; de sus santos patrones el Corazón de Jesús, San Sebastián y la Virgen de Papaché; la participación de los nativos de Tacarigua en la colonización, independencia y postindependencia; las actividades bélicas escenificadas en el pueblo de Tacarigua, especialmente en el sitio del Portachuelo; el escondite de Juan Bautista Arismendi en la cueva de El Rincón de Tacarigua y, la investigación sobre un personaje nativo de Tacarigua y de muy destacada participación en la historia nacional como lo fue el Dr. Diego Bautista Urbaneja Alayón, quien llegó a ser Presidente Interino de Venezuela desde abril hasta diciembre de 1879. Su contribución a la historia regional margariteña está representada, entre los más importantes por: el origen e historia de pueblos como La Vecindad, Los Hatos, El Maco, El Cercado, La Guardia, Carapacho y Macanao, así como también, aportes adicionales a la historia de La Asunción, Porlamar, La Virgen del Valle y la Batalla de Matasiete y biografías de los héroes independentistas Juan Bautista Arismendi y Francisco Esteban Gómez y la novedosa biografía de Santiago Mariño escrita en décimas. A nivel nacional, es interesante su contribución con la tesis de la primera fundación de Caracas por el conquistador margariteño Francisco Fajardo, con la participación de nativos de Tacarigua en esta expedición.
La más prolífica obra intelectual de Cheguaco está enmarcada en sus investigaciones y publicaciones acerca del folclor de la Isla de Margarita, que de acuerdo a Efraín Subero se agrupan tanto en el folclor literario, representado por sus publicaciones sobre mitos, creencias, consejas, leyendas, tradiciones, costumbres, idiosincrasia, anécdotas, cantos y juegos tradicionales; como en el folclor material con sus investigaciones sobre la actividad artesanal de la isla.

Julián Salazar Velásquez
Monterrey, México
27-07-12

El Guanaguanare alzó su vuelo

Arcadio “Cayito” Millán
La Hora Digital. 15-07-12

La legendaria guitarra a sus pies, sobre el cofre, protegido por la enseña nacional, que en sus entrañas guardaban al maestro, reposaban un crucifijo, medallas de todos los tamaños y colores, que simbolizaban la gran cantidad de homenajes recibidos. Y bien merecido.
Pero lo más resaltante de estos objetos era un erguido guanaguanare posado en el ataúd y que es epónimo de la canción más emblemática de Jesús Rafael Ávila, Chu o simplemente Jesús Ávila.
La casa de honras fúnebres dispuesta para la ocasión empequeñecía en la medida que amigos, admiradores y gente del pueblo se adentraban en ella y poco a poco el recinto recibió una multitud que colapsó los aires acondicionados y la muchacha del mostrador se vio a vapores para complacer a todos con el cafecito de rigor.
Sus muchachos de Cuerdas Espartanas, que fundara en 1971, al ser anunciados que harían guardia de honor ante el cuerpo del juglar margariteño, cuan rápido pudieron se armaron de sus instrumentos para ofrecer cantar las canciones del compañero caído.
Pero había un detalle. Nadie tenía una guitarra a la mano para acompañar las piezas de Jesús. Uno de los músicos, gordito él, no recuerdo sus nombres, lo noté muy inquieto y lanzó una mirada a través del cristal del ataúd, como pidiéndole permiso a Chu para agarrar el instrumento que reposaba quieto a los pies del poeta.
Tan pronto el director ocasional del grupo Edgar Brito tomara la iniciativa para comenzar a cantar, el sonido de la guitarra ocupó el espacio atestado de gente y las voces como ángeles comenzaron a entonar con emoción contenida las piezas más exitosas del homenajeado.
Los presentes no pudieron aguantar la emoción del momento y se unieron a los profesionales de la música en tan singular presentación, haciendo un coro que nunca desentonó.
Las canciones ayudaron a mitigar el dolor del resto de los deudos de los difuntos vecinos circunstanciales de Jesús, que por cosas de la vida, coincidieron en el mismo lugar.
Allí no se cantó El Guanaguanare, porque fue reservada para hoy cuando sus restos sean trasladados a la catedral de La Asunción y luego a su lar Los Robles, donde su pueblo le rendirá, con seguridad, el mejor tributo de su largo historial.
Quizás sea la canción más larga de la historia, porque se cantará desde su salida de la casa funeraria hasta su cristiana sepultura. Y miren que serán unas cuantas horas.
Caro amigo, vaya usted en paz, que allá están esperando por ti Chico Toño Mata y el maestro Isidro Spinetti, quienes fueron los últimos en marchar para hacerte la corte.
Y para ti, Chabelita, mucha fortaleza y cuida mucho a la Apache.

Juangriego, 14 de julio de 2012

Fundación José Joaquín Salazar Franco

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