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La Negra Landaeta
Edwin Murguey Marín
(Tomado del Diario La Hora.
13 de febrero de 2008)
Cuando nuestro padre
Roseliano Murguey (Q.E.P.D.), nos decía que íbamos para Tacarigua, nos
contentábamos puesto que llegar a la casa de "La Negra" nos deparaba una grata
impresión al ver aquel verdor que se extendía en el fondo de su casa y, además,
las muestras que, de cariño y buenas atenciones ella nos prodigaba. Nos llenaba,
primero de asombro y después de admiración, cada vez que, en una de las paredes
de la casa, veíamos la firma de papá, estampada con tinta azul.
Nuestro hermano, Andrés ni sabía que, en una de esas visitas a la casa de "La
Negra", iba a comprobar que padecería del "síndrome del estiramiento", pues su
brazo derecho se fue con ladrillo y todo encima de aquella gallina que pasaba
por el portal donde él la esperaba para el delicioso sancocho que degustaríamos,
como todas las otras veces, en aquella visita.
Aprendimos a querer, admirar y respetar a "La Negra", Andrea del Carmen Landaeta
Quijada, nacida en Tacarigua, aquel 30 de noviembre del año 1923, del matrimonio
de Macario Landaeta y Telésfora Quijada quienes procrearon, además, a Elena
Librada y a Félix. Mujer trabajadora, recorrió carreteras del terruño y calles
de los pueblos de Santa Ana y Tacarigua, voceando el pescado fresco comprado
allá en Juangriego. Por 35 largos años laboró en los comedores escolares en
Tacarigua y Santa Ana ganándose, aún más, el aprecio de sus habitantes. No
conforme con el arduo trabajo en el comedor escolar, los fines de semana, se iba
al mercado y a las calles de Porlamar y luego al mercado de Los Conejeros a
vocear y a expender las frutas cosechadas en su pueblo y en su propia casa, en
aquel exuberante patio lleno de verdores, ornado de frutas, engalanados con
flores y animado por cantos de pájaros y el cariño que le ofrendaban tanto ella
como su hermana Elena.
Mostraba "La Negra" su solidaridad con la gente del pueblo cada vez que acudía,
de propia voluntad y sin recibir prebenda alguna, cuando en todos los velatorios
y novenarios preparaba, incansablemente, los guarapos, café y chocolate para
brindar a los acompañantes y familiares de los difuntos. Ella sabe su fórmula
para preparar estas bebidas, fórmula esta que ha legado a su amiga Ysmenia Mata.
Tiene "La Negra" sus hijos, nuestros hermanos, Cruz José y Jesús Ramón, el
primero Ingeniero Civil, laborando actualmente en el Instituto de
Canalizaciones, en Caracas y el segundo Técnico Superior en Mecánica, laborando
actualmente en Sidor, Puerto Ordaz, para donde se quiere llevar a "La Negra".
Sus nietos: Marta Andreína y Leidis Mariana, hijas de Jesús Ramón, "Chiche" y
Claudia Manuela, hija de Cruz.
Por Puerto Ordaz, es de "Chiche" y en Caracas, es de "Cucho"; acá en Margarita
es de nosotros y de Zeleide, Manuel Vicente, Virginia Elena, Manuel hijo y
Elena. Los hijos espirituales y de cuidos, Zeleide Gómez, venida desde El Pilar,
Municipio Benítez, del estado Sucre, casada con Manuel Vicente González,
profesor de innumerables alumnos en El Pilar, Boca del Río, Altagracia,
Tacarigua y La Asunción.
Loas a "La Negra Landaeta" una mujer de pueblo que nació con la estrella de
servir a su pueblo, a su gente, para enaltecer el gentilicio y la idiosincrasia
margariteños. "Negra", bendícenos al igual que, desde sitio muy especial nos
bendice y protege a todos nosotros, ese Angel de amor reclamado por Papá Dios a
temprana edad: César.
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Tacarigua ...un pueblo agrícola margariteño |
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Tacarigua desde tiempo inmemoriales ha sido un pueblo que
se ha dedicado a la actividades agrícolas, tanto es así que José
Joaquín Salazar Franco (Cheguaco), nativo y cronista del lugar,
señalaba en una de sus crónicas, lo siguiente: “El pueblo está
formado por un semivalle casi plano en su mayor extensión, de clima
benigno y acogedor, y terreno exuberante y pródigo en agricultura a
los primeros toques de las benditas lluvias que de tiempo en tiempo
logran posarse sobre él, como el regalo de la naturaleza”.
Sin embargo, en
los últimos años el arte de cultivar la tierra en tan hermosa
población se ha visto afectada por la falta de agua y la ausencia de
las lluvias. No obstante, ciertos pobladores de la región, a la
primera “garúa” que llega a besar el suelo fértil tacarigüero,
agarran sus aperos y empiezan a abrir los surcos, donde más adelante
germinarán las semillas alegremente, como cantándole al hermoso
paisaje con que la naturaleza ha dotado a la parroquia Guevara del
Municipio Gómez del estado Nueva Esparta.
En la tierra
tacarigüera, dicen los versados en asuntos agrícolas, se produce de
todo; basta y sobra con lanzar la semilla y vengan las anheladas
lluvias, para que broten no solamente las plantas de los granos
sembrados, sino otras silvestres que desde cierto tiempo han
esperado el sabor del agua venida del cielo como la misma bendición;
tal es el caso del chimbombó y el pepino de monte, que se engendran
espontáneamente en su fecundo campo.
Pero a pesar de
los pocos agricultores que hay en la actualidad comparados con los
de otrora, Tacarigua en tiempos de lluvia deja ver sus conucos
floridos y sobre todo los sembradíos de maíz, el cual en el pasado
no sólo sirvió para el sustento propio a través de las arepas y las
cachapas, sino que muchas familias se aprovecharon de él, y criaron
a sus hijos a través de la venta de los productos derivados de tan
valioso grano y que le valió a Tacarigua, el que fuera llamado el
pueblo de las mejores cachapas.
