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Discurso A.F. Gómez

Reseña del acto del bautizo de tres obras patrocinadas por la Fundación Cheguaco, efectuado el sábado 19 de junio de 2004 en la Casa de la Cultura de Tacarigua  en Margarita.

"Vivencias y Ausencias" de Domingo Carrasquero, "Mis Bodas de Oro con Margarita" de Carlos Stohr y  "Por los senderos de Margarita. Cuentos de Camino" de Cheguaco.

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Reseña del evento del bautizo de los libros:

"EL Gua, Gua, Gua, de los Guaicos" de Cheguaco

y el poemario "Período y Ausencia" de José Jesús Jiménez Romero

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El poeta tacarigüero Domingo Carrasquero

 en momentos en que pronunciaba el discurso de orden

con motivo del bautizo de la obra El Gua, Gua, Gua, de los Guaicos .

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Reseña del evento del bautizo de los libros:

"Tacarigüita, El Portachuelo y La Virgen de Papaché"

y "Biografía de Rafael Gíl Sánchez"

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Reseña de la inauguración de la biblioteca pública 

"Jose Joaquin Salazar Franco CHEGUACO" en la casa de la cultura de Tacarigua.

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En la Alcaldía de García

Sesión solemmne en homenaje postmortem a “Cheguaco”  

Ramón Mata Campos

El Diario del Caribe

Porlamar, domingo 30 de septiembre de 2001-10-07

  Una Sesion Solemne se realizó en la Alcaldía del Municipio García en Homenje Post Mortem a “Cheguaco” con motivo de haberse cumplido una año de su desaparición física.

En la misma estaba anunciado como Orador de Orden el Licenciado Roberto Malaver, quien por causa de fuerza mayor no pudo asistir al acto, no obstante Emigdio Malaver como buen tacarigüero y hermano, tomo el turno al bate leyendo el discurso que había preparado Roberto.

Comenzó señalando, “aqui en Tacarigua hubo un narrador muy bueno, uno de los mejores, Rafael Gil “Chaleco” pero el ya murió. El era un hombre hasta cierto punto chistoso, era algo cómico dentro de su narrativa.  Usaba no solo la expresión sino la mímica, y hacía reir mucho a la gente…”

Así contaba José Joaquín Salazar Franco, Cheguaco, al escritor Daniel Mato en su libro Cuenteros, Cuenta Historias y  Cacheros del Oriente venezolano, la manera que tiene el tacarigüero de enfrentar la risa, de asumir la vida.

Y a  uno le provoca decir: palabra de Cheguaco…. y despues contestar: te alabamos señor. Porque Cheguaco era eso, un verdadero señor de la palabra y la investigación. Un señor del conocimiento y la alegría.

Cheguaco fue el bibliotecario del Comité de Desarrollo Cultural de Tacarigua. El hombre que sin pedir nada a cambio, llegaba del trabajo y despues bajaba al citado  centro cultural para preguntarnos que leíamos, y para comentarnos. Y para echarnos los cuentos que siempre escuchabamos atentos.

Porque es ahí donde me quiero detener. El humor de Cheguaco.  En la imaginación de Cheguaco. En cada uno de sus textos está presente el brillo de su creación, porque en verdad que a muchos de nosotros nos educaron con los mismos cuentos, pero también es verdad que Cheguaco siempre le puso mas. Le puso imaginación y eso es suficieste para apreciar a un buen escritor. Un narrador se distingue porque a lo cotidiano sabe ponerle la palabra exacta que lo hace trascender.

Colocó aquí un ejemplo: en su Libro Consejas y Leyendas margariteñas, hay un texto que se llama: Las Predicciones del Piache “Tacarí”. Dice Cheguaco: El piache Tacarí, un curandero adivino, del grupo de los guaicos de Tacariba, presintió la tragedia de su raza con muchísimos soles  y muchísimas lunas de anticipación. Se lo dijo a los suyos en consejo de ancianos y de ancianas, cuando la palometa negra le oscureció la vista al dios de las alturas, pero nadie, absolutamente nadie, le hizo caso a sus dichos. Les comunicó que el viento se lo había anunciado y que el ruido de los montes se lo estaba constantemente susurrando en los oídos, pero todo le fue en vano. Lo tildaron de hereje, de profano y de loco, ni sus súplicas, ni sus exorcismos, ni sus sacrificios les hicieron entrar en razón.”

