Principal Enviar Comentarios Ver Comentarios Vinculos

Principal
Arriba

 

La Negra Landaeta

Edwin Murguey Marín

(Tomado del Diario La Hora. 13 de febrero de 2008)

Cuando nuestro padre Roseliano Murguey (Q.E.P.D.), nos decía que íbamos para Tacarigua, nos contentábamos puesto que llegar a la casa de "La Negra" nos deparaba una grata impresión al ver aquel verdor que se extendía en el fondo de su casa y, además, las muestras que, de cariño y buenas atenciones ella nos prodigaba. Nos llenaba, primero de asombro y después de admiración, cada vez que, en una de las paredes de la casa, veíamos la firma de papá, estampada con tinta azul.

Nuestro hermano, Andrés ni sabía que, en una de esas visitas a la casa de "La Negra", iba a comprobar que padecería del "síndrome del estiramiento", pues su brazo derecho se fue con ladrillo y todo encima de aquella gallina que pasaba por el portal donde él la esperaba para el delicioso sancocho que degustaríamos, como todas las otras veces, en aquella visita.

Aprendimos a querer, admirar y respetar a "La Negra", Andrea del Carmen Landaeta Quijada, nacida en Tacarigua, aquel 30 de noviembre del año 1923, del matrimonio de Macario Landaeta y Telésfora Quijada quienes procrearon, además, a Elena Librada y a Félix. Mujer trabajadora, recorrió carreteras del terruño y calles de los pueblos de Santa Ana y Tacarigua, voceando el pescado fresco comprado allá en Juangriego. Por 35 largos años laboró en los comedores escolares en Tacarigua y Santa Ana ganándose, aún más, el aprecio de sus habitantes. No conforme con el arduo trabajo en el comedor escolar, los fines de semana, se iba al mercado y a las calles de Porlamar y luego al mercado de Los Conejeros a vocear y a expender las frutas cosechadas en su pueblo y en su propia casa, en aquel exuberante patio lleno de verdores, ornado de frutas, engalanados con flores y animado por cantos de pájaros y el cariño que le ofrendaban tanto ella como su hermana Elena.

Mostraba "La Negra" su solidaridad con la gente del pueblo cada vez que acudía, de propia voluntad y sin recibir prebenda alguna, cuando en todos los velatorios y novenarios preparaba, incansablemente, los guarapos, café y chocolate para brindar a los acompañantes y familiares de los difuntos. Ella sabe su fórmula para preparar estas bebidas, fórmula esta que ha legado a su amiga Ysmenia Mata.

Tiene "La Negra" sus hijos, nuestros hermanos, Cruz José y Jesús Ramón, el primero Ingeniero Civil, laborando actualmente en el Instituto de Canalizaciones, en Caracas y el segundo Técnico Superior en Mecánica, laborando actualmente en Sidor, Puerto Ordaz, para donde se quiere llevar a "La Negra". Sus nietos: Marta Andreína y Leidis Mariana, hijas de Jesús Ramón, "Chiche" y Claudia Manuela, hija de Cruz.

Por Puerto Ordaz, es de "Chiche" y en Caracas, es de "Cucho"; acá en Margarita es de nosotros y de Zeleide, Manuel Vicente, Virginia Elena, Manuel hijo y Elena. Los hijos espirituales y de cuidos, Zeleide Gómez, venida desde El Pilar, Municipio Benítez, del estado Sucre, casada con Manuel Vicente González, profesor de innumerables alumnos en El Pilar, Boca del Río, Altagracia, Tacarigua y La Asunción.

Loas a "La Negra Landaeta" una mujer de pueblo que nació con la estrella de servir a su pueblo, a su gente, para enaltecer el gentilicio y la idiosincrasia margariteños. "Negra", bendícenos al igual que, desde sitio muy especial nos bendice y protege a todos nosotros, ese Angel de amor reclamado por Papá Dios a temprana edad: César.

 

Tacarigua ...un pueblo agrícola margariteño

 

Tacarigua desde tiempo inmemoriales ha sido un pueblo que se ha dedicado a la actividades agrícolas, tanto es así que José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco), nativo y cronista del lugar, señalaba en una de sus crónicas, lo siguiente: “El pueblo está formado por un semivalle casi plano en su mayor extensión, de clima benigno y acogedor, y terreno exuberante y pródigo en agricultura a los primeros toques de las benditas lluvias que de tiempo en tiempo logran posarse sobre él, como el regalo de la naturaleza”.

Sin embargo, en los últimos años el arte de cultivar la tierra en tan hermosa población se ha visto afectada por la falta de agua y la ausencia de las lluvias. No obstante, ciertos pobladores de la región, a la primera “garúa” que llega a besar el suelo fértil tacarigüero, agarran sus aperos y empiezan a abrir los surcos, donde más adelante germinarán las semillas alegremente, como cantándole al hermoso paisaje con que la naturaleza ha dotado a la parroquia Guevara del Municipio Gómez del estado Nueva Esparta.

En la tierra tacarigüera, dicen los versados en asuntos agrícolas, se produce de todo; basta y sobra con lanzar la semilla y vengan las anheladas lluvias, para que broten no solamente las plantas de los granos sembrados, sino otras silvestres que desde cierto tiempo han esperado el sabor del agua venida del cielo como la misma bendición; tal es el caso del chimbombó y el pepino de monte, que se engendran espontáneamente en su fecundo campo.

Pero a pesar de los pocos agricultores que hay en la actualidad comparados con los de otrora, Tacarigua en tiempos de lluvia deja ver sus conucos floridos y sobre todo los sembradíos de maíz, el cual en el pasado no sólo sirvió para el sustento propio a través de las arepas y las cachapas, sino que muchas familias se aprovecharon de él, y criaron a sus hijos a través de la venta de los productos derivados de tan valioso grano y que le valió a Tacarigua, el que fuera llamado el pueblo de las mejores cachapas.