Hoy con la
modernidad, los tiempos han cambiado, pero lo que queremos señalar
en esta reseña es que a pesar de todo, aún hay tacarigüeros que les
rinden gloria a los agricultores de antes, en una Tacarigua con tan
pródiga agricultura, que le dio fama tanto en toda Margarita como en
tierra firme.
(Tomado de la
Revista Margarita en tus manos. Agosto-Septiembre 2007)
Emigdio Malaver G.
emalaverg@gmail.com |
JÓVENES TACARIGÜEROS EN EL SISTEMA NACIONAL DE ORQUESTAS SINFÓNICAS
Por: RAFAEL GIL, EL DE AMADA.
Adjunto esta pequeña información referente a los músicos que actualmente
representan a nuestra Tacarigua en el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas
de Venezuela, pero a su vez información grandiosa que me hace sentir satisfecho
como tacariguero, neoespartano y venezolano, de ver a estos jóvenes que tienen
un talento especial, y que están preocupados por llevar bien alto la música.
En 1975 surgió
formalmente el Sistema Nacional de las Orquestas y los Coros Juveniles e
Infantiles de Venezuela así como la Fundación Orquesta Nacional Juvenil e
Infantil de Venezuela. Creados por el Maestro José Antonio Abreu. Este programa
es una red nacional que agrupa actualmente a 265.000 jóvenes y niños, quienes
son formados musicalmente en las 120 Orquestas Juveniles, así como en las 60
Infantiles regadas por todo el territorio nacional. Estos son números que están
creciendo constantemente hasta el punto de que, en cinco años, se llegará a
medio millón de muchachos que se repartirán con otros países de América Latina,
el Caribe y España, para afianzar una plataforma de mayor ambición cultural e
histórica.
De los jóvenes tacarigüeros que se han formado en este sistema podemos nombrar a
los siguientes:
PRIMERA GENERACIÓN
José Jesús Gil González, trombonista, hijo de Jesús Gil y Luisa González
de Gil, músico de varias bandas y agrupaciones en el Estado Nueva Esparta,
Director fundador de la Agrupación Ensamble Universal.
Vicente Velásquez España: trompetista, hijo de Vicente Velásquez y Rosa
Elena España, actualmente se desempeña como músico de la Orquesta Sinfónica
Profesional del Estado Nueva Esparta y desempeña las funciones de administrador
de la Fundación del estado para el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas
Juveniles e Infantiles, Núcleo de la Asunción.
Edwin José González Gil: trompetista, hijo de Eving González y Maritza
Gil de González, actualmente residenciado en la ciudad de Caracas donde es
músico de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas.
SEGUNDA GENERACIÓN
Omar Eduardo Suniaga Rivera: Violinista, hijo de Omar Suniaga y Elvia
Rivera de Suniaga, músico de las Orquesta Sinfónica Juvenil, Orquesta Típica del
Estado Nueva Esparta y la Estudiantina de la UDO.
José Gregorio Sánchez Gil: trompetista hijo de Angel Sánchez y Grisel Gil
de Sánchez, músico de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado Nueva Esparta.
Gerardo González Sánchez: ejecutante del corno francés, hijo de Carlos
González y Yadira Sánchez de González, músico de las Orquestas Sinfónicas
Juvenil e Infantil así como de la Orquesta Típica del Estado Nueva Esparta.
Rafael Isidro Gil Madrid: contrabajista, hijo de Rafael Gil y Xiomara
Madrid de Gil, músico de las Orquestas Sinfónicas Juvenil e Infantil del Estado
Nueva Esparta.
Luis Alejandro Gil Quijada: violinista, hijo de Luis Gil y Maria Quijada,
músico de las Orquestas Sinfónicas Juvenil e Infantil del Estado Nueva Esparta.
Gerardo González, en audición realizada los días 11, 12 y 13 del presente
mes calificó para ser miembro de la Orquesta Sinfónica Infantil Nacional. Por lo
cual viajó a Caracas el sábado 21 en compañía de otros siete jóvenes
margariteños que también fueron seleccionados, para comenzar los ensayos, en
donde estarán hasta el 6 de agosto. Esta selección forma parte de la Orquesta
Infantil Nacional de Venezuela, que hace presentaciones a nivel nacional e
internacional.
Rafael Isidro Gil Madrid, fue seleccionado para viajar a Caracas el 29 de
julio donde representará al Estado Nueva Esparta en el Festival Internacional
del Contrabajo, que se realizará del 30 julio hasta el 8 de agosto, bajo el
auspicio de la fundación del estado para el sistema nacional de orquestas
sinfónicas juveniles e infantiles de Venezuela.
El primer médico de la
población
El doctor
Laplana: Un médico que hizo historia en Tacarigua
Emigdio Malaver G. (*)
Tacarigua, 20 de julio de 2007
Corría el
año 1947 y el pueblo de la Tacarigua de Margarita, de calles polvorientas, de
humildes habitantes y pasando penurias no sólo por la sequía que entristecía sus
campos, sino por las enfermedades que diezmaban su salud, esperaba por un
benefactor. Fue entonces que como un Dios, llegó el Doctor Luis Laplana, el
primer médico que tuvo la población.
El Doctor
Laplana, un español de Madrid, cuenta que lo que más lo ha impresionado en
Venezuela, fue el recibimiento que le hizo la gente buena y solidaria de
Tacarigua. “Yo a veces, pienso, que eso fue como si yo hubiese nacido ahí y me
hubiera ido a estudiar a Madrid y cuando me gradué volví al pueblo, porque de
otra forma no me explico aquella bienvenida”, dice emocionado el médico, quien
sólo estuvo en Tacarigua, dos años y otros dos en Santa Ana.