Después que Cheguaco cuenta todo lo que pasa al piache Tacarí, termina su texto diciendo:  “pasados varios siglos la cueva de Tacarí, fue ocupada por el adalid de la libertad margariteña, para reconfortar sus ánimos y seguir defendiendo la verdad. Algún tiempo después se quizá edificar sobre la meseta de la Ceiba de los caciques, un templo para el patrón de la nueva creencia, pero no fue posible. Ahora sobre ella se encuentra rozagante y majestuosa la Casa de la Cultura Poeta Pedro Rivero de Tacarigua, irradiando verdades hacia todos los vientos”

¿No les parece maravilloso saber ahora que ese lugar que tantas historias nos ha dado en estos tiempos, tambien tenga esa historia que nos cuenta Cheguaco?. Es allí donde esta la fuerza del narrador. En su creatividad. Su forma de ser original. De crearnos su propia realidad.

El orador de orden fue presentado por el Licenciado Juan José Prieto.

Estuvieron presentes el Alcalde de García, Arsenio Rodríguez Antón, los concejales y personalidades invitadas.  

 


 

PRESENTACIÓN EFECTUADA POR JUAN JOSÉ PRIETO A ROBERTO MALAVER COMO ORADOR DE ÓRDEN EN LA SESIÓN SOLEMNE DEDICADA POR LA CÁMARA MUNICIPAL DE LA ALCALDÍA DE GARCÍA EN MEMORIA DEL ESCRITOR JOSÉ JOAQUÍN SALAZAR FRANCO “CHEGUACO”, EFECTUADA EL 29 DE SEPTIEMBRE DE 2001. 

Roberto Malaver nació en Tacarigua, Edo. Nueva Esparta, un 13 de julio de 1954.  Sus padres: Roberto Malaver(hoy difunto) y Eufemia González. Sus estudios primarios lo realizó en la escuela Napoleón Narváez de su pueblo natal. Se gradúa de Bachiller en el Liceo Francisco Antonio Rísquez, mención humanidades. Luego marcha a Caracas y ahí  en la ilustre Universidad Central de Venezuela, se graduó primero de Licenciado en estudios Internacionales  y más tarde obtiene, en la misma casa de Estudios, el Título de Licenciado en periodismo, mención Impreso. En La misma Universidad realiza  estudios de Post Grado en Derecho Internacional. En la Actualidad es Profesor en la escuela de Periodismo de la citada Universidad.

  Sus artículos periodísticos han sido publicado en el Diario del Caribe, Diario Insular, Diario Sol de Margarita, en Mureche y Manatial, por citar algunos de  su amada Isla. Igualmente ha  colaborado con El Universal, El Diario de Caracas y con El Nacional, donde ha mantenido, desde hace varios años, la columna titulada: “A partir de uno”. Con estos artículos publicados en tan importante Diario, ha obtenido dos veces  la mención del mejor artículo de humor publicado  en las páginas del citado periódico, el cual premia en sus aniversarios los mejores artículos y reportajes publicados en dicho Diario. También sus artículos han sido publicados en las Revistas: Ínsula, Tropel de Luces,  Momento, Publicidad y Mercadeo y Producto.

  Ha obtenido el premio Municipal de Periodismo, mención Opinión, en el Municipio Libertador y este año, obtuvo la mención al premio nacional de periodismo, en la mención Opinión.

  Con su obra, donde  ha jugado la mejor parte el recurso del Humor, ha obtenido la mención  de honor en el concurso  de literatura humorística “Pedro León Zapata”, auspiciado por la Universidad Central de Venezuela, con su  libro “El Discurso Más Claro de la Historia”, el cual fue publicado más tarde por la Editorial “Leña”, que tenía como promotores al poeta carupanero “Chuchú” Salazar y al margariteño Chevige Guayke.

  También tiene otro libro publicado titulado: “Sin Corazón en el Pecho”, patrocinado por Fondene el año pasado.