Hoy con la modernidad, los tiempos han cambiado, pero lo que queremos señalar en esta reseña es que a pesar de todo, aún hay tacarigüeros que les rinden gloria a los agricultores de antes, en una Tacarigua con tan pródiga agricultura, que le dio fama tanto en toda Margarita como en tierra firme.

(Tomado de la Revista Margarita en tus manos. Agosto-Septiembre 2007)

Emigdio Malaver G.
emalaverg@gmail.com

 


 

JÓVENES TACARIGÜEROS EN EL SISTEMA NACIONAL DE ORQUESTAS SINFÓNICAS

Por: RAFAEL GIL, EL DE AMADA.


Adjunto esta pequeña información referente a los músicos que actualmente representan a nuestra Tacarigua en el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas de Venezuela, pero a su vez información grandiosa que me hace sentir satisfecho como tacariguero, neoespartano y venezolano, de ver a estos jóvenes que tienen un talento especial, y que están preocupados por llevar bien alto la música.

En 1975 surgió formalmente el Sistema Nacional de las Orquestas y los Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela así como la Fundación Orquesta Nacional Juvenil e Infantil de Venezuela. Creados por el Maestro José Antonio Abreu. Este programa es una red nacional que agrupa actualmente a 265.000 jóvenes y niños, quienes son formados musicalmente en las 120 Orquestas Juveniles, así como en las 60 Infantiles regadas por todo el territorio nacional. Estos son números que están creciendo constantemente hasta el punto de que, en cinco años, se llegará a medio millón de muchachos que se repartirán con otros países de América Latina, el Caribe y España, para afianzar una plataforma de mayor ambición cultural e histórica.
De los jóvenes tacarigüeros que se han formado en este sistema podemos nombrar a los siguientes:

 
PRIMERA GENERACIÓN

José Jesús Gil González, trombonista, hijo de Jesús Gil y Luisa González de Gil, músico de varias bandas y agrupaciones en el Estado Nueva Esparta, Director fundador de la Agrupación Ensamble Universal.

Vicente Velásquez España: trompetista, hijo de Vicente Velásquez y Rosa Elena España, actualmente se desempeña como músico de la Orquesta Sinfónica Profesional del Estado Nueva Esparta y desempeña las funciones de administrador de la Fundación del estado para el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles, Núcleo de la Asunción.

Edwin José González Gil: trompetista, hijo de Eving González y Maritza Gil de González, actualmente residenciado en la ciudad de Caracas donde es músico de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas.

SEGUNDA GENERACIÓN

Omar Eduardo Suniaga Rivera: Violinista, hijo de Omar Suniaga y Elvia Rivera de Suniaga, músico de las Orquesta Sinfónica Juvenil, Orquesta Típica del Estado Nueva Esparta y la Estudiantina de la UDO.

José Gregorio Sánchez Gil: trompetista hijo de Angel Sánchez y Grisel Gil de Sánchez, músico de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado Nueva Esparta.

Gerardo González Sánchez: ejecutante del corno francés, hijo de Carlos González y Yadira Sánchez de González, músico de las Orquestas Sinfónicas Juvenil e Infantil así como de la Orquesta Típica del Estado Nueva Esparta.

Rafael Isidro Gil Madrid: contrabajista, hijo de Rafael Gil y Xiomara Madrid de Gil, músico de las Orquestas Sinfónicas Juvenil e Infantil del Estado Nueva Esparta.

Luis Alejandro Gil Quijada: violinista, hijo de Luis Gil y Maria Quijada, músico de las Orquestas Sinfónicas Juvenil e Infantil del Estado Nueva Esparta.

Gerardo González, en audición realizada los días 11, 12 y 13 del presente mes calificó para ser miembro de la Orquesta Sinfónica Infantil Nacional. Por lo cual viajó a Caracas el sábado 21 en compañía de otros siete jóvenes margariteños que también fueron seleccionados, para comenzar los ensayos, en donde estarán hasta el 6 de agosto. Esta selección forma parte de la Orquesta Infantil Nacional de Venezuela, que hace presentaciones a nivel nacional e internacional.

Rafael Isidro Gil Madrid, fue seleccionado para viajar a Caracas el 29 de julio donde representará al Estado Nueva Esparta en el Festival Internacional del Contrabajo, que se realizará del 30 julio hasta el 8 de agosto, bajo el auspicio de la fundación del estado para el sistema nacional de orquestas sinfónicas juveniles e infantiles de Venezuela.


El primer médico de la población

El doctor Laplana: Un médico que hizo historia en Tacarigua

 

Emigdio Malaver G. (*)

 Tacarigua, 20 de julio de 2007

  Corría el año 1947 y el pueblo de la Tacarigua de Margarita, de calles polvorientas, de humildes habitantes y pasando penurias no sólo por la sequía que entristecía sus campos, sino por las enfermedades que diezmaban su salud, esperaba por un benefactor. Fue entonces que como un Dios, llegó el Doctor Luis Laplana, el primer médico que tuvo la población.  

  El Doctor Laplana, un español de Madrid, cuenta que lo que más lo ha impresionado en Venezuela, fue el recibimiento que le hizo la gente buena y solidaria de Tacarigua. “Yo a veces, pienso, que eso fue como si yo hubiese nacido ahí y me hubiera ido a estudiar a Madrid y cuando me gradué volví al pueblo, porque de otra forma no me explico aquella bienvenida”, dice emocionado el médico, quien sólo estuvo en Tacarigua, dos años y otros dos en Santa Ana. 

Dr. Luis Laplana: “A mí me emocionó la bienvenida que me hizo Tacarigua.