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Dr. Luis Laplana: “A mí me emocionó
la bienvenida que me hizo Tacarigua. |
“De esa
gente buena tacarigüera –nos dice- recuerdo a Chica Romero, para mí era
numero uno. Pablito Romero y su primo Tacho; el maestro Cándido Sánchez, quien
era para mí un hermano mayor que me aconsejaba. También a María Landaeta, quien
nos atendía la casa. A Cayita Landaeta, quien nos surtía de bienes, pues iba a
Porlamar y los compraba y los vendía en el pueblo. A Carmencita Marcano, una
muchacha que limpiaba el consultorio, y mucha gente que no viene a mi memoria”.
“En aquellos
tiempos –prosigue- había mucho trabajo, se trabajaba bastante y la organización
era muy buena. La Medicatura funcionaba bastante bien. En la mañana era consulta
general; luego en las tardes, yo tenía una tarde para visitar a San Sebastián,
que era la Medicatura clase B, otra que era para embrazadas y una que era para
lactantes sanos. Se trabajaba bastante, repito, pero era todo muy económico. La
Medicatura costaba al Estado, yo calculo un estimado de tres mil bolívares
mensuales”.
Para ese
tiempo, señala el médico, había muchas enfermedades, pero las más comunes eran
del sistema digestivo. “Sin embargo, a pesar de todos los malestares que padecía
el poblado, la Sanidad estaba para la época asombrosamente adelantada. Ahí se
vacunaba y en la Medicatura había ciertos medicamentos que calmaban el dolor a
los pacientes. Había curas umbilicales para los partos, los cuales yo ahí
atendía”, apunta el Dr. Laplana.
UNA HIJA TACARIGÜERA
“Mi esposa
vino cuatro meses después que yo llegué a Tacarigua y ahí nació mi hija
Marycarmen, quien murió, pero vivió una vida muy intensa, e incluso una vez vino
de turista y visitó su casa natal, o sea la de Chica Romero, que era donde yo
vivía. En ese momento el guía turístico le enseñó a Porlamar y la Asunción y le
dijo que los pueblos del Portachuelo hacia abajo no tenían nada interesante, y
ella le dijo que Tacarigua tenía un sitio importante: ¿Cuál es? Le preguntó el
guía. “Ya te digo”, le contestó mi hija. Cuando llegó al frente de la vivienda,
le dijo: “Este es el sitio, pues en esta casa nací yo”. El Guía quedó asombrado,
porque no se imaginó que la turista que guiaba era nativa de aquel pueblo”,
cuenta sonriente el Galeno.
DE TACARIGUA A SANTA ANA
“También
quiero decirte que si yo hubiese encontrado en Margarita como realizar mi
reválida del título de médico obtenido en la Universidad de Madrid, yo me
hubiera quedado para siempre en esta tierra, que me recibió como un hijo”, nos
enfatiza convencido el Dr. La Plana, quien al preguntarle el por qué se cambió
para Santa Ana, nos responde: “Por lo que a mí me contaron, a mí me cambió para
Santa Ana el gobernador Heraclio Narváez Alfonzo, quien era nativo de esa
población, a la cual le preguntó que le gustaría que él le hiciera, el pueblo
respondió que querían al médico que tenía Tacarigua, y el gobernador los
complació y tuve que irme para Santa Ana”.
EL DR. LAPLANA COMO SANTO
Pero lo
cierto fue que el Doctor Laplana, se identificó tanto con el pueblo campesino de
Tacarigua que empezaron a quererlo como un Santo, pues él mismo confiesa que
muchas personas le pedían fotografías que luego ampliaban y las colgaban en su
humildes viviendas, a las cuales el Galeno visitaba para conocer la salud de sus
habitantes y estrechar sus manos.
El médico
Luis Laplana, formó parte de aquellos hombres que venidos de otros lugares,
hicieron historia en nuestros pueblos margariteños y que por siempre estarán en
sus memorias, porque dejaron una huella indeleble por su vocación de servicio,
mística y su gran amor al prójimo.
(*)
Estudiante de Comunicación Social
emalaverg@gmail.com
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UN CANTO DE ADIÓS PARA LUIS ROSARIO
La muerte traicionera y sorpresiva como siempre, la noche del jueves
6 de Abril de 2006, afinó su puntería y se llevó a una de las personas
más solidaria que haya nacido en nuestro pueblo Tacarigua. Era Luís
Rosario, amigo de hacer favores y estar ahí al lado de los necesitados.
Fue un militante de la amistad y del humor. Sus cuentos siempre estaban
presentes para animar y hacer más amenas las reuniones sociales. Fue
amigos de todos, sin distinción de clase social, raza, partido político
o religión. Fue en todo el sentido de la palabra una gran persona, de
esas que dejan honda huella y huérfanos de cariño y bondad a los
pueblos. A Luís Rosario, quien no lo recodará con sus expresiones
ocurrentes y su risa cantarina de muchacho travieso, cuando en cualquier
sitio del pueblo lo encontrábamos. Quien haya compartido con él, jamás
podrá olvidar la gracia y su picardía en todos sus cuentos y chistes.
Fue Luís Rosario, un ferviente católico. Siempre estaba pendiente de La
Iglesia y de sus Santos. Eran otros hijos a quienes les profesó también
todo su amor que llevó en su corazón, tan amplio que era tan grande como
su pueblo. Hoy cuando lo llevamos a su última morada, entendemos que
vamos a devolverle a la tierra, a un hombre que hizo historia y deja una
huella indeleble en nuestro pueblo, y quien cumplió como padre, como
educador y sobre todo como humano, que al fin y al cabo es la misión en
la vida. Gracias Luís por vivir entre nosotros y profesamos todo ese
cariño que nos demostraste tanto a mi esposa como a mí.
Hasta siempre, apreciado amigo.