  Su  manejo del lenguaje y la creatividad que pone en práctica en sus crónicas, ha sido elogiada  tanto por escritores margariteños, como por escritores nacionales. Tanto así que el mismo Cheguaco(de quien Roberto hablará hoy) no perdía oportunidad de señalar que Roberto Malaver era uno de los escritores más creativos que había dado la isla en los últimos tiempos. Sin embargo, Roberto siempre reconoció  y reconoce a Cheguaco como uno de sus maestros, y quien lo indujo a la lectura cuando el cronista tacarigüero estaba a cargo de la Biblioteca del Comité de Desarrollo Cultural de Tacarigua. Por eso en unos de sus discursos en homenaje a Cheguaco y cuando éste partió para vivir para siempre entre nosotros, le dijo: “Cheguaco, usted sigue siendo el Capitán y yo sigo siendo el marinero”

  En la actualidad, Roberto está casado con la abogada y periodista Rafaela Cusatti y tiene dos Hijos: Alesandro Teodoro y Oriana Leticia y reside en la Ciudad de Caracas, sin olvidar jamás sus raíces tacarigüeras.

  En los actuales momentos, aparte de ser profesor –como ya dijimos- de la Universidad Central, se desempeña como el Director de Divulgación Tributaria y Relaciones Institucionales del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria(SENIAT). En él y su grupo recae la responsabilidad de  sembrar la cultura tributaria en la conciencia del país.

  Esto es a grandes rasgos, el tacarigüero Roberto Malaver, quien un día salió anónimamente de su pueblo hacía Caracas, y ahí se hizo grande y conocido.

 


 

DISCURSO ESCRITO POR ROBERTO MALAVER Y PRONUNCIADO  POR EMIGDIO MALAVER EN EL ACTO SOLEMNE DE LA ALCALDÍA DEL MUNICIPIO GARCIA EFECTUADO EN HONOR POST MORTEM A CHEGUACO EL DIA 29 DE SEPTIEMBRE DE 2001 

  

Buenos días. 

Amigos todos. De hoy, de ayer, de siempre.

 

“...aquí, en Tacarigua, hubo un narrador muy bueno, uno de los mejores, Rafael Gil Chaleco, pero él ya murió. El era un hombre hasta cierto punto chistoso, era algo cómico dentro de su narrativa. Usaba no sólo la expresión sino la mímica, y hacía reír mucho a la gente...” 

Así contaba José Joaquín Salazar Franco, Cheguaco, al escritor Daniel Mato en su libro Cuenteros, Cuenta historias y cacheros del oriente venezolano, la manera que tiene el tacarigüero de enfrentar la risa. De asumir la vida.  

  Y a uno le provoca decir: Palabra de Cheguaco... y después contestar, Te alabamos señor. Porque Cheguaco era eso, un verdadero señor de la palabra y la investigación. Un señor del conocimiento y la alegría. 

Y sigue diciendo Cheguaco: 

..”Gil Chaleco era un narrador teatrero, porque él no era el individuo que se sentaba a echar el cacho, si él necesitaba de usar la mayor cantidad de mímica, la usaba. Todo estaba en que él lograra calar dentro del grupo de gente y lograr, en un momento dado, que la gente no pensara en otra cosa que en el cacho que él estaba echando...en sus cachos, con las palabras y los gestos, describía a los personajes”. 

Y despuès que Cheguaco dejaba sentada su admiración por Chaleco y su conocimiento de lo que es un buen cacho margariteño, entonces asume su alegría y dice: 

“Uno cuando echa el cacho, siente la satisfacción, en primer lugar de uno sentirse narrador, de uno sentirse cachero, y de uno estar para hacer reír a los demás. Siente también en muchas ocasiones, que el cacho se puede difundir, y cuando uno menos lo piensa lo escucha por radio o por televisión. Como me pasó a mí, que un cacho mío lo contaron en “Cuéntame ese chiste”, y esa satisfacción la siente uno, que el cacho sea admitido...lo interesante del cacho es el final, impactar con el final”. 

Y ¿a qué viene todo este cuento?. Viene porque quiero destacar la alegría. El humor de Cheguaco. El conocimiento que tenía para dejar bien parado a nuestro pueblo. Se aferraba a la palabra. A la imaginación. Y no apartaba a nuestros personajes, sino que por el contrario, los rescataba, y los presentaba. Y dejaba por escrito o conversando, la historia de la gente que conocía. 

También para mí, Chaleco ha sido uno de nuestros mejores contadores de cachos, no sólo de Tacarigua, sino de toda Margarita. Era el hombre que uno buscaba en todos los velorios. Era el hombre que cuando llegaba, rápidamente era rodeado por todos nosotros para oírlo, porque uno presentía que aquel maravilloso narrador oral, encerraba un mundo de risa y alegría que sólo él lo conocía y venía a mostrárnoslo.  