  “De esa gente buena  tacarigüera –nos dice-  recuerdo  a Chica Romero, para mí era numero uno. Pablito Romero y su primo Tacho; el maestro Cándido Sánchez, quien era para mí un hermano mayor que me aconsejaba. También a María Landaeta, quien nos atendía la casa. A Cayita Landaeta, quien nos surtía de bienes, pues iba a Porlamar y los compraba y los vendía en el pueblo. A Carmencita Marcano, una muchacha que limpiaba el consultorio, y mucha gente que no viene a mi memoria”. 

 “En aquellos tiempos –prosigue-  había mucho trabajo, se trabajaba bastante y la organización era muy buena. La Medicatura funcionaba bastante bien. En la mañana era consulta general; luego en las tardes, yo tenía una tarde para visitar a San Sebastián, que era la Medicatura clase B, otra  que era para embrazadas y una que era para lactantes sanos. Se trabajaba bastante, repito,  pero era todo muy económico. La Medicatura costaba al Estado, yo calculo un estimado de tres mil  bolívares mensuales”.

    Para ese tiempo, señala el médico, había muchas enfermedades, pero las más comunes eran del sistema digestivo. “Sin embargo, a pesar de todos los malestares que padecía el poblado, la Sanidad estaba para la época asombrosamente adelantada. Ahí se vacunaba y en la Medicatura había ciertos medicamentos  que calmaban el dolor a los pacientes. Había curas umbilicales para los partos, los cuales yo ahí atendía”, apunta el Dr. Laplana. 

UNA HIJA TACARIGÜERA

  “Mi esposa vino cuatro meses después que yo llegué a Tacarigua y ahí nació mi hija Marycarmen, quien murió, pero vivió una vida muy intensa, e incluso una vez vino de turista y visitó su casa natal, o sea la de Chica Romero, que era donde yo vivía. En ese momento el guía  turístico le enseñó a Porlamar y la Asunción y le dijo que los pueblos del Portachuelo hacia abajo no tenían nada interesante, y ella le dijo que Tacarigua tenía un sitio importante: ¿Cuál es? Le preguntó el guía. “Ya te digo”, le contestó mi hija. Cuando llegó al frente de la vivienda, le dijo: “Este es el sitio, pues en esta casa nací yo”. El Guía quedó asombrado, porque no se imaginó que la turista que guiaba era nativa de aquel pueblo”, cuenta sonriente el Galeno. 

DE TACARIGUA A SANTA ANA

  “También quiero decirte que si yo hubiese encontrado en Margarita como realizar mi reválida del título de médico obtenido en la Universidad de Madrid, yo me hubiera quedado para siempre en esta tierra, que me recibió como un hijo”, nos enfatiza convencido el Dr. La Plana, quien al preguntarle el por qué  se cambió para Santa Ana, nos responde: “Por lo que a mí me contaron, a mí me cambió para Santa Ana el gobernador Heraclio Narváez Alfonzo, quien era nativo de esa población, a la cual le preguntó que le gustaría que él le hiciera, el pueblo respondió que querían  al médico que tenía Tacarigua, y el gobernador los complació y tuve que irme para Santa Ana”. 

EL DR.  LAPLANA COMO SANTO

  Pero lo cierto fue que el Doctor Laplana, se identificó tanto con el pueblo campesino de Tacarigua que empezaron a quererlo como un Santo, pues él mismo confiesa que muchas personas le pedían fotografías que luego ampliaban y las colgaban en su humildes viviendas, a las cuales el Galeno visitaba para conocer la salud de sus habitantes y estrechar sus manos. 

  El médico Luis Laplana, formó parte de aquellos hombres que venidos de otros lugares, hicieron historia en  nuestros pueblos margariteños y que por siempre estarán en sus memorias, porque dejaron una huella indeleble por su vocación de servicio, mística y su gran amor al prójimo.

(*) Estudiante de Comunicación Social

emalaverg@gmail.com


UN CANTO DE ADIÓS PARA LUIS ROSARIO

 

La muerte traicionera y sorpresiva como siempre, la noche del jueves 6 de Abril de 2006, afinó su puntería y se llevó a una de las personas más solidaria que haya nacido en nuestro pueblo Tacarigua. Era Luís Rosario, amigo de hacer favores y estar ahí al lado de los necesitados. Fue un militante de la amistad y del humor. Sus cuentos siempre estaban presentes para animar y hacer más amenas las reuniones sociales. Fue amigos de todos, sin distinción de clase social, raza, partido político o religión. Fue en todo el sentido de la palabra una gran persona, de esas que dejan honda huella y huérfanos de cariño y bondad a los pueblos. A Luís Rosario, quien no lo recodará con sus expresiones ocurrentes y su risa cantarina de muchacho travieso, cuando en cualquier sitio del pueblo lo encontrábamos. Quien haya compartido con él, jamás podrá olvidar la gracia y su picardía en todos sus cuentos y chistes. Fue Luís Rosario, un ferviente católico. Siempre estaba pendiente de La Iglesia y de sus Santos. Eran otros hijos a quienes les profesó también todo su amor que llevó en su corazón, tan amplio que era tan grande como su pueblo. Hoy cuando lo llevamos a su última morada, entendemos que vamos a devolverle a la tierra, a un hombre que hizo historia y deja una huella indeleble en nuestro pueblo, y quien cumplió como padre, como educador y sobre todo como humano, que al fin y al cabo es la misión en la vida. Gracias Luís por vivir entre nosotros y profesamos todo ese cariño que nos demostraste tanto a mi esposa como a mí.

Hasta siempre, apreciado amigo.