Emigdio (Millo) Malaver G.
milloma@telcel.net.ve
Tacarigua 08-04-06 |
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DIARIO EL SOL DE MARGARITA
Isla de Margarita, Venezuela 06 de Marzo de 2006
Principal > Opinión
Garúa
Libros
de la Fundación Cheguaco
Efraín Subero
Diario El Sol de
Margarita.
06 de marzo de 2006
Por amable diligencia del
cordial y admirado Domingo Carrasquero, por fin recibo
los libros editados por la Fundación Cheguaco. Por esta
vez sólo me referiré a la obra del epónimo a quien nadie
llamó José Joaquín Salazar Franco.
Estos hijos de Cheguaco,
con su devoción filial y su preocupación por la cultura
insular (han publicado títulos de Carlos Stohr, Aníbal
Rodríguez, José Jesús Jiménez Romero y Domingo
Carrasquero), tal vez sin proponérselo, están dando una
lección de Patria.
Aun sin ser exhaustivo,
la bibliografía de Cheguaco pudiera clasificarse en seis
géneros. Enumero sin mención jerárquica e incluyo
nominaciones referenciales:
1)
HISTORIA REGIONAL. “La Tacarigua de Margarita”
(1972), “Matasiete y la libertad” (1972), “Rastrojeo de
la historia margariteña” (1980), “La Asunción, ciudad
procera” (2000), “Tacarigua, El Portachuelo y la Virgen
del Papache” (2001), “El gua, gua, gua de los Guaicos”
(2002), “El Sagrado Corazón de Jesús de Tacarigua”
(2005), “La Virgen del Valle, su historia y sus
leyendas”, “La Guardia de los recuerdos”, “Distrito
Arismendi”, “La Expedición de los Cayos en el andar del
tiempo (1816-1819)”, “Altagracia, tres nombres y un solo
pueblo”, “El pueblo de los cuatro dioses: Guaitoroco-El
Cercado”, “Municipio Autónomo Gómez”, “Enfoques de la
Tacarigua de Margarita”, “Rebusques de la Tacarigua de
Margarita”.
2)
FOLKLORE. a) Folklore
Literario. “Mitos y creencias margariteñas”
(1982) (1999), “Usos y costumbres tradicionales en
Margarita” (1986), “Consejas y leyendas margariteñas”
(1989), “Costumbres y tradiciones margariteñas”,
“Folklore, ciencia del pueblo”, “Algunas tradiciones
margariteñas”, “Leyendas y creencias margariteñas”,
“Algunos juegos tradicionales”, “Refranero popular”. b)
Folklore ergológico o material. “El Cercado, su
gente y su cerámica. La artesanía del barro en
Margarita” (1975), “Margarita y su artesanía primitiva”
(1980), “La artesanía tradicional margariteña” (1980),
“La artesanía del cuero y sus derivados”.
3)
CRÓNICAS. “Brotes sobre la tierra ñera” (1979),
“La voz de un pueblo”, “El Día de la Mujer”, “Una voz
tacarigüera”, “Dos lecciones magistrales”, “La voz de un
pueblo agradecido”.
4)
BIOGRAFÍA. “Rafael Gil Sánchez” (2001),
“Francisco Esteban Gómez”, “Don Napoleón Narváez”,
“Perfiles tacarigüeros”, “Bolívar en el anecdotario
popular margariteño”, “El General Juan Bautista
Arismendi”, “El General Santiago Mariño en décimas
populares”, “Margarita y sus músicos populares”,
“Personajes margariteños”.
5)
CUENTO. “Los terrazgos de
Cheguaco” (1981), “Por los senderos de Margarita.
Cuentos de camino” (2004), “Brotes sobre la tierra
ñera”, “Macanao, el lugar donde el viento se devuelve”.
6)
POESÍA. “El murmullo del
breñal” (1996), “Un grito en la hondonada” (2000).
Inicialmente titulado “Una voz en la hondonada”.
Ahora bien, el próximo 27 de julio hubiera cumplido
Cheguaco 80 años. Me parece que una de las mejores, de
las más provechosas maneras de recordarlo es organizando
un seminario, una especie de amistoso coloquio que
estudiara su obra en esos seis renglones. El objetivo
final sería estructurar su “Obra Selecta” que se
editaría como volumen múltiple ya que sus diversas áreas
de trabajo intelectual irían precedidas de su respectivo
“Estudio Preliminar”. Por supuesto, alguno de sus hijos
debería escribir la “Introducción”.
De aceptarse la
idea y de ser necesario, la Fundación Cheguaco podría
gestionar ayuda externa -lo que legalmente es
permisible- para encarar el proceso de una edición
cuidada que sea, en todos sus aspectos, inobjetable.
Y sería esa “Obra
Selecta” la que se distribuiría masivamente, la que se
enviaría a todas las Bibliotecas Públicas, Ateneos y
Casas de Cultura de Venezuela para conocimiento de las
presentes y futuras generaciones. Así como también
debería ser enviada a los Institutos de Estudios
Latinoamericanos del mundo entero y a los de Estudios de
Folklore, comenzando por nuestro Instituto Nacional. En
varios países, especialmente en Argentina, Brasil,
Colombia y México existen instituciones modélicas.
Bueno es decir que,
a pesar de su autodidactismo (y quien que no es
autodidacta, digo parodiando a Rubén Darío), varios de
sus libros son innegablemente importantes. Bastaría
mencionar a “El Cercado, su gente y su cerámica. La
artesanía del barro en Margarita” que requiere de una
edición crítica. Hace algún tiempo lo comparé con un
estudio semejante de Miguel Acosta Saignes titulado “La
cerámica de la luna”. Estudio que realizó en 1951 en
Tamanaco, Guárico, incluido en sus “Estudios de folklore
venezolano” (1962). También es importante “La artesanía
tradicional margariteña” del que transcribo fragmentos
sustanciales en mi libro “Margarita, una Isla del
Caribe” (Caracas, Armitano Editores, 1993).
