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FRANCISCO CÁNDIDO SÁNCHEZ
Domingo Carrasquero Ordaz. Tacarigua. 22 de Septiembre de 2005.
Transcurría en relativa calma un día de Santa Rosalía del año 1.904 cuando en horas de la tarde, de aquel 04 de septiembre María Natividad González trajo al mundo a Francisco Cándido Sánchez González, conocido como el Maestro Cándido y como Cango para sus amigos y familiares. Coincidencias de la vida, nació un día 04 del año 04, menos mal que en esa época no estaban de moda los juego de terminales y triples , porque sino, a lo mejor, Francisco Sánchez, su padre hubiese apostado ese día por lo menos dos fuertes o quizás una de las morocotas del entonces. Las coincidencias siguieron: Cándido fue un niño travieso que desde sus inicios mostró interés por el origen de las cosas, conocer la raíz de los problemas, profundizar en los detalles; coincidencias por cuanto esa es la característica básica de los educadores: conocer para enseñar; coincidencias porque en el mismo pueblo, en los mismos cerros y en la misma tierra, Cándido empuñó el arado y abrió surcos en el camino para alimentar la esperanza de los familiares
…yo oía cantar una pespés y los sonidos me parecían musicales, me quedaba extasiado oyéndolas cantar, apreciaba su arpegio, era un tono y un timbre extraordinarios; descansaba con esa música enternecedora; pero papá no me creía y pensaba que estaba flojeando…..apúrate, Cándido que estás atrasao y yo seguía con mi azadón cortando la tierra, y oyendo a la pespés.
Coincidencialmente, su infancia transcurrió en su lugar de nacimiento, paseando
las calles, subiendo los cerros, arando los camellones, esyerbando (eshierbando)
el malojo, construyendo los surcos para el chaco y regando el maiz y el
chimbombó. Por las noches, hasta las 8, jugando el escondío, el palito
mantequillero y oyendo a los mayores contar las historias de los duendes, las
chiniguas y las lloronas.
En ese entonces la vida era dura, vivíamos de la tierra y con el dinero de vender algún huevito de gallina o cuatro mazorcas, comprábamos pescao salao y café para variar la comida; jugábamos trompos hechos de palos de guayaba, picha y hoyo y remontábamos voladores apostando cual llegaría mas lejos; el agua teníamos que irla a buscar al riachuelo del Copeicillo al pie de los cerros de San Sebastián y de regreso a las casas, cuando se presentaba la oportunidad, tomábamos prestadas algunas patillas o melones.
En sus comienzos educacionales fue uno de los primeros discípulos del Bachiller Pablo Romero González, uno de los pioneros de la enseñanza tacarigüera; este año se estima en 1.915 por cuanto los primeros bachilleres de La Asunción egresaron entre 1.914 y 1.916 y ya Romero González era Bachiller y enseguida lo nominaron para venir a Tacarigua. Aquí estuvo hasta el Tercer Grado y posteriormente fue enviado por sus padres hasta Santa Ana, donde bajo la tutela de Apolinar Figueroa culminó sus estudios de primaria superior. Otra coincidencia: fue el Director de la Escuela Apolinar Figueroa, su maestro, hasta su jubilación de la educación.
….uno se sentía con un miedo entre el cuerpo cuando regresaba de noche a Tacarigua y los compañeros empezaban a hablar de la llorona o del conejo de macanaito; eran terribles esas noches sin luna, ese viento frío de los diciembres y eneros; cualquier ruido nos asustaba aun cuando entre todos nos dábamos ánimo, la solidaridad era indispensable para todos; eran todas las noches de lunes a viernes, todos los meses y todos los años….. eran duros aquellos tiempos.
Culminada su educación primaria regresa a Tacarigua, de donde nunca se había ido para dedicarse hasta los 17 años al cultivo de la tierra, lo cual nunca había dejado. En el interin se dedicaba a ayudar a la gente del pueblo a poner ampolletas, a escribir cartas a los familiares lejanos de quienes no sabían. Ese año, cuando cumplió sus primeros 17, nació en nuestro País el Cardenal Rosalio Castillo Lara y a esa edad contrae matrimonio con la joven Prima Margarita Rojas y cuatro años después tiene su primer hijo: José de las Nieves.
