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VICTORIA AMPARO GIL

                Palabras para honrar una vida

Domingo Carrasquero Ordaz

Tacarigua. Junio 2005

 

Victoria Amparo Gil Millán, nació un día Jueves, en plena dictadura de Gómez, en la Tacarigua eterna de nuestros sueños, cuando las calles eran de tierra y las lluvias, cuando las había, formaban charcos en el pueblo dando alegría a los pájaros y a los campesinos en cada cerro, en cada ladera, en cada suelo; trinos y malojos de la mano, como siempre. Era Octubre, un día 30 del año 1.919 cuando vino al mundo la hija de José de los Santos Gil y María Millán,  mamaía. Y la pusieron Victoria y la pusieron Amparo y la pusieron también, en el camino de Dios, en el propio camino del amor a Dios: Victoria Amparo, el amparo a Dios por su victoria al nacer.

José de los Santos murió en una tarde del año 1.973 y desde ese día, Victoria, al amparo de su propio riesgo, se puso el refajo y se plantó en la Iglesia a cuidar al Corazón de Jesús porque José Joaquín la propuso, a ella le encantó y desde ese día pasó 32 años al lado del Patrón, observando el paso de Salomón González, José Manuel Piñero y Carlos Alzate.

 

Victoria que aprendiste de la luz

El destello y la chispa de lo hermoso

Y también el sentir pasión y gozo

Adorando al crucifijo y a la cruz;

Victoria del Corazón de Jesús

Cuyo cuido tomaste e hiciste tuyo,

Victoria de breñales y murmullos

Con la luz y el ejemplo hacia los niños,

Victoria que has amado con cariño

Al Corazón que amamos con orgullo

 

Y se le ha ido la vida con su Santo y sus dos pimpollos: Euro y Fidel, siempre viviendo en la misma casa, con su medalla de los oradores, con su orgulloso sexto grado a cuestas y con aquel deseo inmenso de servir a Dios mediante el cuido de la Iglesia y su Patrón….hay que ver que prestancia y que pasión le puso a cada momento y a cada sermón y a cada misa y a cada gesto de cada persona, de cada día, de cada domingo

Victoria es una de esas personas que da todo sin pedir nada; que ama sin recompensas, que se entrega con fe, que se entrega con el corazón lleno de orgullo.

 

Victoria Amparo que vas

De la mano del señor

Victoriando con amor

A su ritmo y su compás

Victoria Amparo que estás

Integrando nuestra historia

Victoria Amparo y la gloria

De la luz y de los faros

Victoria que diste amparo

Al Dios que canta Victorias

 

Esta mujer, todo orgullo y todo amor es otro orgullo de los Tacarigüeros, llenos de pasión por la gente, sin odios, porque Dios lo prohíbe y con amor porque Dios lo pregona.  Somos un pueblo de gente que ama, sufre y espera, como lo sabe Dios imitando a Gallegos; Ser Tacarigüero es uno de los orgullos mas grandes que llevamos en el alma y el maruto;  solo te decimos Victoria Amparo, que Tacarigua es inmensa y todos somos hijos de la inmensidad en la mas brava de las islas del mar de las islas bravas.