Ese tan espontáneo,
tan desinteresado, tan colmado de amor telúrico taller
escrito de Cheguaco espera por una “Obra Selecta”. Si se
llega a realizar sería dos veces inmortal. Porque lo
habría logrado allá en el cielo como en la tierra.
Ciudad Cooperativa Los Castores,
San Antonio de los Altos,
Estado Miranda, Venezuela,
Marzo del año 2006. |
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Hombres y
Mujeres de Prestigio |
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Carmencita de
Vargas |
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Una
margariteña dedicada a la venta de artesanía |
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Toda una vida en esa
hermosa Isla, viendo sus querencias, aupando
el desarrollo de su juventud, la mística de
un pueblo, la paz, esa tranquilidad la
llevaron a inspirarse, a dedicarse y a
entregarse por sus habitantes.
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Para
esta noble mujer la vida no fue del todo
color de rosas, puesto que tuvo que
distribuir muy bien su tiempo para atender a
sus 10 hijos y su negocio, a fin de alcanzar
lo que ha logrado actualmente, quedándole la
satisfacción de haber sido una mujer
productiva y luchadora.... y aún lo sigue
siendo.
Si usted va de
paseo y baja por el portachuelo, se
encontrará con un sitio muy acogedor donde
podrá apreciar una gran variedad de
artesanía para decorar su hogar u oficina,
además contará con la amable atención de
Carmencita, quien desde hace casi 40 años se
ha dedicado en cuerpo y alma a su negocio,
el cual lleva su mismo nombre.
Carmencita es
nativa de Tacarigua, y nació justamente el
Día de Nuestra Señora del Carmen, es decir,
el 16 de julio hace 76 años. Además tiene 10
hijos – 4 hembras y 6 varones -, todos
independientes y con sus respectivos
hogares.
Desde muy joven
ya sabía a que se iba a dedicar para forjar
su futuro; y cuando tuvo la disponibilidad
así lo hizo, inclinándose hacia el mundo del
comercio. Actualmente ya tiene más de 40
años al frente de su negocio Típica
Carmencita.
El inicio
Esta gran mujer
nos comenta que empezó vendiendo artesanía,
y luego fue incorporando adornos típicos de
nuestro país, además de ropa, zapatos,
bolsos y muchas cosas más.
Nos confiesa que
los objetos que vende no los hace ella, sino
que se los compra a personas provenientes de
zonas como: el Valle de Pedrogonzález; los
mapires son elaborados en San Juan; de El
Maco las sandalias; las hamacas y
chinchorros de La Vecindad, Santa Ana, etc.
Asegura que al
principio montó su negocio en una casa donde
vivía alquilada, muy cerca de donde reside
hoy día; posteriormente, cuando las ventas
empezaron a proporcionar frutos, compró un
local y esto le permitió surtirlo de variada
mercancía y por ende, obtener mayores
ganancias.
“No todo fue
color de rosas, tuve que trabajar muy duro
para poder llegar adonde estoy actualmente;
pero no cabe dudas que antes las ventas
estaban mejor que ahora, acotó”.
Aseveró que una
de las cosas que los afecta
significativamente es la competencia, esto
debido a que los dueños de otros locales
realizan miles de “artimañas” para quitarle
la clientela a los demás; hasta el punto que
al parecer se componen con los guías
turísticos para que en el recorrido que
realizan los visitantes únicamente los
lleven a determinado local para que compren
allí todo lo concerniente a artesanía. No
obstante, han tenido que luchar contra esto.
Carmencita nos
cuenta que antes de montar su negocio, ella
hacía diversos adornos y sombreros y salía a
la calle a venderlos; posteriormente, su
hermana también empezó a elaborar varios
adornos típicos y ella se encargaba de
ofrecerlos para la venta, hasta que surge la
iniciativa de montar el negocio, y ante la
gran demanda de mercancía tuvieron que
comprar la artesanía ya confeccionada.
Indicó que su
madre también las ayudaba, principalmente en
la elaboración de adornos como: pájaros de
concha, entre otros con este mismo material,
indicó que era una experta haciendo figuras
de este tipo.
Comparó que
anteriormente los precios de la artesanía
eran muy bajos, incluso recuerda que la
hamaca margariteña costaba 20 bolívares, y
ahora su precio supera los 100 mil bolívares
e incluso hasta los 300 mil; quizás por eso
se vendía más que ahora.
En virtud de ese
aumento se vio obligada a importar mercancía
de otros estados para ofrecerlos en su
negocio, tal como la típica hamaca de
Barquisimeto – por supuesto -, dándole
siempre prioridad a las elaboradas aquí en
Margarita, la cual es muy famosa por su
peculiar tejido.
Acotó que en su
familia la mayoría se ha dedicado a este
negocio, como una de sus hijas, una nuera y
su hermana, quienes tienen su negocio propio
desde hace años.
Constancia y perseverancia
Carmencita
asegura, que no pierde las esperanzas y por
ello cada día se dedica con constancia y
perseverancia a su negocio, a pesar que en
ocasiones pasa varios días sin vender nada,
sólo cuando es temporada mejoran las ventas
y es cuando logra recuperarse.
Esta trabajadora
mujer no ha recibido ayuda de ningún
organismo, y aprovechó la oportunidad para
expresar que está presta a recibir cualquier
colaboración, puesto que le hace bastante
falta.
Asimismo,
recomendó a los guías turísticos que cuando
le hagan el recorrido a los visitantes, no
los lleven a un solo local de artesanía,
sino que los trasladen hacia todos los
sitios para que puedan mejorar las ventas.
Carmencita
dedicó toda su vida a su negocio, y espera
seguir allí “hasta que el cuerpo aguante”,
contando por supuesto con el apoyo de su
hija, quien actual-mente es la única que la
está ayudando en el manejo, atención y
administración del local.