 Emigdio (Millo) Malaver G.

milloma@telcel.net.ve

 Tacarigua 08-04-06

 

DIARIO EL SOL DE MARGARITA

Isla de Margarita, Venezuela 06 de Marzo de 2006
Principal > Opinión

Garúa

Libros de la Fundación Cheguaco


Efraín Subero

Diario El Sol de Margarita.

06 de marzo de 2006


          Por amable diligencia del cordial y admirado Domingo Carrasquero, por fin recibo los libros editados por la Fundación Cheguaco. Por esta vez sólo me referiré a la obra del epónimo a quien nadie llamó José Joaquín Salazar Franco.
          Estos hijos de Cheguaco, con su devoción filial y su preocupación por la cultura insular (han publicado títulos de Carlos Stohr, Aníbal Rodríguez, José Jesús Jiménez Romero y Domingo Carrasquero), tal vez sin proponérselo, están dando una lección de Patria.
          Aun sin ser exhaustivo, la bibliografía de Cheguaco pudiera clasificarse en seis géneros. Enumero sin mención jerárquica e incluyo nominaciones referenciales:
          1) HISTORIA REGIONAL. “La Tacarigua de Margarita” (1972), “Matasiete y la libertad” (1972), “Rastrojeo de la historia margariteña” (1980), “La Asunción, ciudad procera” (2000), “Tacarigua, El Portachuelo y la Virgen del Papache” (2001), “El gua, gua, gua de los Guaicos” (2002), “El Sagrado Corazón de Jesús de Tacarigua” (2005), “La Virgen del Valle, su historia y sus leyendas”, “La Guardia de los recuerdos”, “Distrito Arismendi”, “La Expedición de los Cayos en el andar del tiempo (1816-1819)”, “Altagracia, tres nombres y un solo pueblo”, “El pueblo de los cuatro dioses: Guaitoroco-El Cercado”, “Municipio Autónomo Gómez”, “Enfoques de la Tacarigua de Margarita”, “Rebusques de la Tacarigua de Margarita”.
          2) FOLKLORE. a) Folklore Literario. “Mitos y creencias margariteñas” (1982) (1999), “Usos y costumbres tradicionales en Margarita” (1986), “Consejas y leyendas margariteñas” (1989), “Costumbres y tradiciones margariteñas”, “Folklore, ciencia del pueblo”, “Algunas tradiciones margariteñas”, “Leyendas y creencias margariteñas”, “Algunos juegos tradicionales”, “Refranero popular”. b) Folklore ergológico o material. “El Cercado, su gente y su cerámica. La artesanía del barro en Margarita” (1975), “Margarita y su artesanía primitiva” (1980), “La artesanía tradicional margariteña” (1980), “La artesanía del cuero y sus derivados”.
          3) CRÓNICAS. “Brotes sobre la tierra ñera” (1979), “La voz de un pueblo”, “El Día de la Mujer”, “Una voz tacarigüera”, “Dos lecciones magistrales”, “La voz de un pueblo agradecido”.
          4) BIOGRAFÍA. “Rafael Gil Sánchez” (2001), “Francisco Esteban Gómez”, “Don Napoleón Narváez”, “Perfiles tacarigüeros”, “Bolívar en el anecdotario popular margariteño”, “El General Juan Bautista Arismendi”, “El General Santiago Mariño en décimas populares”, “Margarita y sus músicos populares”, “Personajes margariteños”.
           5) CUENTO. “Los terrazgos de Cheguaco” (1981), “Por los senderos de Margarita. Cuentos de camino” (2004), “Brotes sobre la tierra ñera”, “Macanao, el lugar donde el viento se devuelve”.
           6) POESÍA. “El murmullo del breñal” (1996), “Un grito en la hondonada” (2000). Inicialmente titulado “Una voz en la hondonada”.
Ahora bien, el próximo 27 de julio hubiera cumplido Cheguaco 80 años. Me parece que una de las mejores, de las más provechosas maneras de recordarlo es organizando un seminario, una especie de amistoso coloquio que estudiara su obra en esos seis renglones. El objetivo final sería estructurar su “Obra Selecta” que se editaría como volumen múltiple ya que sus diversas áreas de trabajo intelectual irían precedidas de su respectivo “Estudio Preliminar”. Por supuesto, alguno de sus hijos debería escribir la “Introducción”.
           De aceptarse la idea y de ser necesario, la Fundación Cheguaco podría gestionar ayuda externa -lo que legalmente es permisible- para encarar el proceso de una edición cuidada que sea, en todos sus aspectos, inobjetable.
           Y sería esa “Obra Selecta” la que se distribuiría masivamente, la que se enviaría a todas las Bibliotecas Públicas, Ateneos y Casas de Cultura de Venezuela para conocimiento de las presentes y futuras generaciones. Así como también debería ser enviada a los Institutos de Estudios Latinoamericanos del mundo entero y a los de Estudios de Folklore, comenzando por nuestro Instituto Nacional. En varios países, especialmente en Argentina, Brasil, Colombia y México existen instituciones modélicas.
           Bueno es decir que, a pesar de su autodidactismo (y quien que no es autodidacta, digo parodiando a Rubén Darío), varios de sus libros son innegablemente importantes. Bastaría mencionar a “El Cercado, su gente y su cerámica. La artesanía del barro en Margarita” que requiere de una edición crítica. Hace algún tiempo lo comparé con un estudio semejante de Miguel Acosta Saignes titulado “La cerámica de la luna”. Estudio que realizó en 1951 en Tamanaco, Guárico, incluido en sus “Estudios de folklore venezolano” (1962). También es importante “La artesanía tradicional margariteña” del que transcribo fragmentos sustanciales en mi libro “Margarita, una Isla del Caribe” (Caracas, Armitano Editores, 1993).
           Ese tan espontáneo, tan desinteresado, tan colmado de amor telúrico taller escrito de Cheguaco espera por una “Obra Selecta”. Si se llega a realizar sería dos veces inmortal. Porque lo habría logrado allá en el cielo como en la tierra.