Y Cheguaco recogió esa historia. Y se acercó a ella participando. Porque él también era uno de aquellos cuenta cachos. De aquellos cacheros, que también como Florentino Nuñez, quien lo acompaña en el libro de Daniel Mato, nos alegraron la vida a pesar de que en el momento en que nos contaban sus cachos estábamos allí viendo a la muerte de cerca. 

Aquel “Yo aleteo y canto” que decía Cheguaco se fue convirtiendo en su frase de presentación. En su manera de recordar que él estaba consciente de que estaba viviendo intensamente.   

Y sigue viviendo intensamente. Porque el hecho de que estemos aquí en este lugar, en su Tacarigua, en su Comité de Desarrollo Cultural, en su casa que lo cobijó durante muchos años y en toda Margarita, quiere decir que Cheguaco sigue ahora más que nunca entre nosotros. 

Y allí está su presencia. Hombre con sombrero y sonrisa abierta. Al lado de su amigo Pablo Romero Millán, aquel que un día cuando leyó uno de sus textos le dijo: “ya tienes alas y puedes volar”. 

Comparten los dos: Pablito Romero y Cheguaco, su amor por su pueblo y por Margarita. Ellos enseñaron a una generación a querer más a este pueblo. A amarlo más. Y allí están, viéndonos y sonriendo porque saben que lo estamos haciendo bien. Saben que su esfuerzo. Su constancia. Su amor por enseñarnos a querer más al pueblo y a la gente. Porque saben que cuando alguien necesita nuestra hermandad se la brindamos. Allí están los dos, entregados a mirar la historia que viene y a comentar la que hicieron ellos. 

Cheguaco fue el bibliotecario del Comité de Desarrollo Cultural de Tacarigua. El hombre que sin pedir nada a cambio, llegaba de su trabajo y después bajaba al citado centro cultural para preguntarnos qué leíamos, y para comentarnos. Y para echarnos los cuentos que siempre escuchábamos atentos. 

Porque es ahí  donde me quiero detener. En el humor de Cheguaco. En la imaginación de Cheguaco. En cada unos de sus textos está presente el brillo de su creación, porque es verdad que a muchos de nosotros nos educaron con los mismos cuentos, pero también es verdad que Cheguaco siempre le puso más. Le puso imaginación y eso es suficiente para apreciar a un buen escritor. Un narrador se distingue porque a lo cotidiano sabe ponerle la palabra exacta que lo hace trascender. 

Coloco aquí un ejemplo:  en su libro “Consejas y leyendas margariteñas”, hay un texto que se llama: Las Predicciones del piache “Tacarí”. Dice Cheguaco:

“El piache Tacarí, curandero y adivino, del grupo de los guaicos de Tacariba, presintió la tragedia de su raza con muchísimos soles y muchísimas lunas de anticipación. Se lo dijo a los suyos en consejo de ancianos y de ancianas, cuando la palometa negra le oscureció la vista al Dios de las alturas, pero nadie, absolutamente nadie, le hizo caso a sus dichos. Les comunicó que el viento se lo había anunciado y que el ruido de los montes se lo estaba constantemente susurrando en los oídos, pero todo fue en vano. Lo tildaron de hereje, de profano y de loco, ni sus súplicas, ni sus exorcismos, ni sus sacrificios les hicieron entrar en razón” 

Después que Cheguaco cuenta todo lo que le pasa al piache Tacari, termina su texto diciendo: 

“ Pasados varios siglos, la cueva de Tacarí, fue ocupada por el adalid de la libertad margariteña, para reconfortar sus ánimos y seguir defendiendo la verdad. Algún tiempo después se quiso edificar sobre la meseta de la Ceiba de los caciques, un templo para el patrón de la nueva creencia, pero no fue posible. Ahora sobre ella se encuentra rozagante y majestuosa la Casa de la Cultura Poeta Pedro Rivero” de Tacarigua, irradiando verdades hacia todos los vientos...”. 

¿No les parece maravilloso saber ahora que ese lugar que tantas historias nos ha dado en estos tiempos, también tenga esa historia que nos cuenta Cheguaco?. Es allí donde está la fuerza de un narrador. En su creatividad. Su forma de ser original. De crearnos su propia realidad. 