Jennys Sosa
Salazar
Tomado de la
revista Margarita en tus manos. Diciembre
2005 |
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Millo,
Tal como
se indica en la página, la Ventana está abierta para dar a conocer los
valores de la cultura margariteña, y en este caso, Horacio Quijada y su
programa "Yo soy margariteño" es uno de estos valores.
En cuanto
al encuadre de los textos, he revisado la página en varias computadoras y
se ve sin problemas, pudiera ser que exista algún problema en tu máquina,
posiblemente con el tamaño de textos.
Saludos,
Julián Salazar V.
////////////////////////////////
>From: chegua@neveri.venred.com
>To: juliansalazarv@hotmail.com
>Subject: Data posted to form 1 of http://www.cheguaco.org/enviar_comentarios.htm
>Date: Thu, 24 Feb 2005 09:41:35 -0400
comentarios
SALUDOS Y GRACIAS Por medio del presente les doy
profundas gracias por la publicación del reportaje sobre el programa.
"Yo soy Margariteño", el cual, como tradicionalmente se ha venido
haciendo, se transmitió desde San Sebastián, en sus fiestas patronales.
Igualmente los felicito por la diagramación de las décimas, pues así se
ven mejor. Aunque sería recomendable a mi modo de ver, que se encuadrara
el texto más en la página, pues se sale de la misma, por lo menos en mi
computador. Millo Reiteradas gracias, Millo
28
AÑOS DE “YO SOY MARGARITEÑO”
Emigdio Malaver G.
milloma@telcel.net.ve
Este programa radial es conducido por el
locutor margariteño Horacio Quijada y se transmite por la emisora Fe y Alegría
para toda la zona sur de Anzoátegui y otras partes del oriente del país.
Horacio Quijada, nació en Los Pilones, pero presentado en el Valle de Pedro
González y desde ahí sintió el orgullo de ser margariteño y emocionarse
enormemente cuando el salitre le baña el rostro. Tiempo más tarde trabajando
en radio Guanipa, un grupo de margariteños le plantearon el porqué no se
escuchaba en la emisora la música margariteña, Horacio les explicó que la
musicalización no dependía de él, sino de la persona encargada para eso. Sin
embargo, pensando en su casa sobre el
tema, se le ocurrió la idea de realizar un programa sobre la música de nuestra
tierra y fue ahí que en noviembre del año 76 habló con José Luís Tineo,
director de radio Guanipa, y le planteó el proyecto y a Tineo le gustó la
idea, fue así que después de más de un mes de promoción, el programa salió al
aire en enero del año 1977, con bastante aceptación y rápidamente se fue
popularizando porque empezó a darle cabida al talento vivo a través de varias
manifestaciones. Con el tiempo el programa empezó a transmitirse en vivo desde
otros lugares, de ahí que se ha transmitido desde muchas partes del oriente
del país, pero sobre todo desde Margarita, como por ejemplo, de San Sebastián,
de Tacarigua Afuera, de Altagracia, de Pampatar y del Valle de Pedro González.
También se ha transmitido desde Tucupita. Igualmente desde Guárico, donde
hicimos un galerón promesa, el cual se llamó un encuentro entre el llano y
Margarita. “Pero indiscutiblemente donde yo siento más emoción cuando trasmito
el programa en vivo, es desde margarita, es una cosa grandiosa”, nos dice
emocionado Horacio Quijada. Igualmente señala que el programa no solamente es
oído por margariteños, sino por otros habitantes del estado Anzoátegui, e
incluso por extranjeros, tales como portugueses, italianos y hasta chinos
llaman al programa, pues éste es un programa que contagia; tanto es así que
llega a los fundos más apartados de Anzoátegui, e incluso el programa ha
llegado a Oxford – Estados Unidos, a través de un Capitán de Altura que lo
llevaba grabado cuando viajaba a esa ciudad. Por otra parte recuerda Horacio
que el por intermedio de José Ramón Villarroel, vino a transmitir por radio
Nueva Esparta un galerón desde Santa Isabel, y el Huracán del Caribe le dijo
que tenía que ser profeta en su tierra. “Entones a mí –nos dice Horacio- se me
ocurrió empezar de entrada la animación con la siguiente décima:
Comienza la transmisión
de este ameno festival
de galerón oriental
esta noche en La Asunción
donde veremos el Don
poético de esta gente
que ha venido gentilmente
con su alegre improvisar
juntos a demostrar
como se canta en Oriente.
. “Pero la décima que le gustaba más a José
Ramón –prosigue Horacio- es ésta (cada vez que iba a El Tigre la pedía que la
cantara):
Esta expresión de cariño
llévesela al tinajón
al mapire, al azadón
en la tierra de Mariño
al viejo, al joven, al niño
y a esa mujer vallera
grande por dentro y por fuera
de extraordinario valor
y dígale allá al folklore
que lucho porque no muera.
“También te digo que a petición de Beto
Valderrama –continúa el locutor- yo fui el primero que canté una décima frente
al cuerpo inerte de José Ramón Villarroel. Esta estrofa dice así:
La décima de Espinel
se quedó en la carretera
hoy la tierra marinera
llora mucho a Villarroel
consecuente, amigo fiel
fue padre en el galerón
que ya cumplió su misión
dándole vida al folklore
Dios mío, que gran dolor
se nos fue José Ramón.
Por último señala Horacio Quijada que a través
de estos 28 años del programa “Yo soy margariteño” ha recibido muchas
satisfacciones y que el espacio ha pasado por radio Guanipa, la Voz de El
Tigre, una FM y en la actualidad que está en la emisora Fe y Alegría. Espera
cumplir muchos años más con este programa que le marcó el camino a la música
margariteña en la zona sur de Anzoátegui.
Horacio Quijada durante una transmisión
de su programa radial "Soy Margariteño",
desde la Casa de la Cultura de Tacarigua, en acto efectuado el
5 de julio de 2003,
con motivo del bautizo del libro "El Gua, Gua, Gua de los
Guaicos" de Cheguaco,
en ese momento inicia la presentación del acto con la presencia
de la
Coral Infantil "José Joaquín Salazar Franco",dirigida por el
músico tacarigüero Félix Gil.