Ciudad Cooperativa Los Castores,
San Antonio de los Altos,
Estado Miranda, Venezuela,
Marzo del año 2006.

 

 


 

 

Hombres y Mujeres de Prestigio

Carmencita de Vargas

Una margariteña dedicada a la venta de artesanía

Toda una vida en esa hermosa Isla, viendo sus querencias, aupando el desarrollo de  su juventud, la mística de un pueblo, la paz, esa tranquilidad la llevaron a inspirarse, a dedicarse y a entregarse por sus habitantes.

Para esta noble mujer la vida no fue del todo color de rosas, puesto que tuvo que distribuir muy bien su tiempo para atender a sus 10 hijos y su negocio, a fin de alcanzar lo que ha logrado actualmente, quedándole la satisfacción de haber sido una mujer productiva y luchadora.... y aún lo sigue siendo.

Si usted va de paseo y baja   por el portachuelo, se encontrará con un sitio muy acogedor donde podrá apreciar una gran variedad de artesanía para decorar su hogar u oficina, además contará con la amable atención de Carmencita, quien desde hace casi 40 años se ha dedicado en cuerpo y alma a su negocio, el cual lleva su mismo nombre.

Carmencita es nativa de Tacarigua, y nació justamente el Día de Nuestra Señora del Carmen, es decir, el 16 de julio hace 76 años. Además tiene 10 hijos – 4 hembras y 6 varones -, todos independientes y con sus respectivos hogares.

Desde muy joven ya sabía a que se iba a dedicar para forjar su futuro; y cuando tuvo la disponibilidad así lo hizo, inclinándose hacia el mundo del comercio. Actualmente ya tiene más de 40 años al frente de su negocio Típica Carmencita.

 

El inicio

Esta gran mujer nos comenta que empezó vendiendo artesanía, y luego fue incorporando adornos típicos de nuestro país, además de ropa, zapatos, bolsos y muchas cosas más.

Nos confiesa que los objetos que vende no los hace ella, sino que se los compra a personas provenientes de zonas como: el Valle de Pedrogonzález; los mapires son elaborados en San Juan; de El Maco las sandalias; las hamacas y chinchorros de La Vecindad, Santa Ana, etc.

Asegura que al principio montó su negocio en una casa donde vivía alquilada, muy cerca de donde reside hoy día; posteriormente, cuando las ventas empezaron a proporcionar frutos, compró un local y esto le permitió surtirlo de variada mercancía y por ende, obtener mayores ganancias.

“No todo fue color de rosas, tuve que trabajar muy duro para poder llegar adonde estoy actualmente; pero no cabe dudas que antes las ventas estaban mejor que ahora, acotó”.

Aseveró que una de las cosas que los afecta significativamente es la competencia, esto debido a que los dueños de otros locales realizan miles de “artimañas”  para quitarle la clientela a los demás; hasta el punto que al parecer se componen con los guías turísticos para que en el recorrido que realizan los visitantes únicamente los lleven a determinado local para que compren allí todo lo concerniente a artesanía. No obstante, han tenido que luchar contra esto.

Carmencita nos cuenta que antes de montar su negocio, ella hacía diversos adornos y sombreros y salía a la calle a venderlos; posteriormente, su hermana también empezó a elaborar varios adornos típicos y ella se encargaba de ofrecerlos para la venta, hasta que surge la iniciativa de montar el negocio, y ante la gran demanda de mercancía tuvieron que comprar la artesanía ya confeccionada.

Indicó que su madre también las ayudaba, principalmente en la elaboración de adornos como: pájaros de concha, entre otros con este mismo material, indicó que era una experta haciendo figuras de este tipo.

Comparó que anteriormente los precios de la artesanía eran muy bajos, incluso recuerda que la hamaca margariteña costaba 20 bolívares, y ahora su precio supera los 100 mil bolívares e incluso hasta los 300 mil; quizás por eso se vendía más que ahora.

En virtud de ese aumento se vio obligada a importar mercancía de otros estados para ofrecerlos en su negocio, tal como la típica hamaca de Barquisimeto – por supuesto -, dándole siempre prioridad a las elaboradas aquí en Margarita, la cual es muy famosa por su peculiar tejido.

Acotó  que en su familia la mayoría se ha dedicado a este negocio, como una de sus hijas, una nuera y su hermana, quienes tienen su negocio propio desde hace años.

 

Constancia y perseverancia

Carmencita asegura, que no pierde las esperanzas y por ello cada día se dedica con constancia y perseverancia a su negocio, a pesar que en ocasiones pasa varios días sin vender nada, sólo cuando es temporada mejoran las ventas y es cuando logra recuperarse.

Esta trabajadora mujer no ha recibido ayuda de ningún organismo, y aprovechó la oportunidad para expresar que está presta a recibir cualquier colaboración, puesto que le hace bastante falta.

Asimismo, recomendó a los guías turísticos que cuando le hagan el recorrido a los visitantes, no los lleven a un solo local de artesanía, sino que los trasladen hacia todos los sitios para que puedan mejorar las ventas.

Carmencita dedicó toda su vida a su negocio, y espera seguir allí “hasta que el cuerpo aguante”, contando por supuesto con el apoyo de su hija, quien actual-mente es la única que la está ayudando en el manejo, atención y administración del local.

Jennys Sosa Salazar

Tomado de la revista Margarita en tus manos. Diciembre 2005

 

 


 

 

Millo,

Tal como se indica en la página, la Ventana está abierta para dar a conocer los valores de la cultura margariteña, y en este caso, Horacio Quijada y su programa  "Yo soy margariteño" es uno de estos valores.