Es hermoso que este hombre al que queremos tanto, nos haya dado tanto. Más de treinta libros. Y en cada uno de ellos nos dejó la historia nuestra, como para que no lo olvidemos nunca, porque él sabía que nos estaba enseñando a ser pueblo y a pertenecer más al pueblo. 

Y ahora para darle más vida a Cheguaco, su nieto Julián José Salazar, lo colocó en una página en Internet, para que en todo el mundo sepan que hubo un hombre en un pueblo hermoso que se llama Tacarigua, que tuvo tiempo para vivir como se debe vivir. Amando a su gente, a su pueblo, a sus amigos y a la historia. 

Y además hay ahora, una página de Tacarigua en internet, que también tiene más viva a Tacarigua en el mundo. Una página donde uno cada vez que la lee, recuerda a Cheguaco, porque allí están escribiendo con mucho humor en prosa, Denis Rodríguez, con mucho humor en verso, Juan José Malaver, Emigdio Malaver y otros. 

Es una muestra de que en Tacarigua la alegría forma parte de nuestra forma de ser. Sabemos que ya no están los que nos alegraron la vida con sus cuentos, cachos y chistes, que ya no están Chaleco, ni Florentino, ni Cheguaco, ni Pablo  Moya, pero ahora están los que siguieron ese rumbo. Ahora están los que también con imaginación, nos permiten acercarnos más a la vida, y muchos de ellos sin saberlo, cada vez que asumen un gesto creativo están recordando a Cheguaco, porque él sigue siendo el máximo exponente de la creación tacariguera.-

 

Porque también Cheguaco fue poeta. Y todo poeta es creativo. En su poemario, El Murmullo del Breñal, hay un poema que se llama Trapiche, que dice:

 

Hombres.

Máquinas.

Muchos hombres-máquinas...

Tantas máquinas-hombres..

 

¿Total?

 

Sangre...Mucha sangre..

Sangre negra de cuerpos

con color de melaza;

con nombres de “guarapo”.

Sangre roja de máquinas

humanas...

con olor a amarguras,

con olor a miserias..

 

Esa era la otra mirada que Cheguaco le hacía a la cotidianidad. El otro enfrentamiento que tenía con lo cotidiano. Esa comparación entre el hombre y la máquina. Es visión futurista de la soledad del hombre. De la  furia y la metáfora. 

Y para que supiéramos que no se nos iba a ir del todo, sus hijos también escriben. Sus hijos también han venido preparando y proyectando a Cheguaco a punta de recuerdos y esfuerzos y cariño. Es así como uno de ellos, el 22 de este mes de septiembre, que nos sembró esta ausencia, escribió.

 

Hace ya un año, Papá, que te fuiste

Y aún no admito la triste realidad.

Me parece que esto no fuera verdad.

Sin embargo lo es, porque estoy triste.

Sin tus consejos que en mi siguen presentes.

Los que me indican que tú no estás ausente.

Parece corto el tiempo, pero es mucho.

No porque no te veo, sino porque no te escucho.

En fin, Papá, tendré que acostumbrarme

Y mantenerte firme en mis recuerdos

Hasta que a mí me toque acompañarte

Por ahora sólo quiero expresarte

Que algo dejaste en mi con tu partida

Son estos versos

Que brotan de la nada

Y que dedico a ti,

Como homenaje..

Hasta siempre, Papá.

 

Así escribió su hijo José Joaquín Salazar, Joaquín, como lo llamamos, o Guaco, como le decimos. Ahora Guaco también se convirtió en un maravilloso decimista y escribe siempre en la página web de Tacarigua.com. Otra manera de decirnos que Cheguaco sigue rondando por allí. 

Un día de diciembre, me tocó hablar en Santa Ana, en la Casa del General Francisco Esteban Gómez. Allí celebraban la fecha de nacimiento de nuestro héroe. Y fue Cheguaco el encargado de presentarme. Allí dijo: 

- Roberto Malaver se codea en Caracas con los mejores humoristas y escritores nacionales. 

Después que terminaron mis palabras, me acerqué y le dije: 

- Te equivocaste, Cheguaco. 

-¿Por qué?. - Me preguntó. 

Y yo le contesté: 

- Yo no me codeo en Caracas con los mejores humoristas y escritores nacionales, yo me codeo en Tacarigua con el mejor humorista y el mejor escritor, contigo, Cheguaco, contigo.  

HASTA SIEMPRE AMIGO. 