Con la publicación de este artículo escrito por Denis
Rodríguez en mayo de 2004,
hoy queremos rendirle un homenaje a la Señora María Ruiz de
González,
quien falleció el día martes 8 de febrero de 2005 en el
pueblo de Tacarigua.
Igualmente, damos nuestra mas sentida palabra de
condolencia a todos sus hijos:
Pablo, Ana, Abraham, Efraín, Petra, Marina y Germán
González Ruiz.
(Directiva Fundación Cheguaco)
LA SEÑORA MARÍA
RUIZ
Denis
Rodríguez
Drrodrig@cantv.net
En estos últimos días
he recordado mucho de la señora María Ruiz y hoy un día tan especial como el
día de las Madres quisiera manifestarle el gran cariño que le siento. Quizás
no se entere nunca que escribí esta pocas letras, que merece más, pero me
consuelo pensar que muchas personas como yo le tengan mucho amor. La señora
María Ruiz, al igual que las señoras Chuíta y Panchita eran mis vecinas
cuando viví en la casa de mis padres en Tacarigua. Estas tres señoras de las
cuales las dos últimas ya no están entre nosotros, siempre tuvieron para mi y
mis hermanos los mejores afectos de cariño y bondad en los años juveniles e
infantiles que vivimos en Tacarigua, por esa razón siempre al recordar a esas
tres excelentes personas es motivo de mucha emoción.
La señora María Ruiz, como siempre la llamábamos, la apreciamos como
una persona muy especial, muchas veces escuchamos a mi Padre decir: <<
María Ruiz es mi otra madre >> y además Ella nos hacía sentir con su
trato que realmente lo era. Esta noble Señora tuvo una familia muy grande,
nueve hijos, a la que le dedicaba mucho amor, pero aún le sobraba para sus
vecinos y demás personas del Pueblo.
La recuerdo como una Señora siempre alegre, aunque en su larga vida
sufrió duros golpes, con una cara de gente bondadosa y siempre para mí una
bendición: Díos te bendiga y te acompañe. Cuando con mis Padres me fui del
Pueblo a estudiar a la Universidad, ese fue su despedida. Cuando regresamos
en vacaciones, la señora María Ruiz nos esperaba y trataba con si no habíamos
salido del Pueblo, nunca cambiaba esa manera bondadosa y buena de apreciarnos.
Cuando graduado regresaba trabajar a la Isla e iba a dormir a Tacarigua,
Ella era la primera que se enteraba porque guardaba las llaves de nuestra casa
familiar, me preguntaba con mucho interés por mis padres y hermanos, yo
miraba en sus ojos mucha alegría como su unos de sus hijos que vivía en fuera
de la Isla regresara y eso me hacía sentir muy feliz. Pasaba esa noche en el
Bar y Cine Tropical conversando y bebiendo hasta que Mello nos botada a todos
los allí presentes, volvía a dormir sólo con mis recuerdos familiares en la
casa de mis Padres. Por la mañana me despertaba el olor del café, caminaba
hacia la mesa de la cocina y me conseguía adicional al café, una arepa
calientita, un pedazo de pescado y una lonja de aguacate. Comía solo, aun
cuando recordaba a mi madre. La señora María Ruiz, como una hada madrina de
mis cuentos infantiles, me preparaba con la mejor magia de mundo, el amor de
madre, un desayuno que me mantenía despierto todo el día y me sentía sentir
dichoso, querido y comprometido con mis seres amados y en especial con ese
ser humano maravilloso. De Ella era la última que me despedía por que tenía
que regresarle las llaves de casa y en mis oídos por muchas horas retenía esa
voz sincera y cariñosa: << Díos te bendiga y te acompañe >>.
Es imposible con una pequeña nota testimoniar la vida de este ser tan
humilde, tan sencilla, pero por otra razón, tan noble y tan bondadosa como la
Señora María Ruiz, pero quiero intentar dejar constancia que ésta Señora como
muchas más de mi Pueblo nos han enseñado el amor de la diversas maneras y eso
nos ha permitido a ser más felices en la vida. Ella tiene muchos años y muy
pocos por vivir, hoy como ayer que la he recordando, -nunca la olvidare- sólo
quiero decirle como me dijo muchas veces: << Díos te bendiga y te
acompañe >>.
Denis Rodríguez
Drrodrig@cantv.net
Fucho
IN AETÉRNUM
"Capeó
tiempos, los interpretó y vivió a plenitud"
Euro
Omar Gil
La muerte no se agota,
es impredecible, acostumbrada a sorprendernos con sus emboscadas insuperables,
nos confunde a su antojo. Aún estando a nuestro lado no sabemos cuando llega.
Se puede afirmar que siempre nos acompaña, como nuestra sombra sobre los pasos
del camino... No hay tiempo en su espera y hasta la desconocemos. Pero, si no
hay mayor dolor que recordar el tiempo feliz en la desgracia, según Dante, el
ínsito silencio del amigo nos obliga al despertar de la autoría de su legado,
sempiternamente rubricada sobre el bienestar de la tierra. Tu nobleza y
utilitarias actitudes nos permiten hacer de tu ausencia, la alegría que
reflejó tu rostro en cada amanecer, en la diversidad de los días. Para que
encuentres la paz en el sueño inexorable del tiempo...en el tiempo mortal del
que hiciste tu propia suerte, que no fue otra que el imperio de sí mismo,
superable sólo por la fuerza que generó tu signo: nacer en Enero y morir en
Enero. 77 años...largo espacio, suficiente para ir de lo humilde al porvenir
fecundo compartido, sin dejar de ser humilde, igualito a aquellas dos
porciones que te moldearon a imagen y semejanza, Juana y Rafael Augusto.