En cuanto al encuadre de los textos, he revisado la página en varias computadoras y se ve sin problemas, pudiera ser que exista algún problema en tu máquina, posiblemente con el tamaño de textos.

Saludos,

Julián Salazar V.

//////////////////////////////// 
 

>From: chegua@neveri.venred.com

>To: juliansalazarv@hotmail.com

>Subject: Data posted to form 1 of http://www.cheguaco.org/enviar_comentarios.htm

>Date: Thu, 24 Feb 2005 09:41:35 -0400  

comentarios

SALUDOS Y GRACIAS Por medio del presente les doy profundas gracias por la publicación del reportaje sobre el programa. "Yo soy Margariteño", el cual, como tradicionalmente se ha venido haciendo, se transmitió desde San Sebastián, en sus fiestas patronales. Igualmente los felicito por la diagramación de las décimas, pues así se ven mejor. Aunque sería recomendable a mi modo de ver, que se encuadrara el texto más en la página, pues se sale de la misma, por lo menos en mi computador. Millo Reiteradas gracias, Millo

 28 AÑOS DE “YO SOY MARGARITEÑO”

Emigdio Malaver G.

milloma@telcel.net.ve

 

Este programa radial es conducido por el locutor margariteño Horacio Quijada y se transmite por la emisora Fe y Alegría para toda la zona sur de Anzoátegui y otras partes del oriente del país. Horacio Quijada, nació en Los Pilones, pero presentado en el Valle de Pedro González y desde ahí sintió el orgullo de ser margariteño y emocionarse enormemente cuando el salitre le baña el rostro. Tiempo más tarde trabajando en radio Guanipa, un grupo de margariteños le plantearon el porqué no se escuchaba en la emisora la música margariteña, Horacio les explicó que la musicalización no dependía de él, sino de la persona encargada para eso. Sin embargo, pensando en su casa sobre el tema, se le ocurrió la idea de realizar un programa sobre la música de nuestra tierra y fue ahí que en noviembre del año 76 habló con José Luís Tineo, director de radio Guanipa, y le planteó el proyecto y a Tineo le gustó la idea, fue así que después de más de un mes de promoción, el programa salió al aire en enero del año 1977, con bastante aceptación y rápidamente se fue popularizando porque empezó a darle cabida al talento vivo a través de varias manifestaciones. Con el tiempo el programa empezó a transmitirse en vivo desde otros lugares, de ahí que se ha transmitido desde muchas partes del oriente del país, pero sobre todo desde Margarita, como por ejemplo, de San Sebastián, de Tacarigua Afuera, de Altagracia, de Pampatar y del Valle de Pedro González. También se ha transmitido desde Tucupita. Igualmente desde Guárico, donde hicimos un galerón promesa, el cual se llamó un encuentro entre el llano y Margarita. “Pero indiscutiblemente donde yo siento más emoción cuando trasmito el programa en vivo, es desde margarita, es una cosa grandiosa”, nos dice emocionado Horacio Quijada. Igualmente señala que el programa no solamente es oído por margariteños, sino por otros habitantes del estado Anzoátegui, e incluso por extranjeros, tales como portugueses, italianos y hasta chinos llaman al programa, pues éste es un programa que contagia; tanto es así que llega a los fundos más apartados de Anzoátegui, e incluso el programa ha llegado a Oxford – Estados Unidos, a través de un Capitán de Altura que lo llevaba grabado cuando viajaba a esa ciudad. Por otra parte recuerda Horacio que el por intermedio de José Ramón Villarroel, vino a transmitir por radio Nueva Esparta un galerón desde Santa Isabel, y el Huracán del Caribe le dijo que tenía que ser profeta en su tierra. “Entones a mí –nos dice Horacio- se me ocurrió empezar de entrada la animación con la siguiente décima:

 

Comienza la transmisión

de este ameno festival

de galerón oriental

esta noche en La Asunción

donde veremos el Don

poético de esta gente

que ha venido gentilmente

con su alegre improvisar

juntos a demostrar

como se canta en Oriente.

 

. “Pero la décima que le gustaba más a José Ramón –prosigue Horacio- es ésta (cada vez que iba a El Tigre la pedía que la cantara):

 

Esta expresión de cariño

llévesela al tinajón

al mapire, al azadón

en la tierra de Mariño

al viejo, al joven, al niño

y a esa mujer vallera

grande por dentro y por fuera

de extraordinario valor

y dígale allá al folklore

que lucho porque no muera.

 

“También te digo que a petición de Beto Valderrama –continúa el locutor- yo fui el primero que canté una décima frente al cuerpo inerte de José Ramón Villarroel. Esta estrofa dice así:

 

La décima de Espinel

se quedó en la carretera

hoy la tierra marinera

llora mucho a Villarroel

consecuente, amigo fiel

fue padre en el galerón

que ya cumplió su misión

dándole vida al folklore

Dios mío, que gran dolor

se nos fue José Ramón.

 

Por último señala Horacio Quijada que a través de estos 28 años del programa “Yo soy margariteño” ha recibido muchas satisfacciones y que el espacio ha pasado por radio Guanipa, la Voz de El Tigre, una FM y en la actualidad que está en la emisora Fe y Alegría. Espera cumplir muchos años más con este programa que le marcó el camino a la música margariteña en la zona sur de Anzoátegui.

 

Horacio Quijada durante una transmisión  de su programa radial "Soy Margariteño",

desde la Casa de la Cultura de Tacarigua, en acto efectuado el 5 de julio de 2003,

con motivo del bautizo del libro "El Gua, Gua, Gua de los Guaicos" de Cheguaco,

en ese momento inicia la presentación del acto con la presencia de la

Coral Infantil "José Joaquín Salazar Franco",dirigida por el músico tacarigüero Félix Gil.