….recuerdo que fue un 5 de agosto del año 25 que me nació mi primer hijo a quien pusimos José y ese día cogí una lambequicio que hasta el sol de hoy no he podido olvidar; el nació en plena Calle Real, al lado de donde ahorita está una tapia pegada de la Panadería; estuve repartiendo los miaos como tres días seguidos , era algo que se tenía que celebrar; yo andaba orondo y orgulloso, figúrate, el primer hijo y varón y allí se me fueron poniendo los ojos de todos colores y yo con mis palos de ron que me llegaban hasta el esternocleidomastoideo; el ratón se me convirtió en un canguro, pero con mi orgullo en el porsiacaso y mi muchachito rozagante.
En 1.936 se inició en la docencia como maestro de primer grado en Tacarigua; ya habían nacido otros hijos, Petra, Angel, Hilda y Argenis; compartió sus deberes con maestros de alta figuración en la docencia margariteña como Heraclio Narváez Fermín, Rosauro Sanabria, José Jesús Salazar, Anibal Larez, Ruben Marcano, Roque Nuñez, siempre en Tacarigua hasta que fue transferido hasta el caserío Bolívar en El Maco.
Durante todo ese tiempo batí el record de compadrazgos en mi pueblo, tuve como 100 ahijados de los cuales un alto porcentaje son y fueron profesionales de alto impacto regional y algunos nacionales; también me casé como 20 veces, en representación de personas que no podían venir a la Isla y me nombraban su apoderado para casarme en nombre de ellos; me nombraron Primera Autoridad de Tacarigua, nació mi hija Ismenia y luego mis hijos Arsenio, Cruz y Hernán, antes había tenido a Julia Mercedes, Cándido Salvador y Luis; compuse varias canciones al lado del Maestro Uribe y mi compadre Foro González, escribí en el periódico El Heraldo de Margarita que dirigía el escritor Enrique Bernardo Nuñez y publicado en La Asunción; también me desempeñé como Vocal del Concejo Municipal del Distrito Gómez hasta el año 1.958; una de las personas a quienes recuerdo con mayor cariño es a mi compadre José Jesús Salazar con quien trabajé cerca de 20 años, de esas correrías recuerdo una décima que escribí cuando me contaron que Lango Mata, de Santa Ana, había tenido un tropiezo, rascado con el Maestro Salazar:
Un caso que sucedió En la Villa de Santa Ana Lo supe, hoy en la mañana Y por cierto, me sorprendió; Aquel que me lo contó No me supo detallar Solo me pudo explicar Algo de lo sucedido Que a golpes se habían caído Lango Mata y Salazar
Allí se desempeñó como Maestro de Sexto Grado hasta su nombramiento como Director de ese Grupo Escolar denominado “ Apolinar Figueroa” ; su jubilación ocurrió el año 1.968, con 64 años a cuestas y 32 de ese apostolado humano como es el repartir conocimientos a los que, de alguna manera, representan el futuro de nuestra historia y nuestra cultura. En el Maestro Francisco Cándido Sánchez González queremos premiar al ductor de juventudes, al forjador de talentos, a uno de los paladines de la educación margariteña, a un hombre que ha contribuido a hacer de Tacarigua, un pueblo con un alto coeficiente educacional, a una persona que escribió con letras imperecederas la palabra APÓSTOL, con mayúsculas .
…..un día, de esos que no faltan nunca y que solo Dios conoce su profundidad y sus misterios me dirigí hasta Porlamar por la antigua carretera que va desde Punta de Piedras hasta esa ciudad cuando perdí la vida; iba acompañado de uno de mis mejores amigos, Tomas Ordaz, Tomasito, el de Chuchú, enlutando a mi familia y sin ninguna oportunidad para seguir recibiendo el aire refrescante de El Portachuelo. Fue un día Viernes, 21 de Diciembre de 1.970, coincidiendo con las pascuas me despedí de la vida. El Ejecutivo regional para premiar mis esfuerzos en pro de la educación en mi Isla de Margarita, denominó a una Escuela del Sector Bellavista de Porlamar con mi nombre, por lo cual mis hijos, están altamente agradecidos de esta decisión. También supe que, aunque atrasada, el Ministerio de Educación me confirió una placa que nunca pude ver... bueno, cosas de la vida que se conocen con la muerte.
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