MUCHAS GRACIAS. 


 

EN TACARIGUA

BAUTIZADO LIBRO DE CHEGUACO

 “POR LOS SENDEROS DE MARGARITA. CUENTOS DE CAMINO”

  Como parte de los actos efectuados para conmemorar el primer aniversario de la partida de Cheguaco, el pasado sábado 29 de septiembre fue bautizado uno de sus  libros inéditos “Por los Senderos de Margarita. Cuentos de Camino”, el cual fue patrocinado por la Fundación Cubagua, dirigida por la Licenciada Elvia Mendez, así como por las Alcaldías de Mariño y García.

En esta obra, el escritor nos relata un conjunto de anécdotas del pasado margariteño, con su estilo único y particular que supo imprimirle a su narrativa.

El evento se llevó a cabo en su casa, en su querida Tacarigua, donde contó con la presencia de sus hijos y de la gente de su pueblo.

Los padrinos del bautizo de este libro fueron Pedro Rivero Núñez, Josefina de Rivero, Ninito Cabrera , Carmencita de Vargas y Elvia Mendez.

El discurso de Orden estuvo a cargo de Elvia Mendez, en nombre de la Fundación Cubagua. Contó además con la intervención de Luis Velásquez, director de Bibliotecas del Estado Nueva Esparta y se clausuró el acto con palabras de Julián Salazar en representación de sus hijos y de la Fundación Cheguaco quien hizo una exposición acerca de la misión y actividades llevadas a cabo por esta fundación, especialmente la divulgación de su obra literaria traves de la red internet por medio de la página web www.cheguaco.org.   

 


UN RINCÓN PARA EL RECUERDO

Por Elvia Mendez

El Diario del Caribe, suplemento "Bitacorita". Sábado 06 de Octubre de 2001.

Con motivo de cumplirse el pasado 30 de septiembre el primer aniversario de la desaparición física de nuestro patrimonio cultural, la Fundación Cultural Cubagua, organizó conjuntamente con la Alcaldía de García el pasado viernes 29 un sencillo pero muy emotivo homenaje en su memoria.

La Cámara Municipal ofreció una Sesión Solemne Post Mortem correspondiéndole al Comunicador Social Juan José Prieto Lárez presentar al Lic. Emigdio "Millo" Malaver  quién dió lectura al discurso del Comunicador Social Roberto Malaver, orador de orden pero que motivos ajenos a su voluntad le impidieron estar  presente en la Isla.

En horas de la tarde, los vecinos y amigos de Cheguaco se dieron cita en la Tacarigua de Margarita para bautizar una de las producciones literarias inéditas del homenajeado "Por los Senderos de Margarita, Cuentos de Camino", copatrocinado por las Alcadías de García y Mariño. La profesora Elvia Mendez, Presidente de la Fundación Cultural Cubagua, en nombre de Editorial Bitákora y el Ing. Julián Salazar expresaron su agradecimiento a los presentes y procedieron a bautizar la publicación como acostumbraba Cheguaco, con su oración, la pecorita y su chorrito de ron.

En pocos días, este libro será distribuído en las librerías escolares y a lectores en general a fin de dar la difusión que los textos de Cheguaco requieran como parte de la historia de los pueblos de Margarita y de su gente. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

...como acostumbraba Cheguaco, con su oración, la pecorita y su chorrito de ron (Ron Altagracia,o "Ron Chelia"), Ninito Cabrera, Josefina de Rivero, Luis Velasquez y Elvia Mendez bautizan el libro "Por los senderos de Margarita, Cuentos de camino".

 

 

 

 

 

 

 

 

Julián Salazar, Elvia Mendez, Marivalentina de Salazar y Luis Velásquez presentan la obra recién bautizada

 

   

 

 

 

 

 

Elvia Mendez, Presidenta de la Fundación Cubagua, durante su discurso de orden, donde expresó la importancia de continuar con la edición y divulgación de la obra literaria de Cheguaco.

 

 

 

 

 

 

 

 

Julián Salazar, en representación de la familia Salazar Velásquez y la Fundación Cheguaco, clausura el evento. En la gráfica, Elvia Mendez, Luis Velásquez, Ninito Cabrera, Pedro Rivero Núñez, Josefina de Rivero,Javier Salazar, José Joaquín Salazar Velásquez, Jorge Salazar V y Francis Salazar de Marín.


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