 

 

 


 

Con la publicación de este artículo escrito por Denis Rodríguez en mayo de 2004,

hoy queremos rendirle un homenaje a la Señora María Ruiz de González,

quien falleció el día martes 8 de febrero de 2005 en el pueblo de Tacarigua.

Igualmente, damos nuestra mas sentida palabra de condolencia a todos sus hijos:

Pablo, Ana, Abraham, Efraín, Petra, Marina y Germán González Ruiz.

(Directiva Fundación Cheguaco)

LA SEÑORA MARÍA RUIZ

 Denis Rodríguez

Drrodrig@cantv.net

 

En estos últimos días he recordado mucho de la señora María Ruiz y  hoy un día tan especial como el día de las Madres quisiera manifestarle el gran cariño que le siento. Quizás no se entere nunca que escribí esta pocas letras, que merece más, pero me consuelo  pensar que muchas personas  como yo le tengan mucho amor. La señora María Ruiz, al igual que las señoras   Chuíta y Panchita eran mis vecinas cuando viví en la casa de mis padres en Tacarigua. Estas tres señoras de las cuales las dos últimas ya no están entre nosotros, siempre tuvieron para mi y mis  hermanos los mejores afectos de cariño y bondad en los años juveniles e infantiles que vivimos en Tacarigua, por esa razón siempre al recordar a esas tres excelentes personas es motivo de mucha emoción.

     La señora María Ruiz, como siempre la llamábamos, la apreciamos como una persona muy especial, muchas veces escuchamos a mi Padre decir:  << María Ruiz es mi otra madre  >>  y además  Ella  nos hacía sentir con su trato que realmente lo era. Esta noble Señora tuvo una familia muy grande, nueve hijos,   a la que le dedicaba mucho amor, pero aún le sobraba para sus vecinos y demás personas del Pueblo.

     La recuerdo como una Señora siempre alegre, aunque en su larga vida sufrió duros golpes, con una cara de gente bondadosa y siempre para mí una bendición:   Díos te bendiga y te acompañe. Cuando con mis Padres   me fui del Pueblo a estudiar a la Universidad, ese fue su despedida.  Cuando regresamos en vacaciones, la señora María Ruiz nos esperaba y trataba con si no habíamos salido del Pueblo, nunca cambiaba esa manera bondadosa y buena de apreciarnos. Cuando graduado regresaba   trabajar a la Isla   e iba a dormir a Tacarigua, Ella era la primera que se enteraba porque guardaba las llaves de nuestra casa familiar, me preguntaba con mucho interés   por mis padres y hermanos, yo miraba en sus ojos mucha alegría como su unos de sus hijos que vivía en fuera de la Isla regresara y eso me hacía sentir muy feliz.  Pasaba esa noche en el Bar y Cine Tropical conversando y bebiendo hasta que Mello nos botada a todos los allí presentes,  volvía a dormir sólo con mis recuerdos familiares en la casa de mis Padres. Por la mañana me despertaba el olor del café, caminaba hacia la mesa de la cocina y me conseguía adicional al café, una arepa calientita, un pedazo de pescado y una lonja de aguacate. Comía solo, aun cuando recordaba a mi madre.  La señora María Ruiz, como una hada madrina de mis cuentos infantiles, me preparaba con la mejor magia de mundo, el amor de madre,  un desayuno que me mantenía despierto todo el día y me sentía sentir dichoso, querido y comprometido con mis seres amados y en especial  con ese ser humano maravilloso. De Ella era la última que me despedía por que tenía que regresarle las llaves de casa y en mis oídos por muchas horas retenía esa voz sincera y cariñosa: << Díos te bendiga y te acompañe >>.   

     Es imposible con una pequeña nota testimoniar la vida de este ser tan humilde, tan sencilla, pero por otra razón, tan noble y tan bondadosa como  la Señora María Ruiz, pero quiero intentar dejar constancia que ésta Señora como muchas más de mi Pueblo nos han enseñado  el amor de la diversas maneras y eso nos ha permitido a ser más felices en la vida.  Ella tiene muchos años y muy pocos por vivir, hoy como ayer que la he recordando, -nunca la olvidare- sólo quiero decirle como me dijo muchas veces:  << Díos te bendiga y te acompañe >>.     

Denis Rodríguez

Drrodrig@cantv.net


 

Fucho
                             IN AETÉRNUM


                                       "Capeó tiempos, los interpretó y vivió a plenitud"