¿Qué no hiciste en ese trayecto, que no refleje el haber de
tus fructíferos logros que compartiste con tu prójimo?
De tu silencio, la fuerza que nos alienta, la que protesta, la que acusa, la
que reclama buenas nuevas para estas islas de Dios y su gente paciente de
centurias profundas. La impresión de aquel 11 de Enero de 1999, nos secó las
lágrimas viejo, por lo imperativo de tu presencia sobre la ausencia eterna.
Preferimos pensar que la muerte hizo de ti un instrumento
pasajero, efímero, para compartir con Efraín en su decir: "Vivimos del
recuerdo menor. No hemos sido capaces de penetrar en la realidad del hombre.
¿O no hemos querido? Nos estamos echando pomadas cuando el verdadero dolor lo
tenemos muy dentro". Un poco refiriéndonos a la inestabilidad sociológica,
política y hasta económica que provocó tu partida, sobre la ínsula que en ti
cifró esperanzas para opacar angustias y desvelos. Todo cambió
inesperadamente, provocando un diluvio de imprecisiones e ineptitudes en medio
de una voraz mediocridad política sin precedentes; pero, hablemos de cosas
bonitas, las que en ti derramó el mar juangrieguero de tus querencias, los
crepúsculos que determinaron tu presencia, tu voz en lontananza, la estela de
tus barcos surcando la tranquilidad del Caribe; armaduras insomnes en el
extravío de las olas que corren hasta ahogarse en los sopladores de Las
Piedras, donde quedó solitario tu pensamiento sobre la duermevela...ahí, en
los predios de Arimacoa. Encima
del camino que trazaste sin infortunios, en donde cada Enero el rosal florece
sobre tu tumba y el viento se ríe de la gente que te reza,
sin saber por qué. Quizá porque somos de barro, o tal vez por tu contumacia
aventurera, decidido, constante, tenaz, emprendedor y obstinado en cada
empresa a emprender...o por ninguna de esas cosas, simplemente por FUCHO, en
el recuerdo imborrable, en la PALABRA FINAL del maestro Luis Beltrán:
"Cuánto estoy siendo/ resume lo vivido,/ una palabra sola/ anuncia qué seré/
cuando deje de ser//.
RAFAEL“Fucho”
TOVAR
Verni Salazar
En el discurso de orden pronunciado por el Dr. Rafael “Fucho” Tovar, con
motivo de los 456 años de la fundación de la Ciudad de Porlamar expresó:
“¿Cómo podrán enfrentar mañana el juicio popular de la historia, quienes
gobernando han permitido y permiten el deterioro creciente de los servicios
públicos, que va desde la deficiente administración de la salud pública,
expresada en el abandono de nuestro hospital Central, hasta el caos en el
suministro de agua potable, de la energía eléctrica, de las comunicaciones
telefónicas y de la seguridad pública?. Reflejaban sus palabras la
preocupación que sentía por su patria chica, Margarita, la que lo vio nacer,
la que lo vio sentir en carne propia lo que son la necesidades, desde aquel 23
de enero de 1928, cuando brotó desde las entrañas de su madre Juana Tovar.
Desde entonces Fucho, el muchacho de Juangriego, escribió su historia,
trazó sus metas, enrumbó su destino, estaba claro, comprendió y entendió que
era dueño de su mente, podía moldear su carácter, su condición de vida, su
entorno y su destino, y en muchas oportunidades emuló a Juan Salvador Gaviota,
ir siempre adelante: “Aprendió a cabalgar los altos vientos, tierra adentro,
para regalarse allí los más sabroso placeres… aprendió a volar”
Con el viento a su favor en algunas oportunidades, y conciente de que la
preparación era importante para lograr lo planteado, recorre la “Antonio Díaz”
de su Juangriego querido, el liceo “Juan Vicente González” y las
Universidades Central de Venezuela y “Santa María”, en la Capital de la
República, convirtiéndose en el flamante Doctor Rafael Tovar, sin dejar de ser
el mismo muchacho de siempre, el mismo Fucho.
Fucho el visionario, Fucho el adelantado, Fucho el empresario exitoso,
Fucho el de siempre, pero siempre humilde, con la disposición para aprender
cosas nuevas y superarse en diferentes aspectos de la vida, esa vida que lo
invitó a luchar por este pedazo de tierra, que quiso convertir y convirtió en
península a través de las estelas que dejaban y dejan sus barcos, esperanzado
en una Margarita mejor, en una Nueva Esparta estrella de Venezuela en el
Mundo.
Ese afán de servir, ese afán de querer el bienestar por su patria chica, lo
lleva a incursionar en la política, como vía para encontrar el rumbo, así
expresó “La cercanía del tercer milenio nos obliga a apurar el paso para que
el margariteño del siglo XXI sea un hombre plenamente realizado y feliz, que
sienta el legítimo orgullo de haber nacido y de vivir en esta tierra
maravillosa, que sea, en una palabra, un ciudadano, categoría que equivale a
tener cabal noción de sus deberes y derechos”, estaba ya enrumbado a coronar
un logro importante en su vida, ser el Gobernador de este Estado, logrando
esta meta para dejar una rastro de imperecedera importancia, que nos invita a
reflexionar, sin mezquindades, sin egoísmos, en una Nueva Esparta antes y
después de Fucho.
Y fue en la parte política de su vida donde Fucho, conoció, a esos
“oportunistas de la humildad”, las aves rapaces que piensan más en sus
necesidades que en las de los demás, que trataron de amedrentarlo y no lo
consiguieron. Cuando se disponía a comenzar su segundo periodo como
gobernador, ya sin las ataduras y presiones del primero, con mejores proyectos
para el bienestar y el mejoramiento de la calidad de vida de sus semejantes,
fue sorprendido por la muerte aquella mañana del 11 de enero de 1999.
No se fue conforme…sus sueños se fueron con él.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y
son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay
quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles” Brecht.
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