                                                                               Euro Omar Gil

 
La muerte no se agota, es impredecible, acostumbrada a sorprendernos con sus emboscadas insuperables, nos confunde a su antojo. Aún estando a nuestro lado no sabemos cuando llega. Se puede afirmar que siempre nos acompaña, como nuestra sombra sobre los pasos del camino... No hay tiempo en su espera y hasta la desconocemos. Pero, si no hay mayor dolor que recordar el tiempo feliz en la desgracia, según Dante, el ínsito silencio del amigo nos obliga al despertar de la autoría de su legado, sempiternamente rubricada sobre el bienestar de la tierra. Tu nobleza y utilitarias actitudes nos permiten hacer de tu ausencia, la alegría que reflejó tu rostro en cada amanecer, en la diversidad de los días. Para que encuentres la paz en el sueño inexorable del tiempo...en el tiempo mortal del que hiciste tu propia suerte, que no fue otra que el imperio de sí mismo, superable sólo por la fuerza que generó tu signo: nacer en Enero y morir en Enero. 77 años...largo espacio, suficiente para ir de lo humilde al porvenir fecundo compartido, sin dejar de ser humilde, igualito a aquellas dos porciones que te moldearon a imagen y semejanza, Juana y Rafael Augusto.
    ¿Qué no hiciste en ese trayecto, que no refleje el haber de tus fructíferos logros que compartiste con tu prójimo?
De tu silencio, la fuerza que nos alienta, la que protesta, la que acusa, la que reclama buenas nuevas para estas islas de Dios y su gente paciente de centurias profundas. La impresión de aquel 11 de Enero de 1999, nos secó las lágrimas viejo, por lo imperativo de tu presencia sobre la ausencia eterna.
    Preferimos pensar que la muerte hizo de ti un instrumento pasajero, efímero, para compartir con Efraín en su decir: "Vivimos del recuerdo menor. No hemos sido capaces de penetrar en la realidad del hombre. ¿O no hemos querido? Nos estamos echando pomadas cuando el verdadero dolor lo tenemos muy dentro". Un poco refiriéndonos a la inestabilidad sociológica, política y hasta económica que provocó tu partida, sobre la ínsula que en ti cifró esperanzas para opacar angustias y desvelos. Todo cambió inesperadamente, provocando un diluvio de imprecisiones e ineptitudes en medio de una voraz mediocridad política sin  precedentes; pero, hablemos de cosas bonitas, las que en ti derramó el mar juangrieguero de tus querencias, los crepúsculos que determinaron tu presencia, tu voz en lontananza, la estela de tus barcos surcando la tranquilidad del Caribe; armaduras insomnes en el extravío de las olas que corren hasta ahogarse en los sopladores de Las Piedras, donde quedó solitario tu pensamiento sobre la duermevela...ahí, en los predios de Arimacoa. Encima
del camino que trazaste sin infortunios, en donde cada Enero el rosal florece sobre tu tumba y el viento se ríe de la gente que te reza, sin saber por qué. Quizá porque somos de barro, o tal vez por tu contumacia aventurera, decidido, constante, tenaz, emprendedor y obstinado en cada empresa a emprender...o por ninguna de esas cosas, simplemente por FUCHO, en el recuerdo imborrable, en la PALABRA FINAL del maestro Luis Beltrán: "Cuánto estoy siendo/ resume lo vivido,/ una palabra sola/ anuncia qué seré/ cuando deje de ser//.


RAFAEL“Fucho” TOVAR


Verni Salazar


   En el discurso de orden pronunciado por  el Dr. Rafael “Fucho” Tovar, con motivo de los 456 años de la fundación de la Ciudad de Porlamar  expresó: “¿Cómo podrán enfrentar  mañana el juicio popular de la historia, quienes gobernando han permitido y permiten el deterioro creciente de los servicios públicos, que va desde la deficiente administración de la salud pública, expresada en el abandono de nuestro hospital Central, hasta el caos en el suministro de agua potable, de la energía eléctrica, de las comunicaciones telefónicas y de la seguridad pública?.   Reflejaban sus palabras la preocupación que sentía  por su patria chica, Margarita, la que lo vio nacer, la que lo vio sentir en carne propia lo que son la necesidades, desde aquel 23 de enero de 1928, cuando brotó desde las entrañas de su madre Juana Tovar.
     Desde entonces Fucho, el muchacho de Juangriego, escribió su historia, trazó sus metas, enrumbó su destino, estaba claro,  comprendió  y entendió que era dueño de su mente, podía moldear su carácter, su condición de vida, su entorno y su destino, y en muchas oportunidades emuló a Juan Salvador Gaviota, ir siempre adelante: “Aprendió a cabalgar los altos vientos, tierra adentro, para regalarse allí los más sabroso placeres… aprendió a volar”
    Con el viento a su favor en algunas oportunidades, y conciente de que la preparación era importante para lograr lo planteado, recorre la “Antonio Díaz” de su Juangriego querido, el liceo “Juan Vicente  González” y las  Universidades  Central de Venezuela y “Santa María”,  en la Capital de la República, convirtiéndose en el flamante Doctor Rafael Tovar, sin dejar de ser el mismo muchacho de siempre, el mismo Fucho.
    Fucho el visionario, Fucho el adelantado, Fucho el empresario exitoso, Fucho el de siempre, pero siempre humilde, con la disposición para aprender cosas nuevas y superarse en diferentes aspectos de la vida, esa vida que lo invitó a luchar por este pedazo de tierra, que quiso convertir y convirtió  en península a través de las estelas que dejaban  y dejan sus barcos, esperanzado en una Margarita mejor, en una Nueva Esparta estrella de Venezuela en el Mundo.
   Ese afán de servir, ese afán de querer el bienestar por su patria chica, lo lleva a incursionar en la política, como vía para encontrar el rumbo, así expresó “La cercanía del tercer milenio nos obliga a apurar el paso para que el margariteño del siglo XXI sea un hombre plenamente realizado y feliz, que sienta el legítimo orgullo de haber nacido y de vivir en esta tierra maravillosa, que sea, en una palabra, un ciudadano, categoría que equivale a tener cabal noción de sus deberes y derechos”, estaba ya enrumbado a coronar un logro importante en su vida, ser el Gobernador de este Estado, logrando esta meta para dejar una rastro de imperecedera importancia, que nos invita a reflexionar, sin mezquindades, sin egoísmos, en una  Nueva Esparta antes y después de Fucho.
   Y fue en la parte política de su vida donde Fucho, conoció, a esos “oportunistas de la humildad”, las aves rapaces que piensan más en sus necesidades que en las de los demás, que trataron de amedrentarlo y no lo consiguieron. Cuando se disponía a comenzar su segundo periodo como gobernador, ya sin las ataduras y presiones del primero, con mejores proyectos para el bienestar y el mejoramiento de la calidad de vida  de sus semejantes, fue sorprendido por la muerte aquella mañana del 11 de enero de 1999.
   No se fue conforme…sus sueños se fueron con él.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles” Brecht.